Mitología modernista sobre la Misa Católica Tradicional

Refutación a un fragmento del artículo de Juan Manuel Martín-Moreno González S.J de la Universidad ¨Pontificia¨ de Comillas, de Madrid, sobre la ¨Constitución¨ SacrosanctumConcilium del Concilio Vaticano II.

El siguiente, quiere ser un artículo de análisis y refutación a las mentiras de los modernistas que hoy imperan en la Iglesia Oficial del Vaticano II, que al haber abandonado las verdades católicas de siempre, andan dispersos por el mundo y no saben que inventar para justificar la devastadora Revolución Litúrgica promovida por el falso y herético concilio Vaticano II.

Decimo que falso porque la Iglesia es infalible en los concilios ecuménicos, y en el concilio Vaticano II se dijeron y enseñaron doctrinas previamente condenadas por los papas anteriores. Ahora bien, es una regla de la fe católica, que las herejías condenadas una vez, no se pueden volver a proponer como posibles enseñanzas de la Iglesia: lo condenado una vez, condenado está para siempre. La Iglesia no se puede estar redefiniendo en función de los intereses ¨doctrinales¨ del papa de turno, del papa del momento. La Iglesia nunca ha funcionado así, y de hecho, es lógico que así no sea, pues la Iglesia es la guardianadel depósito de la fe revelada por Dios. Jesucristo le dio a la Iglesia que fundó la misión de custodiar sus doctrinas y de administrar los sacramentos que él instituyó que son los canales de la gracia divina para la santificación y salvación de los seres humanos.

Es importante señalar que la Revelación se cerró definitivamentecon la muerte del último apóstol, como lo enseñó el Magisterio de la Iglesia siempre durante 2000 años. No puede venir ningún papa o ningún concilio a cambiar el depósito de la fe y los dogmas previamente definidos. En el actuar de la Iglesia bimilenaria tiene que haber una unidad sustancial. Nunca se pueden dar cambios sustanciales, pues de ser así, aparecería una Iglesia Nueva distinta a la anterior y como Cristo fundó la Iglesia en el pasado, y no hoy, con esos cambios sustanciales en la Iglesia se estaría fundando una iglesia distinta a la que fundó Cristo y esto sería cismático, herético y una falta de respeto a Dios.

Decir que lo que Cristo enseñó en el siglo I tiene que irse ¨acomodando¨ a cada época que le toque vivir a los creyentes es una blasfemia, una falta de amor a Dios, pues es suponer que Dios es como nosotros los hombres, con conocimiento imperfecto y sujeto a evolución y perfeccionamiento. El conocimiento de Dios es total y perfecto. Nosotros los hombres vamos cambiando de opinión a lo largo de la vida porque vamos aprendiendo cosas nuevas y por lo tanto tenemos que ir cambiando según entendamos mejor que antes, pero decir que esto mismo le pasa a Dios es blasfemia, pues uno de los atributos de Dios es su omnisciencia, es decir quetodo los sabe.

Ahora bien, decir que lo que Cristo reveló en un siglo determinado (en el siglo I cuando fundó la Iglesia en concreto) tiene que irse ¨perfeccionando y acotejando¨ a cada época, es dar a entender que Cristo cuando reveló aquellas doctrinas actuó como mero hombre, que enseñaba ¨según el conocimiento¨ que tenía, y no como en realidad es, que actuó como Dios que todo lo sabe, y por tanto, su sabiduría es eterna. Cristo mismo previó que algunos hombres impíos intentarían cambiar y arreglar sus enseñanzas.

En fin, empezamos ya la refutación a esta colección de los principales mitos de los modernistas. Es lo que se suele llamar ¨la mitología liberal¨, pues es una enumeración rápida y sencilla de las principales mentiras y verdades a medias (que son las peores mentiras) respecto a la liturgia preconciliar y postconciliar.

Solo nos resta pedir que Dios le otorgue luz y gracia a usted querido lector, para que entienda de una buena vez que la Liturgia fue alterada diabólicamente en la Reforma del Vaticano II y que por lo tanto si usted quiere seguir siendo católico no puede consentirla, sino todo lo contrario: tiene que enfrentarla, rebatirla y rechazarla.

Lo que dice el artículo del jesuita aparece en letra color anaranjado. Mis respuestas aparecen en letra color negro. La manera de separar el artículo de la Universidad de Comillas de mis respuestas será mediante 3 cruces (+++). El artículo de este sacerdote lo pueden leer en el siguiente enlace http://web.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Liturgia/Liturgia.html

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Algunos rasgos de la liturgia preconciliar

El concilio supuso un verdadero terremoto litúrgico.

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Así mismo fue: un terremoto litúrgico, y es increíble que lo reconozcan así tan abiertamente. Así queda claro que no exageramos los tradicionalistas cuando en vez de llamarla ¨reforma¨ litúrgica, la calificamos de REVOLUCIÓN litúrgica, pues no consistió en cambios accidentales y periféricos de la liturgia sino en cambios SUSTANCIALES. Fue una redefinición de la liturgia de forma distinta a como la había entendido (y entiende hoy la verdadera Iglesia Católica que no son ellos por supuesto).

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Desde el Misal de San Pío V, predominó el inmovilismo; apenas hubo ninguna reforma durante cuatrocientos años.

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Correcto. Lo único que lejos de ser algo negativo, la Iglesia consideró este inmovilismo como una garantía de conservar su unidad litúrgica. Es decir, lo común a la Tradición de la Iglesia no era multiplicar y promover la multiplicidad de ritos en todo el orbe cristiano. Es cierto que siempre ha habido varios ritos legítimos en todo el mundo católico, pero todos esos ritos (tanto latinos como orientales) siempre han conservado una unidad fundamental y sustancial en torno a los aspectos esenciales de la misa.

Y es que no entendemos cómo puede alguien pretender que sea bueno y prudente que los ritos litúrgicos sean múltiples, pues de esta forma se fomenta la división y la poca ¨comunión¨ entre todos los cristianos. De esa forma, un católico de Hungría no se sentirá en casa cuando asista a la Misa en Cuba o en Inglaterra, porque como cada país tiene su ¨cultura¨, siempre habrá hecho algún aporte particular al rito de la misa que no lo hizo su país más vecino.

Pero incluso en el mismo país, todo dependerá de los caracteres del cura párroco y de los fieles. Así estaremos igual que los protestantes que al no tener un rito en específico, cada templo tiene su ¨culto¨ prácticamente distinto al del templo más cercano, aúncuando quede a menos de 1 Km de distancia. Hoy por hoy, esto sucede en las parroquias católicas modernistas de la Iglesia del Vaticano II, y el que lo dude solo tiene que dedicarse a pasar cada domingo por una parroquia diferente de su diócesis y luego verá que habrá estado en tantos ritos como parroquias haya visitado. Cada párroco le pone su ¨cosa¨ a la misa que celebra. Unos son más secos, otros más piadosos. Algunos son más solemnes, otros menos sacros, y así sucesivamente. Unos promueven que en el ofertorio se presenten guitarras, carteles, gorras, zapatos, etc… mientras que otros solo permiten las ofrendas del pan y el vino. Algunos se arrodillan en la consagración mientras que otros apenas hacen una leve inclinación (contrariando las rúbricas oficiales de su falsa iglesia del Vaticano II que prescribe la genuflexión del sacerdote en la consagración).

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Sólo los que hemos conocido la liturgia preconciliar podemos entender y valorar los cambios increíbles que se produjeron.

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Y los que no la conocimos antes del Vaticano II sino después, también podemos entender y valorar CUAN increíbles y locos fueron los cambios que se produjeron en la liturgia, por culpa de teólogos inficionados de modernismo al igual que usted.

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Veamos una ligera descripción de cómo era la Eucaristía preconciliar.

1.- Las liturgias se tenían en un latín que nadie comprendía. El sacerdote leía todas las lecturas en latín y mirando hacia el retablo.

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El tema del latín es uno de los tópicos favoritos de los modernistas.

  1. a) Es falso que para que la liturgia tenga sentido, tienen los fieles que entender todas sus palabras. De hecho, nunca ha sido así, pues la Iglesia ha evangelizado naciones y continentes enteros (el Japón, la India, la China, América del Norte, Central y del Sur, África y Oceanía) con la Misa Latina. Jamás de los jamases, los misioneros católicos se pusieron a adaptar la misa latina en cada país a donde llegaban. Los indios americanos que evangelizaron los españoles no entendían mucho el latín de la misa, pero lo que nadie duda es que se convirtieron (y no precisamente con la espada, como los historiadores masones han difamado después). Luego, eso del latín es una cuestión secundaria, para no decir que cuaternaria…
  2. b) Siempre bastó con que los sacerdotes le explicaran a los fieles el sentido general de la Misa y demás sacramentos. Pero esa explicación no era dada EN y DURANTE la ceremonia de los sacramentos, sino aparte, en lo que siempre se conoció como catequesis, y ello siempre fue suficiente para el común de los feligreses, desde los obreros y campesinos más humildes, hasta los nobles, aristócratas o emperadores más refinados.

c)El sacerdote leía todas las lecturas en latín, pero después en el sermón explicaba el contenido de esas lecturas. Queremos reconocer que este es uno de los aspectos que si se hubiese podido reformar para bien: el hecho de que las lecturas se hicieran en vernácula. No obstante, queremos decir que HOY día, prácticamente todos los sacerdotes católicos verdaderos (los tradicionalistas) que hay a lo largo de todo el mundo han implementado una de estas 2 opciones:

c.1 Hacen primero una lectura ritual en latín y después leen todas las lecturas en lengua vernácula.

c.2 Hacen directa y solamente una lectura (de la epístola y el Evangelio) en lengua vernácula.

  1. d) Sobre el sermón del cura, quiero aclarar que siempre fue en lengua vernácula (es decir, en la lengua de cada país). Digo esto, porque cierta persona modernista (evidentemente ignorante y víctima de las mentiras difundidas por los menos escrupulosos) me dijo que antes del concilio los curas predicaban la homilía en latín. Esto es un disparate mayúsculo, y jamás un sacerdote ha predicado nada en latín. Repito: Jamás. Y decir estas ridiculeces para poner en desprestigio a la Iglesia preconciliar lo que hace en realidad es quietarle seriedad a esos que se empeñan en justificar los cambios del Vaticano II al precio que sea. Donde único los sermones se decían en latín era en los concilios ecuménicos o cualquier otro evento eclesial donde se congregaran sacerdotes, obispos y cardenales de más de una lengua vernácula. En ese caso, como todos ellos entendían y hablaban el latín, no constituía ningún impedimento. Pero en las parroquias, jamás se predicó en latín. Quede claro y cerrado el tema.
  2. e) El latín: el idioma de la oración

Desde el principio mismo de la institución de la santa misa, el incruento sacrificio se ha ofrecido principalmente en estas tres lenguas. Con el tiempo, sin embargo, el idioma latín predominó. La Providencia divina escogió Roma como el centro de la Iglesia católica. En tanto el cristianismo se extendía por el mundo occidental, el latín litúrgico se difundía junto con él. En el decurso de los siglos, el latín dejó de ser usado en la comunicación cotidiana; pero en la sagrada liturgia preservó su original, inmaculada y prístina belleza y estabilidad.

Gracias a la inmutabilidad del latín, las verdades de nuestra fe han sido preservadas de la aberración y de la destrucción. Debemos estar alegres y agradecidos de que podemos orar en el mismo idioma y con las mismas palabras como lo hicieron todos los cristianos a través de los siglos.

El latín estuvo en los labios de los primeros cristianos, fue escuchado en las oscuras catacumbas, en las antiguas basílicas y en las catedrales de la Edad Media… Los papas, santos, obispos y sacerdotes de todas las épocas ofrecieron el santo sacrificio de la misa en este idioma… En honor a estas palabras latinas, los maestros de la palabra — los poetas — escribieron poemas, y los grandes compositores escribieron música.

El latín fue verdaderamente el idioma del mundo (“Urbis et Orbis”). Sí, el latín fue, es y siempre será el idioma oficial de la Iglesia, y no solo en el santo sacrificio de la misa, sino también como medio de comunicación entre el papa, los obispos y teólogos, especialmente en los concilios de la Iglesia. [Irónicamente, los asuntos del Vaticano II se llevaron a cabo en latín, y en este concilio herético se ordenó el uso continuo del latín: prescripción rápidamente abandonada.]

Cuando un sacerdote, por ejemplo en China, recibía un documento oficial de Roma, lo encontraba escrito en latín. De Roma, el latín llevaba las decisiones e instrucciones del papa a los obispos, ya en Brasil, los Estados Unidos, Inglaterra, Suráfrica o Zanzibar.

En la historia de la Iglesia encontramos varios intentos por reemplazar el latín con el lenguaje cotidiano, pero el latín permaneció victorioso. Los que deseaban destruir la preeminencia del latín fueron los que luchaban abiertamente o a escondidas para destruir la unidad de la Iglesia, para impedir los lazos con Roma, para debilitar el espíritu del catolicismo o para destruir la simplicidad y la integridad de nuestra fe.

¿Qué le hubiera pasado a los libros litúrgicos si, en el curso del tiempo, los cambios inevitables de las lenguas vivas ocasionaran el cambio inevitable en los significados de ciertas palabras? Cualquier traductor sabe que hasta con las mejores intenciones es fácil cometer errores, y hasta errores graves, en el proceso. ¡Con razón los traductores cobran precios exorbitantes por su trabajo: desde 25 centavos a un dólar por palabra!

¿Qué si las lenguas vivas y cotidianas se usaran? La Iglesia tendría un problema continuo de revisar y volver a revisar las traducciones a fin de mantener la uniformidad de creencia. Este juego muy fácilmente podría haber resultado en la pérdida de la unidad de la Iglesia católica. Y este cisma en la unidad puede que ocurriera no sólo a la larga, sino rápidamente, en la misma nación y en la misma generación. La historia nos enseña que tan pronto como una lengua viva era introducida en la liturgia, a menudo se volvía la causa de cisma y herejía. La Santa Madre Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, siempre ha protegido sus ovejas de la calamidad de la Torre de Babel.

Una crítica que se menciona frecuentemente es que Roma aprobó otros idiomas aparte del latín para los otros ritos; por lo tanto, el vernáculo debería usarse en todas partes. Este argumento no se sostiene, ya que las lenguas litúrgicas de los otros ritos no están en la forma moderna y viva. Más bien, ellas también son lenguas antiguas, que, para la mayoría de la gente, es tan conocida como nuestro latín. En nuestros tiempos, existen once lenguas usadas en los ritos católicos orientales: griego, siríaco, caldeo, árabe, etíope, eslavo, bielorruso, búlgaro, armenio, copto y rumano. Con excepción del rumano, todas estas lenguas litúrgicas son antiguas y muertas.

Los apóstoles, habiendo recibido del Espíritu Santo el don de las lenguas, pudieron haber ofrecido el santo sacrificio de la misa en cualquier lengua, pero que usaran el arameo (sirio-caldeo), el griego o el latín es imposible de determinar. Es cierto, sin embargo, que en los primeros cuatro siglos, no se usaron otras lenguas litúrgicas más que las tres inscritas sobre la cruz: el hebreo, el griego y el latín. En el Oeste, por ejemplo, el latín fue usado en Italia, Alemania, España, Francia e Inglaterra. Al final del siglo IX, el papa Juan VIII dio permiso a los moravianos (que vivían en lo que hoy son las repúblicas checa y eslovaca) para que ofrecieran misa en el idioma eslavo. Como saben, los moravianos fueron convertidos por los santos Cirilio y Metodio. Este permiso fue concedido probablemente para proteger a los moravianos del cisma griego. Después, la Iglesia permitió a los cismáticos y herejes que regresaron al rebaño retener sus idiomas litúrgicos.

Es importante mencionar que en los tiempos de Cristo, el idioma de los patriarcas del Pueblo escogido fue el hebreo antiguo, que el común del pueblo judío no entendía. Tras el cautiverio babilónico, usaron el dialecto sirio-caldeo (arameo). Así, vemos que Nuestro Señor y los apóstoles participaron en un ritual realizados en un idioma antiguo y no vivo.

El culto de Dios es un misterio, imposible de comprender en su totalidad o de captar con los sentidos. Por eso, el argumento de “hoy podemos entender con la liturgia en vernáculo” no cuenta.

  1. f) El latín: idioma del imperio romano

Vemos que el latín es el idioma universal de la Iglesia católica. Pero ¿quién fue el primero en hablar latín y por qué se volvió tan importante? El latín fue el idioma de los habitantes de una región llamada Latium, en la antigua Italia, donde se situaba la ciudad de Roma. En Italia se hablaban docenas de dialectos, pero el idioma de Roma estaba destinado a extenderse por el mundo. Los romanos gradualmente conquistaron a sus vecinos. Los soldados romanos marcharon a las costas sureñas como conquistadores; sus pasos fueron escuchados en los Alpes y en los desiertos africanos. Galia, España, Noráfrica, el mundo mediterráneo entero: todos fueron unidos en un gran imperio bajo Roma.

Así como el español y el portugués se volvieron las lenguas predominantes en Suramérica a causa de la colonización por parte de España y Portugal, así el latín se volvió en el idioma predominante del Imperio romano. Aun después de la caída del imperio, el latín continuó siendo hablado por toda Europa. Durante la Edad Media, fue el idioma universal del saber y la ciencia. Aún hoy, los que estudian medicina, leyes, matemáticas, idiomas y varias ciencias naturales estudian latín. El español, el portugués, el francés, el italiano y el rumano son todos ediciones modernas del latín, y todavía muestran una similitud estrecha a la antigua lengua madre. Es por esto que al que tiene conocimiento del latín se le facilita el aprendizaje de los idiomas modernos.

  1. g) Anexo aquí un pequeño catecismo sobre la cuestión del latín y la liturgia, escrito por Mons. Pivarunas CMRI.

 

  1. ¿Por qué se oficia la Misa en Latín?

La Misa en latín con frecuencia se denomina “Misa Tridentina,” en referencia al hecho de que fue codificada por San Pío V poco después del Concilio de Trento (1545-1563), de donde proviene el término “Tridentino.” Contrario a lo que algunas personas piensan, San Pío V no creó una nueva Misa, sino unificó toda la Liturgia existente: Ordenando y estructurándola bajo un “Ordo,” de tal manera; que toda la Liturgia de la Iglesia permaneciera sin mutación con el correr de los Siglos. Su Bula “Quo Primum Tempore” no solamente declaró que había que mantener la Misa permanentemente inalterable, sino también prohibió la introducción de nuevas Liturgias en la Misa. La Misa en Latín puede de hecho llamarse Misa de los Apóstoles, porque data del tiempo de Nuestro Señor y de los Apóstoles. Los pormenores de las primeras Liturgiasse asemejan a la Misa en Latín en sus detalles esenciales.

 

  1. ¿Originalmente en que Idioma se decía la Santa Misa en la Iglesia?

La Misa se decía originalmente en Arameo o Hebreo, puesto que estas eran las lenguas que hablaban Cristo y los Apóstoles; las expresiones: “Amen, Alleluia, Hosanna y Sabbaoth” son palabras Arameas que se mantuvieron y aún permanecen actualmente en la Santa Misa en Latín. Cuando la Iglesia se extendió por todo el mundo gentil en el Siglo I; adoptó el Griego en su Liturgia porque este era el Idioma común del Imperio Romano. El uso del Griegocontinuó hasta el siglo II y parte del siglo III. El Kyrieeléison, y el Símbolo Litúrgico IHS (deriva de la palabra Jesús en Griego) son una prueba viva del uso de este Idioma en la Liturgia de la Iglesia; pues permanecen aún en la Santa Misa en Latín. Las Misas Romanas iniciales se encuentran en los escritos de San Justo “que datan del año 150 del Cristianismo” y también en los de San Hipólito del “año 215.” El Latín finalmente remplazó al griego como lengua oficial del Imperio.

 

  1. ¿Desde cuándo se usa el latín en la Iglesia?

Hacia el año 250 de la fundación de la Iglesia, la Misa se decía en Latín en la mayor parte del mundo Romano. Incluyendo las ciudades del Norte de África y de Italia, como Milán. La Iglesia en el Imperio Occidental adoptó el latín en la Misa alrededor del año 380 del Cristianismo. El Canon de la Santa Misa en latín, como lo conocemos actualmente, ya estaba completo para el año 399 del Cristianismo. El Latín dejó de ser lengua vernácula hacia los Siglos VII y IX; sin embargo, la Misa siguió ofreciéndose en Latín porque mucha de su Liturgia ya había sido creada en esa lengua. Los Santos Padres de la Iglesia, por entonces, no vieron razón alguna para adoptar las nuevas lenguas vernáculas que estaban en desarrollo alrededor del mundo conocido. Este fue un medio providencial; porque el latín, aunque lengua muerta, sirvió como medio de comunicación en la Iglesia y a través de los Siglos. Sin duda era este el medio por el cual, Dios prometiera en el santo Evangelio, que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos; esto es parte del Plan de Dios para preservar a su Iglesia hasta el final.

 

  1. ¿Qué razones tuvo la Santa Iglesia para mandar que se oficiara la Misa en Latín?

El único objetivo de San Pío V al mandar codificar la Misa, no fue sino el de la Unidad de la Iglesia, la única de las razones de peso; por la que se asegura la Unidad en el Culto Católico y se evita la disparidad de Rito, el único medio era la Uniformidad en el Idioma, y así se preservaría no solo de Cisma sino también de los errores que pudieran ser introducidos. Mandó San Pío V fuese dicha, la Misa en lo que sería en adelante el Idioma Oficial de la Santa Iglesia: “El Latín.”

 

  1. ¿Cómo asegurar la perpetuidad de los Ritos Católicos, a través de tanta diversidad de Idiomas, Naciones, costumbres y que además esas mismas diferencias cambiarían a través del correr de los años?

 

Las razones son evidentes, había que asegurarse de que el Idioma que la Iglesia tomara como oficial, no fuera modificado a través de los tiempos y los lugares; pues la Historia nos demuestra que los vocablos de los Idiomas cambian de significado o se introducen modismos, por el habla Popular con el tiempo.

 

Hasta los reformistas protestantes reconocen la conexión entre las enseñanzas de la Iglesia y la Misa. Lutero creyó que eliminando la Misa, podría derrocar al papado. Él y otros reformistas protestantes se dedicaron a erradicar la noción del sacrificio de sus liturgias “reformadas.” Eliminaron los altares y los crucifijos, y las lecturas de las Escrituras y los sermones remplazaron el concepto de la Real Presencia de Cristo en el Sagrado Sacramento. Esto se fue haciendo gradualmente, para que los católicos quienes, después de todo, iban a las mismas iglesias y con frecuencia tenían los mismos pastores, difícilmente se dieran cuenta de que poco a poco se iban convirtiendo en protestantes.

La repuesta Sabia de la Iglesia, a todas estas incógnitas Preocupantes, las soluciona adoptando una Lengua que en sí misma sea inalterable, inmutable en lo esencial de sus vocablos.

 

  1. ¿Qué lengua entre el Griego, Latín, Hebreo y el llamado Siriaco-Arameo resolvía éstas incógnitas?

 

El Latín ofrecía esta garantía; es por eso que se mandó, se adoptase en toda la Liturgia de la Iglesia: “El Latín Lengua Muerta” a excepción de los Ritos Católicos que tuvieran más de 200 años de existencia. Son por estas razones y no por otras, por las que se dice la Misa en Latín (Lengua Muerta). Como no se habla actualmente como lengua vernácula de país alguno; las palabras en latín no cambian de significado. Por ejemplo el Idioma Inglés será más fácil de entender, pero a causa del habla popular, los Coloquialismos, y la influencia de los Regionalismos, las palabras que usamos varían de significado de un sitio a otro y de un año a otro. Como lo dijo su Santidad Pío XII de feliz memoria: “El uso del Latín” es una señal hermosa y manifiesta de la Unidad, así como un antídoto efectivo contra cualquier corrupción en la Verdad Doctrinal(Mediator Dei).

 

  1. ¿Qué podemos decir de las personas que objetan que hay dificultad actualmente para entender el latín por lo que les resulta aburrida la Misa?

 

Es evidente, están olvidando que el acto de Adoración Supremo (Misa) no es una reunión social que sirva para alagar a los sentidos ni mucho menos un estímulo para favorecer el sentimentalismo; muy al contrario es la “Aceptación de la Soberanía infinita de Dios y de sus Perfecciones con la sumisión absoluta de la criatura para con su Señor y Creador. Nos encontramos por desgracia en una situación en donde los modismos y costumbres en los Idiomas se suceden una y otra vez sin interrupción; de tal manera que al cabo de solo 2 o 3 años ya no tienen el mismo significado tal o cual palabra, la prueba está en que experimentamos cambios en la forma de hablar de las generaciones pasadas a las actuales y sin embargo lo aceptamos gustosos. Entonces, ¿Por qué no aceptar un Idioma que además de ser Mandado por la Iglesia Católica es a la vez una garantía de seguridad que preserva a nuestra Fe Católica de todo contagio de error y de corrupción? Para los que se quejan de no entender el latín no es sino una manera fácil de justificar su falta de piedad y de Fe y por este motivo culpan a un Idioma que facilita la Unidad de la Iglesia y que además ha sido Inspirado por el Espíritu Santo y por eso se conforman con el progresismo religioso de los Templos actuales; condenado por la Santa Iglesia.

 

  1. ¿Cuál es la manera Católica de guiarnos cuando asistimos los domingos a las Misas en latín?

 

Existe una diversidad de Misales que traen el texto en Latín y adjunto la traducción en el Idioma de cada País; recordemos que el Culto de “Dulía que ofrecemos a los Santos” y el Culto de “Latría o de Adoración que es el que se tributa solo a Dios” lo hacemos conforme lo manda La Santa Iglesia y que éste solo hecho debe bastarnos para satisfacer nuestras exigencias de entender el Latín, pues aunque por el oído no lo entendamos sabemos que adoramos a Dios de la manera como quiere ser Adorado, del modo, forma y medida que el Espíritu Santo ha proporcionado a su Iglesia. Sus Ministros lo entienden y nos trasmiten los sentimientos de la Iglesia en cada mínimo gesto litúrgico; y basta con que ellos nos expliquen con claridad cada parte del Culto Oficial de la Iglesia que es: “la Liturgia” y como consecuencia el Centro de ella “La Santa Misa.”

 

  1. ¡Qué es lo que sucede actualmente! ¿Por qué razón, no se ofician más Misas Católicas, es decir, en el Idioma Oficial y con las disposiciones mandadas y ordenadas por la Iglesia?

 

La razón es que las Misas que se dicen a partir del 20 de Noviembre de 1969, mandadas por el hereje Pablo VI (Montini), no son ya Misas Católicas, puesto que se separan de una manera impresionante de la Misa Tridentina (Cardenal Ottaviani); el Novus Ordo Missae o nueva Misa; no es ni será jamás, Un Ordo Católico; muy al contrario no representa más que un Misal arreglado y ordenado a merced de las aspiraciones protestantes: la Nueva Misa, no representa más que el sueño dorado del Pérfido Martín Lutero;pues su máxima favorita era: “¡Destruid la Misa y Habréis acabado con Papado!” Y en efecto se cortó el canal de la gracia (la Misa) que es el Centro de Toda la Liturgia; y se consiguió lo que aspiraban, protestantizar a la que ellos consideraban su enemigo acérrimo la “Iglesia Católica.” La nueva Misa es en verdad una Asamblea protestante. Ella es el reflejo vivo de la secta protestante; y en honor a la verdad si Ud. ¡No lo cree!, lo Insto a que lo compruebe con sus propios ojos, si puede Ud. encontrar alguna diferencia entre una asamblea protestante y la Misa nueva; basta con presenciar personalmente las dos Asambleas; la protestante y la que dicen en los Templos modernos mal llamados Católicos.

 

  1. ¿Cuáles fueron las consecuencias al querer imponer a todos los sacerdotes la nueva Misa?

 

Aunque la Misa en Latín data del año 150 del Cristianismo, el advenimiento de la nueva Misa Protestante (Novus Ordo Missae) hecha oficial por el hereje Pablo VI el 22 de Marzo de 1970, causó la Apostasía de muchos Sacerdotes. Pero también la reacción de muchos otros que permanecieron fieles a las Enseñanzas de la Iglesia, los cuales conscientes de la importancia de la Unidad cuya nota, es la principal para conocer la Verdadera Religión; han continuado Oficiando la Santa Misa tal como fue codificada por la Santa Iglesia poco después del Concilio de Trento, sin agregar ni disminuir nada de lo que allí establecieron; según aquello del conmmonitorio: “no traspases los límites que han establecido vuestros antepasados.” Los sacerdotes de la “Congregación María Reina Inmaculada” (CMRI) que comenzó en el año de 1967, siempre han ofrecido la Misa Católica (Tradicional en Latín) con las circunstancias que rodean actualmente a la Santa Iglesia, como es el: Declarar que la Sede Apostólica está Vacante, por razón cierta y comprobada que los últimos Papas predecesores a Pío XII han caído consuetudinariamente en las heréticas y depravadas prácticas de Doctrinas condenadas por la Iglesia, separándose así del Cuerpo Místico de Cristo tales son los casos de Juan XXXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II los cuales habiendo reformado; la Misa, Sacramentos, y aún la Liturgia en general, se han plegado a los errores Modernistas condenados por San Pío X. Pues es clara la Iglesia cuando la escuchamos decir por San Roberto Bellarmino: ¿Puede un Papa caer en herejía? Y no duda al responder que, Sí, cuando atenta contra los Dogmas, y lo establecido a “perpetuidad” concerniente a (Moral y Doctrina Católica) que ya la Iglesia por medio de los Pontífices antecesores haya Decretado, quien pretenda hacer lo contrario, y refórmese lo ya establecido quedará ipso facto fuera de la Santa Iglesia, esta es doctrina clara de la misma; es hereje quien niegue, reforme, agregando o disminuyendo lo que la Iglesia manda que crea, reciba y obedezca; cualquiera que haya sido su condición o Autoridad dentro de la Santa Iglesia llámese: Obispo, Arzobispo, Cardenal y en definitiva Papa.

 

  1. ¡Acaso la Liturgia no puede acomodarse a las necesidades de los tiempos actuales! ¿Por qué la Misa en latín es tan importante para ustedes?

 

El Papa Pío XII declara expresamente que la Sagrada Liturgia está íntimamente vinculada a las verdades de la Fe Católica y por lo tanto debe conformarse a ella y reflejar esas verdades; no podemos so pretexto, de acomodar la Liturgia a las exigencias de los pueblos y de los tiempos modernos, comprometer una sola Verdad de Fe; es absolutamente importante conservar inalterable la Liturgia para que ella sirva actualmente salvaguardando la integridad de la Fe (Mediator Dei). Si la Liturgia en este sentido representa el depósito de la Fe Católica, resultaría herético y sacrílego, querer acomodar la Santa Misa a merced del capricho humano, atropellando con ello toda una tradición infalible.

 

  1. Estimo que el latín es una lengua Anticuada ¿Acaso no se opone al progresismo cultural de los pueblos?

 

No podemos objetar el que una lengua como el latín haya pasado de uso en estos tiempos tan modernos o el que peligremos habernos quedado anclados en el Siglo XV; como afirman muchas personas de juicio ligero. Contrario a estos criterios equívocos, no solamente afirmamos que quedamos anclados en el Siglo XV sino en el año 33 de Nuestro Señor; por eso cuando se nos acusa de novedosos podemos responderles: “no hay nada más nuevo que permanecer en los Orígenes” (Sta. Teresa de Jesús). No es pues la Misa en latín, una manera selectiva o novedosa de oficiarla ni tampoco elitista o exclusivista, todo lo contrario, es la única manera católica, es decir, Universal de oficiarla, acomodada para que sea escuchada por toda persona bautizada del mundo sin importar la Nacionalidad que tuviera (Chino, Alemán, Norteamericano etc.) Esta fue la intención de la Iglesia al mandar codificar la Misa en una lengua que a través de los tiempos y los lugares no sufriera cambios, pues pertenecemos a la Iglesia Católica que es Una: en el Bautismo, Una en los Sacramentos, Una en la Fe; como dice el Apóstol San Pablo. Por estas razones, la Iglesia siempre ha protegido cuidadosamente el Texto de la Misa, para evitar que se incorporen a la Liturgia errores doctrinales. La Misa tradicional en latín es entonces la expresión perfecta de las verdades inmanentes de la Iglesia Católica. Hasta los protestantes reformistas reconocen la conexión entre las enseñanzas de la Iglesia y la Misa. Lutero creyó que eliminando la Misa, podría derrocar el Papado. El y todos los demás protestantes se dedicaron a quitar la Noción de Sacrificio de sus Liturgias, “inventadas” por ellos: eliminaron los altares y los crucifijos, y las lecturas de las Escrituras y los sermones reemplazaron el concepto de la Real Presencia de Cristo en el Sagrado Sacramento. Esto se fue haciendo de un modo gradual y despacio para que los católicos, quienes después de todo, observaban atónitos los cambios y novedades que se iban introduciendo en sus iglesias, ni siquiera advirtiesen que se iban convirtiendo en protestantes.

 

  1. ¿Cuál fue el origen de la nueva Misa conocida como: “NOVUS ORDO MISSAE”?

 

Desde principios de la década de los 60′s muchos de estos primeros cambios se fueron gradualmente introduciendo en las iglesias Católicas. Fue entonces en ésta época cuando la Misa experimentó cambios por una comisión del Vaticano II asistida por seis protestantes. En la nueva Liturgia que arreglaron ellos no hay referencias a la Misa como un sacrificio, pues la definen como: “El memorial del Señor” y se identifica perfectamente con el servicio protestante. Al transformar toda la Liturgia alejándose impresionantemente de la Teología Católica, éstas reformas han demostrado a la sociedad que los nuevos cambios litúrgicos solo conducen a una total desorientación en los Católicos que dieron señales de indiferencia y de disminución de la Fe, otros pasaron por una torturante crisis de conciencia y finalmente miles apostataron; pues la nueva Misa no era ya la expresión de una Fe Católica sino la de una nueva religión ecuménica.

 

  1. ¿Acaso no debe la liturgia acomodarse a las necesidades de las culturas y de los pueblos para Evangelizarlos?

 

La Misa es el acto supremo de Adoración a Dios, quién está por sobre el tiempo, las lenguas y las culturas. La finalidad de la Misa es honrar a Dios y Adorarlo. Durante Siglos, un Católico podía asistir a la Misa en cualquier parte del mundo y siempre hallaba la misma forma Católica de seguirla y cumplir con el precepto. Si pudiésemos viajar a través del tiempo, encontraríamos la misma Verdad: una Misa ofrecida por un sacerdote Católico que viviera en Roma en el año 570 sería igual a una ofrecida por un sacerdote que viviera en Nagasaki en 1940, o la de un sacerdote del Monte San Miguel en el año 2002. Este hecho refleja claramente dos de las cuatro Notas de la Iglesia Católica; su Unidad y su Catolicidad en relación con el tiempo y el espacio.

 

  1. ¿Cuáles son los fines de la Santa Misa?

Recordando nuestro Catecismo; los propósitos por los que se ofrece la Misa son:

  1. Adorar a Dios como Señor y Creador
  2. Darle gracias a Dios por todos los favores recibidos
  3. Pedir a Dios que derrame sus bendiciones sobre todos los hombres
  4. Satisfacer la Justicia de Dios por los pecados que se cometen.

La Misa es, aún más, la Adoración pública ofrecida por la Iglesia entera a Dios a través de Jesucristo, quién, como el Sumo Sacerdote Eterno se ofrece de nuevo a su Eterno Padre como lo hiciera en la Cruz. Él es el Cordero de Dios, la Víctima sin mancha cuyo sacrificio lava los pecados del mundo. La Misa, es entonces el cumplimiento de la profecía: “De Levante a Poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece al Nombre Mío una ofrenda pura” (Mal. I, 11).

 

 Obispo Mark A. Pivarunas, CMRI

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2.- Diversas Misas se celebraban a la vez en la misma iglesia, y la gente las iba siguiendo simultáneamente. En los teologados había multitud de altares en los coros. Se iban oyendo las campanillas de las sucesivas consagraciones.

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Esto no es falso, pero negamos que fuera inadecuado, aunque hay que aclarar que la mayoría de los fieles seguían una de esas misas que se estaban celebrando, pues es imposible por sentido común seguirlas todas a la vez. Quizás el momento de la consagración de cada una de las misas que se estaban celebrando en ese momento en la iglesia, si requería que los fieles se dirigieran hacia el altar respectivo y adoraran la hostia y el cáliz.

Lo de las campanitas es un detalle hasta agradable de mencionar, pues por lo menos en los teologados había campanillas, que hoy día en las parroquias si quedan algunas tienes que considerarte dichoso. Hasta de esas nimiedades (pues reconocemos que no es esencial a la misa que suene la campanita) nos han privado los curitas modernistas de la Iglesia del Vaticano II.

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3.- Había la posibilidad de una misa de sesión continua, en la que uno podía cumplir el precepto dominical escuchando el final de una y el principio de otra con tal que no se separase la consagración de la comunión.

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Esto no es falso, pero negamos que fuera inadecuado. Ya dieran hoy día mucho fieles, tener a su disposición 3 o 4 misas dominicales, una detrás de la otra, para facilitarles así la asistencia según el horario disponible que tuviera cada uno.

Aquí se da a entender que la legislación litúrgica vigente en la Iglesia antes del Vaticano II era inadecuada y mala: ¿Cómo? ¿Y la Iglesia no es indefectible? ¿y dónde está Pedro no está la Iglesia, como nos dicen ahora estos mismos modernistas a nosotros los católicos cuando protestamos por sus herejías? Aquí se les vira la torta a los neo-cones y neo-tradis que les encanta aplicar estas pregunticas de atrás para adelante, es decir, aplican el dogma de la indefectibilidad de la Iglesia desde elVaticano II para atrás, obligando así que el Vaticano II entre en la Iglesia y después, en función de eso, lo que no entre en el Vaticano II no es Iglesia, y la razón que dan es: porque la Iglesia es indefectible. Jajajaja…

Además, aquí hay de fondo una objeción luterana, y por lo tanto no católica: la famosa cuestión de ¨ ¿Qué es mejor: que hayan muchas misas con pocos fieles cada una, o una sola misa con toda la asamblea junta?¨. El comunitarismo (tendencia que se ha impuesto después del concilio Vaticano II en la falsa Iglesia de Juan XXIII y sus sucesores) hace valer más la importancia de que TODA la comunidad esté reunida. Esto es herético y blasfemo, pues lo que santifica a un católico no es ¨la comunidad¨ sino la misa, que es la renovación incruenta del sacrificio redentor de Cristo en la Cruz. Esto es una verdad de fe católica, y el que la niegue simplemente es cualquier otra cosa menos católico.

Conclusión: en contra de lo sostenido por los modernistas, lo realmente importante es que hayan MUCHAS misas, pues cada misa que se celebre atrae gracias y bendiciones, y es una operación natural del ser humano, multiplicar aquello que da ganancias, ¿Cuánto más entonces no multiplicaremos aquello que nos tributa ganancias espirituales, como es la misa católica? Solo una falsa reforma, inspirada por el mismísimo demonio, podría pretender que sea incorrecto el que se celebran muchas misas a la vez. Pero además, la misa no solo nos atrae gracias, sino que tributa a Dios el culto verdadero y sacro que él mismo instituyó. Luego, mientras más se celebren misas, más se le adora, se le ama y se le rinden honores, ¿Cómo va a ser malo que hayan muchas misas? Saqué usted sus propias conclusiones.

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4.- Mucha gente llegaba sistemáticamente al ofertorio y se marchaba antes del último evangelio. Con ello se quitaba importancia a la liturgia de la palabra, quizás porque era en latín.

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En el ¨Devocionario Litúrgico: el cristiano reza con la Iglesia¨ del padre J. Font y Zalba S.I (3ra edición) del año 1952, se enseña lo siguiente:

¨No asiste a Misa entera y por consiguiente no satisface el precepto de oír Misa los domingos:

  1. El que llega después de comenzado el Ofertorio
  2. El que omite el principio hasta el Evangelio y además, lo que sigue a la Comunión
  3. El que sale de la iglesia al azar y no vuelve hasta el PaterNoster
  4. El que omite la Consagración y la Comunión, aunque asista a las partes intermedias.

El que solo omitiese la Consagración, no estaría obligado a oír otra misa.

El que llegue tarde a una misa, por ejemplo, en el momento del Sanctus, puede completarla oyendo después en otra misa l aparte que omitió. Aunque conviene que la Consagración y Comunión se oigan en la misma Misa. Peca venialmente el que pudiendo, no oye la Misa entera¨.

Por lo tanto, es falso que ¨mucha gente llegaba sistemáticamente al ofertorio y se marchaba antes del último evangelio¨ ya que estaba prohibido, e incluso se aclaraba que no se cumplía el precepto de hacerse así.Que haya habido quienes los hicieran es otra cosa, pero nunca fueron la mayoría.

No se le quietaba importancia a la liturgia de la palabra, sino que la Iglesia le daba la importancia que tenía y punto, ni más ni menos. Son los luteranos y demás protestantes (y ahora los modernistas) los que sobrevaloran la liturgia de la palabra, llegando los más osados a darle más importancia que a la liturgia eucarística (protestantes radicales) o anivelarlas, diciendo que tienen el mismo valor (los modernistas). Ambas cosas son heréticas, pues la esencia de la misa no es la Liturgia de la Palabra, no es la Proclamación de la Palabra, sino la renovación incruenta del sacrificio de Cristo, y esto se realiza en la liturgia eucarística. Luego, es una verdad de fe católica que la parte de la misa más importante y por lo tanto esencial es la liturgia de la eucaristía.

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5.- Nunca jamás en toda su vida recibían los fieles cristianos el cáliz para la comunión bajo las dos especies.

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No existe objeción teológica alguna para que los laicosreciban la Santa Comunión bajo ambas especies (sub utraquespecie). La controversia en este tema se inicia por aquellosque sostenían que es teológicamente objetable la recepción dela Santa Comunión bajo una sola especie.

 

La comunión fue normalmente recibida bajo ambas especieshasta el siglo XII en toda la Iglesia, y la práctica hacontinuado en la Iglesia Oriental, tanto en los Ortodoxoscomo los Uniatas hasta el día de hoy. Así por ejemplo elcatólico de rito Latino que asiste a una liturgia Ucranianapuede recibir la Santa Comunión en la manera acostumbradapor el rito, esto es, pequeñas porciones de la Hostiaempapada en la Preciosa Sangre y depositada en la lenguacon una cuchara.

 

En la Iglesia Latina la transición de la práctica de lacomunión bajo la sola forma del pan para los laicos se debióa razones prácticas y disciplinarias. No hubo ningúnsignificado doctrinal en el cambio. Entre las razones citadas en la Enciclopedia Católica se encuentran lareverencia debida al más augusto Sacramento, el peligro delderrame de la Preciosa Sangre y otras formas de irreverencia,el inconveniente de dilatar la comunión de los demás con laadministración del cáliz a una gran cantidad de personas, elinconveniente de la reserva de la comunión fuera de la Misa,y la no poco razonable objeción de tipo higiénica derivada dela gran cantidad de personas tomando del mismo cáliz.

 

En el siglo XIII, santo Tomas de Aquino escribió que “lacostumbre de muchas iglesias” de dar la Hostia a loscomulgantes y no el cáliz tiene su motivación solo en estasrazones prácticas. Negarles el cáliz a los laicos no tiene ningúnsignificado doctrinario. El Doctor Angélico observa que la esencia dela Misa se apoya en el hecho que es la representación (representación)de la Pasión de Nuestro Señor y que esta esrealizada a través de la doble consagración. Por lo tanto, ladoble consagración es necesaria para el sacrificio.

 

Pero la Misa es ambas cosas un sacrificio y un sacramento.La más acabada participación en el sacrificio se alcanza porla Comunión sacramental en la cual se recibe a la DivinaVíctima. Y no se recibe de manera más plena la DivinaVíctima bajo ambas especies que en una sola, y aunque elcelebrante debe comulgar bajo ambas especies, nadie más lonecesita porque:

 

“En cuanto al sacramento lo propio es recibir ambos elCuerpo y la Sangre, ya que la perfección del sacramentodescansa en ambos, y en consecuencia, siendo el deber delsacerdote el de consagrar ambos y concluir el sacramento,bajo ninguna razón puede recibir el Cuerpo de Cristo sin laSangre. Pero en cuanto a quien recibe, se le pide la máximareverencia, para que no suceda nada que sea indigno de tangran misterio. Ahora, esto podría suceder cuando se recibe laSangre, pues, si se la toma de modo desprevenido podríafácilmente ser derramada. Y dado que el número decristianos va en aumento, entre los que hay ancianos, niños,jóvenes, algunos de los cuales no son lo suficientementediscretos para observar el cuidado necesario en el uso de estesacramento, por esa razón, es una costumbre prudente enalgunas iglesias que la Sangre no sea ofrecida al pueblo, sinosolo por el sacerdote… el Cuerpo puede ser recibido por elpueblo sin la Sangre: sin ningún detrimento en elsacramento. Porque el ambos (Cuerpo y Sangre de Cristo)ofrece el sacerdote y consume el Cuerpo en bien de todos, yCristo está plenamente presente en ambas especies”.

 

Incluso durante los siglos en que la Comunión bajo ambasespecies era la práctica normal existieron excepciones.

 

Tertualiano y san Cipriano fueron testigos que en el siglo IIIera una práctica generalizada que los fieles se llevaran a sushogares una porción del pan Eucarístico para recibirlo en lamanera de una Comunión privada. Este uso queseguramente habrá surgido durante las persecucionestodavía es visto en el siglo IV por san Basilio y san Jerónimo.Duró en el Este hasta el siglo VIII. A los enfermos y a losniños se les daba la Comunión bajo una sola especie. Enalgunas iglesias de oriente los bebes recién bautizadosrecibían la Santa Comunión bajo la forma de vino. Losanacoretas tenían permiso de reservar el Sacramento ycomulgar bajo la forma del pan en el siglo IX. La Misa de losPresantificados del Viernes Santo, cuando el clero y los laicosrecibían la Comunión bajo una sola especie, es una reliquiade una práctica que se remonta al siglo IV y queoriginalmente no se limitaba al Viernes Santo. El hecho quela Comunión bajo una sola especie haya sido consideradaaceptable tan ampliamente y por tanto tiempo prueba que laIglesia nunca la consideró teológicamente objetable.

 

En el comienzo del siglo XIV los seguidores del John Huss enBohemia hicieron de la recepción de la Comunión bajo unasola forma un tema de controversia teológica,llegando a irtan lejos en la cuestión que condenaron la práctica comosacrílega. La Iglesia no podía aceptar que una prácticaaceptada por Su autoridad pudiera ser sacrílega y los Husitasfueron condenados por el Concilio de Constanza en 1414:

 

“Y como se introdujo razonablemente, para evitar algunospeligros y escándalos, la costumbre de que, si bien en laprimitiva Iglesia este sacramento era recibido por los fielesbajo las dos especies; sin embargo, luego se recibió sólopor los consagrantes bajo las dos especies y por los laicossólo bajo la especie de pan, comoquiera que ha de creerse firmísimamente y en modoalguno ha de dudarse que lo mismo bajo la especie de panque bajo la especie de vino se contiene verdaderamente elcuerpo entero y la sangre de Cristo… Por tanto, decir queguardar esta costumbre o ley es sacrílego o ilícito, debetenerse por erróneo, y los que pertinazmente afirmen locontrario de lo antedicho, han de ser rechazados comoherejes y gravemente castigados por medio de losdiocesanos u ordinarios de los lugares o por sus oficiales opor los inquisidores de la herética maldad”.

 

Debe remarcarse que el Concilio no está condenando lapráctica de la Comunión bajo ambas especies sino elprincipio por el cual se afirma que la Comunión bajo una solaespecie es teológicamente objetable. Este es precisamente elmismo principio que impulso al Papa Gelasio I (muerto en496) a promulgar un decreto obligando a los fieles a recibir laComunión bajo ambas especies. Lo cual fue hecho al solo finde detectar a los Maniqueos que si bien los había en grancantidad en Roma pretendían encubrir su propagandafingiéndose católicos. Como consideraban que el vino eraimpuro, y esencialmente pecaminoso, rechazarían deinmediato el cáliz y así serían reconocidos.

 

El hecho que los Maniqueos tenían derecho a abstenerse delcáliz hasta el decreto del Papa Gelasio indica que en el siglo Ven Roma no era una práctica invariable que los laicosrecibieran la Preciosa Sangre. Habiendo sido este el caso losManiqueos atrajeron la atención a ellos enseguida, pero dehaberse tratado de un gran número de fieles que comulgababajo una sola especie, aunque no por motivos doctrinales,esta conducta no hubiera tenido nada de excepcional.

 

En enero de 1979 la Sociedad Católica de la Verdad deInglaterra y Gales publicó un panfleto titulado La comuniónbajo las dos especies, evidentemente destinado a allanar elcamino para la imposición de esta práctica como norma enGran Bretaña. Se alega en la página nueve que una de lasrazones para la adopción de la práctica de la Comunión bajouna sola especia fue la influencia del concepto de sacrificio dela Roma pagana:

“Cuando estas ideas fueran transmitidas al ofrecimientodel sacrificio eucarístico, luego claramente lo esencial fueque el sacerdote hiciera lo ordenado por Cristo esto espronunciar las palabras correctas sobre el pan y el vino.Así la consagración en sí misma, no la distribución y larecepción por el pueblo del cuerpo y la sangre de Cristo,fue vista como el elemento esencial del sacrificio”.

 

Aquí hay dos cosas interesantes. Primero, durante lacoexistencia del Cristianismo con la Roma pagana, los laicosusualmente recibían la Comunión bajo ambas especies. Lacostumbre de recibirla bajo solo una especie no se generalizósino hasta el siglo XII cuando las prácticas paganas hacíarato que habían perdido la mínima influencia sobre la Iglesia.Segundo, es interesante esta actitud condenatoria de laSociedad Católica de la Verdad, que presume de ciertaimplicancia pagana en la comunión bajo una sola especie,pero esa es la enseñanza de santo de Aquino,adoptada por el Concilio de Trento, que por otro Tomas lado dejó enclaro que se trata de una doctrina que no puede ser jamásmodificada.

 

Las teorías de los Husitas que fueron condenadas por elConcilio fueron resucitadas en el siglo XVI por las herejíasProtestantes. Los Reformadores Germanos dejaronconstancia de sus principios en la Confesión de Augsburgo(1530) que condena la práctica de negarles el cáliz a los laicoscomo contrarias a la ley de Dios y las Escrituras. Laintroducción de la comunión bajo ambas especies fue una delas primeras innovaciones de Cranmer durante el reinado delRey Eduardo VI. El Cardenal Gasquet notó que el clero dementalidad católica no se opondría a esa disposición en tantofuera un tema meramente disciplinario.

 

“La gran ventajaobtenida por los renovadores con la adopción de la Comuniónbajo ambas especies en Inglaterra fue la oportunidad quetenían de romper con el antiguo misal”.

 

Este es un ejemplotípico de diseño de un compromiso, el cual, comienza con laaceptación de la ruptura radical de una costumbre existenteque prepara el camino para una ruptura con la doctrinaexistente. Como mostré en El Ordo Divino de Cranmerelcompromiso es un proceso que se auto perpetúa.

 

El pedido de la Comunión en las dos especies fueeventualmente incorporado a los Treinta y Nueve Artículos dela Iglesia de Inglaterra. El artículo 30 dice:

 

“De las dos especies: la copa del Señor no ha de sernegada al pueblo laico. Pues ambas partes del Sacramentodel Señor, deben ser administradas a todos los Cristianosde igual modo según lo decretado y mandado por Cristo”.

 

El artículo fue añadido por el Arzobispo Parker en 1563 y fueclaramente la respuesta Anglicana al decreto sobre la mismamateria promulgado en la Sesión XXI del Concilio de Trento elaño anterior. Las enseñanzas de Trento se resumen en lossiguientes anatemas:

 

Cánones sobre la Comunión bajo ambas especies del Concilio de Trento

 

  1. Si alguien dijera que cada uno de los fieles de Cristodebe recibir las dos especies del más santo Sacramentode la Eucaristía, porque es una orden de Dios o porquees necesario para la salvación: sea anatema.

 

  1. Si alguien dijera que la santa Iglesia Católica no estuvoguiada por buenas razones al disponer que los laicos yclérigos que no estén celebrando la Misa comulguenbajo la sola especie del pan, o que la Iglesia se equivocahaciendo esto: sea anatema.

                                                                                                     

  1. Si alguien negara que Cristo entero y completo, fuente yautor de todas las gracias, es recibido bajo la solaespecie del pan, alegando, como algunos falsamente lohan hecho, que tal recepción no está de acuerdo con lainstitución de Cristo del Sacramento bajo ambasespecies: sea antema.459

 

Es particularmente significativo que la redacción del artículo30 se opone de modo directo al primero de estos cánones.Lo cual se pone especialmente de manifiesto comparando lostextos en latín. El texto del canon 1 anatematiza a aquellosque sostengan que la Comunión bajo ambas especies es unaclase de “orden de Cristo” (ex Dei parecepto). El artículo 30dice que la Comunión bajo las dos especies es la exigidasegún “lo mandato y decreto por Cristo” (ex Christi institutioneet praecepto).

 

No es necesario que le dedique más espacio a las razones quedan los Protestantes para condenar la práctica de laComunión bajo una sola especie, o, los argumentosconcluyentes dados por la Iglesia para refutarlos. Ambasargumentaciones están bien resumidas en la EnciclopediaCatólica.

 

Todo lo que es necesario dejar en claro a los finesdel presente capítulo es lo que dice la Iglesia en cuanto queno es teológicamente objetable la recepción de la SantaComunión bajo una sola especie por los laicos o por el cleroque no esté en ese momento celebrando Misa. Los cánones deTrento que fueron citados son infalibles e irreformables y todocatólico está obligado a aceptar su enseñanza. Al mismotiempo, puede repetirse que no hay ninguna objeciónteológica para la recepción de la Santa Comunión bajo las dosespecies y los cánones de Trento no prohíben lareintroducción de esta práctica dentro del Rito Romano.

 

Nótese una vez más que la Iglesia Católica nunca les hanegado el cáliz a los laicos -ha sido negado a los laicos de RitoLatino.

 

Desafortunadamente, al decir los Protestantes que la IglesiaCatólica se equivocó permitiendo la práctica de la Comuniónbajo una sola especie le ha dado a la cuestión un nuevosignificado, particularmente en los países en donde losProtestantes son mayoría. En esos países la Comunión bajoambas especies es aceptada como el símbolo de una verdadcristiana bíblicaen contraste con la corrupción Romana. Noes por lo tanto una sorpresa que mientras los Padres dementalidad ecuménica en el Concilio iniciaron una campañaa favor de la reposición de esta práctica dentro del RitoLatino, se les opusieran los Padres provenientes de paísescon fuerte presencia Protestante, que se daban cuenta queese cambio disciplinario sería equivalente a admitir que laIglesia se había equivocado y que los herejes tenían razón. Asíel Cardenal Godfrey de Westminster de Inglaterra advirtió queel retorno a la práctica de la Comunión bajo las dos especiesle haría pensar a la gente que la Iglesia Católica se rendíaante las organizaciones Anglicanas y otras denominacionesProtestantes.

 

No obstante la facción ecuménica estaba determinada en queel rito católico latino debía conformarse a la costumbreProtestante. Se dieron cuenta muy acertadamente que la

Iglesia no podía hacerse aceptable a sus amigos Protestantesa menos que la Comunión bajo ambas especies fuerarestaurada. Cuando se leen las razones de los debates de estetópico resulta deprimente ver la manera en que cardenales yobispos católicos usaron el mismo tipo de argumentosempleados por los Protestantes en el siglo XVI. El CardenalAlfrink, por ejemplo, afirmaba que: “Negándole el cáliz a loslaicos la Iglesia les había privado del derecho a conformarseal mandato de Cristo.

 

El resultado del debate fue un típico compromiso delVaticano II, uno que parecía salvaguardar la posicióntradicional pero que dejaba la puerta abierta al triunfo totalde los objetivos liberales. El artículo 55 de la Constituciónsobre la Liturgia incluía lo siguiente:

 

“Los principios dogmáticos que fueron expuestos por elConcilio de Trento permanecen intactos, la Comunión bajoambas especies debe ser garantizada cuando los obisposasílo consideren oportuno, no solo para el clero y losreligiosos sino también para los laicos, en los casos adeterminarse por la Santa Sede. Por ejemplo:A los recién ordenados en la Misa de su ordenación,A los que hicieran profesión en la Misa de su profesiónreligiosa,A los recién bautizados en la Misa que sigue al bautismo”.

 

Es fácil verlo retrospectivamente, esa fue una típica bomba detiempo del Vaticano II. Deja la puerta abierta para ladistribución de la Santa Comunión bajo ambas especies paratodos y en todas las Misas.

 

El Dr. JaroslavPelikan, un teólogo Protestante, da unaentusiasta bienvenida a la Constitución sobre la Liturgia, lacual, explica:

 

“…no es un mero ajuste de las formalidades del cultolitúrgico, sino que busca formar y reformar toda la vida dela Iglesia. Y este fue realmente el objetivo de losReformadores del siglo XVI, será quizás lo más apropiadopara mí, como un especialista de la Reforma, resumir misreacciones ante la Constitución mediante las tres rúbricasque empleé en mi libro “Rebeldes obedientes” (Harper,1964) para una interpretación del pensamiento litúrgicode Martín Lutero”.

 

El Dr. Pelikan podría haber seguido diciendo que el objetivode los Reformadores Protestantes en los cambios que hicieronen la liturgia, como lo explicó Lutero, eran para destruir laMisa y así destruir a la Iglesia, TolleMissam, tolleecclesiam.

 

No obstante el Dr. Pelikan es muy prudente, explica quevarios de los principios fundamentales de la Constituciónsobre la Liturgia “representan aunque tardíamente laaceptación del programa litúrgico anunciado por losReformadores…”.

 

Sin embargo, el entusiasmo del Dr. Pelikan no esimprocedente. Comentando las declaraciones de laConstitución sobre la Liturgia piensa que son conformes alpensamiento Protestante y agrega:

 

“Tales declaraciones están ligadas con el entusiasmo decualquiera que crea que la Reforma fue el trabajo delEspíritu Santo, aunque esta respuesta se vuelvadecepcionante en un punto crucial. Habida cuenta delmandato explícito de Cristo y la práctica de la Iglesiaprimitiva, ¿Cuál es todavía la justificación para negarlestodavía a los laicos el cáliz salvo contadas ocasiones -“encasos a ser determinados por la Santa Sede”- (artículo 55de la Constitución)? Al menos la restauración de la formade Comunión prescripta por Nuestro Señor ha de ser laprimer tarea para la reforma de la liturgia en el futuromás inmediato”.

 

La pequeña frase citada por el Dr. Pelikan del artículo 55 dela Constitución respecto de la introducción de la Comuniónbajo las dos especies “en casos a ser determinados por laSanta Sede” fue luego expandida a una extensa lista en laInstitutioGeneralisde la Nueva Misa. Desde entonces esa lisase ha agrandado y la Comunión bajo ambas especies se havuelto una práctica regular en algunas capellanías yparroquias progresistas de Gran Bretaña. En enero de 1979los obispos de América autorizaron esta práctica en todas lasMisas, ubicando así a toda la Iglesia de ese país en línea conla práctica Protestante.

 

Así, como con la imposición de la Comunión en la mano y losministros laicos de la Comunión, se trata de una ley que seadopta para legalizar una violación más que de corregirla. EnInglaterra, por ejemplo, el Obispo Alan Clark, que alcanzónotoriedad por co-presidir la Comisión Internacional Anglo-Romano Católica (que produjo las Declaraciones Acordadasque traicionan la enseñanza católica sobre la Eucaristía, el

Sacerdocio, y la Infalibilidad Papal), y por su animosidadhacia los sacerdotes que tratan de apoyar la tradición (lospersigue en nombre de la lealtad debida a la Santa Sede)permitió la Comunión bajo las dos especies en la Misasdominicales desafiando a la Santa Sede anticipadamente enjulio de 1978.

 

La revista Liturgymedio periodístico oficial dela Comisión de Obispos Ingleses incluyó un artículo en agostode 1978 sobre como una parroquia hizo frente con éxito alproblema de la distribución de la Comunión bajo ambasespecies en las Misas dominicales con la ayuda de una docena de distribuidores laicos. La única conclusión posiblede ese artículo era: “Ve y hazlo tú de la misma manera”.

 

Ningún permiso para la distribución de la Comunión bajoambas especies había sido dado de la Santa Sede en agostode 1978, o agosto de 1979, y entonces tenemos el increíbleespectáculo de una publicación oficial del episcopadoabogando por el desafío a la Santa Sede.

 

Cuando los obispos Americanos debatieron el propósito deadoptar esta práctica en su encuentro de noviembre de 1978,el Obispo Walter Curtis de Bridgeport explicó sin la menorvergüenza como esa práctica ya estaba funcionando bien enuna parroquia grande de su diócesis. Los obisposamericanos de mentalidad ecuménica estaban tandeterminadas en ganar la aprobación de su compatriotasProtestantes que llegaron al grado de hacer votar a obisposque no estaban presentes en esa reunión de noviembre, así ytodo lograron una diferencia a su favor por solo un voto.Decían que no era necesario obtener ningún permiso de laSanta Sede:

 

“El cambio no requiere de ninguna acción del Vaticano, elcual en 1970 dio permiso a las conferencias episcopalesde elegir la circunstancia adecuada más allá de los 14casos ya registrados en la listad de la Instrucción Generalpara el Misal Romano”.

 

El documento en cuestión es la Instrucción SacramentaliCommunionedel 29 de junio de 1970. El permiso queciertamente otorgó esta Instrucción no cubre las Misascomunes de los domingos. Estos son los párrafos másrelevantes:

 

  1. La Comunión bajo ambas especies debe ser distribuidade acuerdo con el juicio del ordinario en los casosdeterminados por la Santa Sede, como son los dados enuna lista adjunta a esta Instrucción.

 

  1. Además, las conferencias episcopales deberán decidir aqué grado, y para qué motivos y en qué condiciones, losordinarios podrán conceder la Comunión bajo ambasespecies en otros casos que tengan gran importanciapara la vida espiritual de una comunidad en particular oun grupo de fieles.

 

  1. Dentro de estos límites, los ordinarios podrán indicar loscasos particulares. Esto bajo la condición, no obstante,que la facultad no sea dada indiscriminadamente, y quesean indicados en la celebración claramente aquellospuntos a los que se debe rendir especial atención. Estafacultad no debe tener lugar donde exista una grancantidad de comulgantes. Los grupos a los que se leconceda esta facultad deberán ser adecuadamenteinstruidos en el significado del rito”.

 

Claramente, se nota que ningún párrafo podría serinterpretado como una autorización dada a los obispos parapermitir la distribución de la Comunión bajo ambas especiesen todas las Misas. En 1980, tuve la oportunidad de tocar eltema con el Cardenal Prefecto de la Congregación Romanaque acordó conmigo en que la jerarquía de los EstadosUnidos de América había actuado ultra vires, esto es, másallá de los límites de su autoridad, y sin ninguna autorizaciónde Roma. Es evidente que la nueva legislación Vaticana queexige que la distribución de la Comunión bajo ambas especiessea restringida a casos específicos y autorizados por Romaestá dirigida principalmente a la jerarquía de Estados Unidos.

 

Los Celotes ecuménicos de América no se preocuparon porocultar sus deseos o las razones que tenían para hacer lo quehicieron. Un nuevo informe del St. Paul PioneerPressdel 15de diciembre de 1978, cita las declaraciones del DirectorLitúrgico Arquidiocesano, Padre James Notebaart:

 

“En teología han sucedido dos cosas. Hemos vuelto anuestras raíces, y hemos empezado a relacionarnos demanera más aceptable con las formas Eucarísticas nocatólicas,desde que muchas de ellas han admitido la copadesde el siglo XVI”.

 

La gravedad de esta brecha con la tradición del Rito Latino enpor lo menos los últimos ocho siglos fue apreciada inclusopor aquellos que se han opuesto implacablemente almovimiento tradicionalista. Bajo la firma de A. J. Matt, (hijo)TheWandererha atacado a los tradicionalistas con unaanimosidad que excede por mucho las críticas hechas a lasfuerzas liberales que socavan a la Iglesia. Sin embargo, enuna editorial del 28 de diciembre de 1978, Matt, expresó sussentimientos hacia los obispos de Estados Unidos en un tonode indignación plenamente justificado:

 

“De tal manera que si los Obispos suman uno más para la disidencia, serán los que menos simpatía tienen poraquellos católicos que recuerden las palabras de sanPedro Canisio, el gran teólogo de Trento, que durante undebate sobre este mismo tema afirmó que en su opinión“dar el cáliz a los laicos” sería una equivocación. Podríahaber dicho “solo tiendo a confundir a los fieles católicos ya estimular la desobediencia de los recalcitrantes”.

 

El hecho que la proposición de legalizar la Comunión bajoambas especies en todas las Misas creara una profundainquietud entre algunos obispos Americanos está probado porcuanto que la necesaria mayoría de 2/3 requerida fuelograda por solo un voto, incluso después de la jugarreta dela votación de los obispos ausentes en la reunión denoviembre de 1978. El mismo procedimiento fue adoptadopara asegurar la legalización de la Comunión en la mano. Elobispo auxiliar de Los Angeles, el obispo John Ward, llegó algrado de decir que se oponía a la innovación porque existía“una rebelión litúrgica elaborada por aquellos que estabanhartos de los continuos cambios”.

 

Conclusión:

 

Está claro que los católicos tienen el deber de oponerse a laintroducción de la Comunión bajo ambas especies. Estaoposición no se deriva de ninguna objeción a la práctica enmateria de principios (es una práctica aceptada por la IglesiaCatólica de rito oriental) sino de prudencia.

 

Primeramente,esta práctica representa una inaceptable concesión a losProtestantes que todavía sostienen que la Iglesia Católica notiene razón al negarle el cáliz a los laicos. Si la organizaciónProtestante más numerosa aceptara las enseñanzas deTrento en relación al cáliz no sería necesario que tome de elmás que el celebrante, en ese caso la Iglesia podría permitirseun cambio disciplinario permitiendo opcionalmente larecepción del cáliz en todas las Misas. No obstante, y esnecesario notarlo cuidadosamente, no existe un solo signotodavía de ninguna organización de cierta importancia dentrodel Protestantismo que haya hecha una sola concesiónimportante en interés de la unidad. Las concesiones fueronhechas solo del lado de la Iglesia Católica, no ha habidoninguna reciprocidad en absoluto del lado Protestante. ¿Peroporque querrían los Protestantes devolver el gesto cuando laIglesia aparentemente quiere hacer cada concesión solo parafavorecerlos? Aquellos que se humillan se engañan mucho siimaginan que esto convencerá a aquellos que los humillaron antes y que de eso resultaría una necesidad de mutuaconcesión.

 

Algunas sectas Protestantes ahora han condescendido enpermitirles a sus miembros recibir la Santa Comunión enuna Misa Católica que provea de una Comunión en las dosespecies. Así, la ultra-liberal Iglesia Protestante de lasConfesiones de Augsburgo en Francia ahora le permiten asus miembros recibir la Comunión en las Misas Católicas,porque reconocen una teoría evangélica del sacrificio en lasnuevas plegarias, pero solo bajo la condición que sea dadabajo las dos especies “en la fidelidad al Evangelio y a laReforma”. No hay ninguna cuestión en común aquí comopara converger, ningún “doy-me-dan”, ni mutuasconcesiones. Estos Protestantes consideran que la IglesiaCatólica ha aceptado la posición de la Reforma y enconsecuencia si desean recibir la Santa Comunión ennuestras Misas.

 

Los católicos consientes, deberían no solo oponerse a laintroducción de la Comunión bajo ambas especiessimplemente como una concesión hecha a los Protestantessino como una inaceptable concesión a nuestros propiosanarco-liturgistas.

 

La introducción de la Comunión bajo ambas especiestambién debería ser resistida en cuanto que representaclaramente un paso en la campaña de transformación de la

Misa, del sacrificio, con la consagración, en una comidamantenida con la gente que va a comulgar como elementoculminante. El Papa Pio XII enseñó en “Mediator Dei” quemientras es altamente recomendable que los fieles reciban laComunión, su Comunión no es una parte esencial delSacrificio. Una Misa en que nadie más que el celebranterecibe la Comunión es tan Misa como en la que comulgan milpersonas. La Misa es un sacrificio con un banquete deComunión como un medio opcional de participar en elsacrificio, pero no hay ninguna actividad humana que puedaser definida en los términos de un aspecto opcional. Se puedeencontrar un evidente paralelo en la esfera secular con lasactividades deportivas. Gran parte de esa atmósfera deexcitación de las grandes actividades deportivas deriva de lapresencia de los espectadores. Sin embargo, el juego defootball sigue siendo un juego de football así haya o noespectadores. Sería por lo tanto erróneo incorporar lapresencia de los espectadores dentro de la definición deljuego de football. Es igualmente injustificado incorporar laComunión de los fieles dentro de una definición que ataña ala esencia de la Misa.

 

Una de las razones dadas por el Concilio de Constanza pararechazar y no rendirse ante las demandas de los utraquistasfue que estos parecían dar la impresión de afirmar que laesencia de la Misa descansaba “más en la Comunión delpueblo que en la consagración”.

 

Escribiendo para Liturgy, el órgano de prensa oficial de laComisión de Obispos para la Liturgia, el Padre CliffordHowell, S.J., tuvo la temeridad de ridiculizar una práctica dela Iglesia por casi mil años como “defectuosa”:

 

“Y por muchos siglos antes del Vaticano II, nadie sino elsacerdote celebrante podía tomar del vino consagrado.Otros no tenían nada que tomar -una omisión pococomún en una comida. Seguramente estas desviacionesde la normalidad constituyeron un camino más quedefectuoso para hacer lo que Nuestro Señor dijo quehiciéramos. ¿Cómo los signos claros de la participación enuna comida pudo degenerar en nuestro uso pre-conciliar?“Consumir” más que comer, una delgada “oblea” más queuna porción rebanada de pan compartido? ¿Y hacer todoesto sin tener nada que tomar? ¿Es esa la clase de cosasque hacemos cuando hablamos de “comida”?”.

 

Esto no solo parece haber salido de la voz de un ReformadorProtestante del siglo XVI sino que podría ciertamenteaparecer encajar en los términos del segundo de losanatemas de la lista de Trento citada más arriba. Dejaré allector que estudie el texto del anatema y el exabrupto delPadre Howell, y que luego decida por sí mismo, si el Padre

Howell está diciendo que “la santa Iglesia católica, no se guiopor buenas razones haciendo que los laicos y sacerdotes queno celebren la misa comulguen bajo la sola especie del pan, oque la Iglesia se equivocó en hacer esto”.

 

Santo Tomas de Aquino se refiere al vino consagrado como la“Sangre de Nuestro Señor”. Y esa fue ciertamente la prácticainvariable hasta el Concilio Vaticano Segundo, posiblementeotro ejemplo de lo que el Padre Howell considera“degenerado”. No hace mucho que la obsesión por el conceptode “comida” se ha vuelto tan predominante que las propiasreferencias al “pan” y al “vino” se volvieron convencionales,particularmente en los Estados Unidos. La Federación de lasComisiones Litúrgicas Diocesanas en América han reguladolo que solo podría ser descrito como una “superpiesubterránea”,

“sub-Protestante”, tendiente a ganar laaprobación de la Comunión bajo ambas especies. El texto setitula: “Tómalo todo y bebe de el”.Este panfleto conceptualizala Misa no como el Culto de Dios sino como el Culto alHombre. Se demanda una reverencia al “pan y al vino”porque constituyen algo que han producido las manoshumanas, y en el Culto al Hombre cualquier cosa hecha porel hombre es merecedora de reverencia:

 

“Por mucho tiempo asociamos la santidad de la Misa conuna experiencia diferente a cualquier otra: el pan porejemplo, no era como el pan. La renovación de la liturgiano se ha desentendido de la calidad de la santidad. Haasumido que en el culto cristiano la santidad se encuentraen la profundidad y la belleza de la experiencia humana.

 

La santidad está en el pan como en nuestro pan humano.Está en el vino como en el que se comparte para tomar.Ese es el único camino para nuestra fe, uno tan enraizadoen la convicción de que la creación es buena y que Dios ladistribuye en nuestra vida común. Para nosotrosentonces, la santidad significa que no podemos descuidarel pan y el vino. Que debemos reverenciar todos los bienesde la creación y todo el buen trabajo de nuestras manos”.

 

Una de las razones dadas por santo Tomas de Aquino parareservar el cáliz al celebrante es que la Preciosa Sangre puedederramarse. Este inconveniente parece no preocuparles paranada a los que proponen la Comunión bajo ambas especies.El 23 de marzo de 1979 el CatholicTelegraphpublicó una entrevista con el Padre Tom Maher, director ejecutivo de la“Oficina de Culto” del Arzobispo Joseph L. Bernadirn. Yrespecto a la posibilidad “que se derrame vino” dijo el PadreMaher:

 

“Eso va a pasar. Es lamentable pero tampoco puedeconsiderarse un desastre. Seguramente el Señorentenderá que el vino ocasionalmente se derrame, inclusosiendo cuidadoso”.

 

El Padre Maher se opone a la práctica de la “intinción”:

“Debe aclararse que no estamos recomendando aquírecibir el pan y el vino por intención, esto es mojando elpan en vino. Tal práctica minimiza el signo de la ingesta yla bebida y además, inhibiría a la gente a recibir lacomunión en la mano”.

 

También desestima cualquier problema de tipo higiénico:

 

“Mientras la línea directiva para la Arquidiócesis deCincinati recomiende que los comulgantes beban de lamisma copa, esta deberá ser secada (en el borde) paracada comulgante y se le acercará el borde (de la copa) a lapróxima persona. Además, la Asociación Americana deMédicos a seguido informando que hay poco o ningúnriesgo de peligro entre los comulgantes de contagiarsealgún germen cuando beban de una copa para lacomunión que fuera limpiada con un paño después decada uso. También se informó que el contenido alcohólicodel vino inhibe el pasaje de los gérmenes de una persona aotra. Por supuesto, que recomendamos a la gente confiebre o con otra enfermedad transmisible que no tome dela copa”.

 

Estos argumentos se han repetido virtualmente en casi todoslos panfletos publicados a lo largo de los Estados Unidos. Lasrecomendaciones dadas son enunciadas de un modo benignopara confundir y engañar.

 

En un artículo aparecido en The Courier-Journaldel 13 deabril de 1979, el Dr. Robert Schiavone observó que laAsociación Americana de Médicos había desaparecido hacíatres años como se enteró cuando telefoneó a la AAM el 9 demarzo de 1979. Advirtió sobre una gran cantidad deenfermedades que podían ser transmitidas tomando de lamisma copa, además del problema que ocasionarían lasenfermedades graves, infecciones y las personas contemperatura. Hizo especial mención de la mononucleosis y lahepatitis infecciosa de tipo B. Existen más de 130.000 caosde esta última en los Estados Unidos cada año, y del diez alcuarenta por ciento de los infectados se vuelven crónicos. Laúnica manera de esterilizar el cáliz después de cadacomulgante sería tener en el lugar una autoclave (un aparatode esterilización) a 121 grados Celsius y bajo 15 poundsdepresión durante 20 minutos, o hervirlo por 30 minutos. ElDr. J. Campbell Howard advirtió en TheWanderer, el 19 deabril de 1979, que limpiar el borde del cáliz con una paño noreduce el riesgo de infección, tampoco el contenido alcohólico tiene un efecto significativo:

 

“El vino de Comunión solo tiene un 20 % del poder delalcohol medicinal común para matar a las bacterias, o1/5 son las posibilidades que tiene deeliminar una bacteria capaz de causar estreptococo, fiebrereumática, gripe y otras infecciones bacteriales. Lo másimportante, es que el virus que puede causar infeccionescomo “la fiebre común”, simples herpes (llagas afiebradas)es la misma fiebre que puede causar encefalitis pudiendoresultar de ella un daño cerebral”.

 

El Dr. Campbell también advirtió que ni la abstención detomar del cáliz por aquellos con infecciones virales tampocoreduciría el peligro de infección:

 

“Desafortunadamente, aunque algún individuoconsiderado pueda abstenerse de tomar del cáliz, por logeneral el grado más contagioso de las infecciones viralesse plantea inmediatamente después que él o ella seenteran de la enfermedad”.

 

Obviamente nuestra oposición a la práctica de la Comuniónbajo las dos especies no se basa primeramente sobreconsideraciones higiénicas. Ellas son puramente incidentales.

Nuestra oposición a esta práctica resulta de la inaceptablecrítica a un uso que ha sido tradicional por cerca de 1.000años. Por otra parte la innovación es una concesióninaceptable a los Protestantes que afirman que la práctica delRito Latino es contrario al divino precepto.

 

Los católicos que permanezcan fieles a la disciplinatradicional del Rito Latino pueden ignorar las imputacioneshechas contra ellos, ya sea de oponerse a procesos legítimos o de ser meramente negativos. Son los que desean ignorar unapráctica existente y cambiarla por una más primitiva,simplemente porque es más antigua, los que se oponen a unbuen proceso de desarrollo dentro de la Iglesia. Ellos están censurados por el Papa Pio XII cuando habla de aquellos que“desean restaurar cualquier cosa indiscriminadamente a suantigua condición”. Este deseo, insistió, “ni es sabio ni dignode ser elogiado” sino que de hecho es un “movimientomalvado”.

 

Lejos de ser algo negativo no hay actitud más positiva quesostener la doctrina establecida de la tradición católica,particularmente la doctrina y la tradición que el ConcilioGeneral nos reconfortó diciéndonos que fue lograda con laasistencia del Espíritu Santo. La Sesión XXI del Concilio deTrento aprobada y decretada el 16 de julio de 1562, nuncafue más pertinente que en 1979 cuando los obispos deEstados Unidos se rindieron a las demandas de losProtestantes y la extorsión de los católicos rebeldes einiciaron una campaña para hacer de la Comunión bajo lasdos especies la norma para todas las Misas:

 

“Que los laicos y los clérigos que no celebran, no estánobligados por derecho divino a la comunión bajo lasdos especies.

 

Así, pues, el mismo santo Concilio,enseñado por el Espíritu Santo que es Espíritu desabiduría y de entendimiento, Espíritu de consejo y depiedad [Is. 11, 2], y siguiendo el juicio y costumbre de lamisma Iglesia, declara y enseña que por ningún preceptodivino están obligados los laicos y los clérigos que nocelebran a recibir el sacramento de la Eucaristía bajo lasdos especies, y en manera alguna puede dudarse, salva lafe, que no les baste para la salvación la comunión bajouna de las dos especies. Porque, si bien es cierto queCristo Señor instituyó en la última cena este venerablesacramento y se lo dio a los Apóstoles bajo las especies depan y de vino [cf. Mt. 26, 26 ss; Mc. 14, 22 ss; Lc. 22, 19s; 1 Cor. 11, 24 s]; sin embargo, aquella institución y donno significa que todos los fieles de Cristo, por estatuto delSeñor, estén obligados a recibir ambas especies [Can. 1 y2]. Mas ni tampoco por el discurso del capítulo sexto deJuan se colige rectamente que la comunión bajo las dosespecies fuera mandada por el Señor, como quiera que seentienda, según las varias interpretaciones de los santosPadres y Doctores. Porque el que dijo: Si no comiereis lacarne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, notendréis vida en vosotros [Ioh. 6, 54], dijo también: Sialguno comiere de este pan, vivirá eternamente [Ioh. 6,5a]. Y el que dijo: El que come mi carne y bebe mi sangretiene la vida eterna [Ioh. 6, 55], dijo también: El pan queyo daré, es mi carne por la vida del mundo [Ioh. 6, 52]; y,finalmente, el que dijo: El que come mi carne y bebe misangre, permanece en mí y yo en él [Ioh, 6, 57], no menosdijo: El que come este pan, vivirá para siempre [Ioh. 6,58]”.

 

El Padre Sydney Smith concluyó en su folleto, ahorarechazado por la Sociedad Católica de la Verdad, tituladoComunión bajo una sola especie que “aquellos quesinceramente crean en el divino carácter de la IglesiaCatólica” debieran considerar que cuando la Iglesia sancionauna práctica la garantía es la voluntad de Dios:

 

“…el solo hecho que una costumbre como la Comunión enuna sola especie fuera permitida y establecida tanuniversalmente con la sanción, e incluso con la dirección de la Suprema Autoridad de la Iglesia, es una pruebasuficiente que el Espíritu de Dios la ha sancionado yprescripto”.

 

Los católicos de Rito Romano han recibido la SantaComunión bajo una especie por al menos ocho siglos. Lapráctica no probó ser un impedimento a la santificación tanto de religiosos como de laicos que nunca recibieron una solavez en su vida el cáliz para tomar de el. Nadie puede prever elfuturo, pero nada muestra que la reintroducción del cálizayudará a formar santos que puedan brillar más que SantaTeresa de Avila, o, Santa Teresita de Liesieux. Una costumbrelitúrgica establecida y con tanto tiempo difícilmente puedaser descartada sin la resultante de ocasionar un dañoespiritual. Dejemos al Cardenal Newman tener la últimapalabra: “Los Ritos que la Iglesia ha sostenido, y con razón -pues la Iglesia tiene su autoridad de Cristo- practicados por mucho tiempo no pueden ser discutidos sin perjudicarnuestras almas”.

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6.- La comunión se podía dar fuera de la misa. El sacerdote salía a dar la comunión antes o después de terminada la misa. Mucha gente a diario iba a la iglesia sólo a comulgar.

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Esto es cierto, pero no inadecuado. ¿Y por alguna casualidad ahora los ministros extraordinarios de la eucaristía de la Iglesia del Vaticano II no le llevan la comunión a los enfermos, y se la administran fuera de la misa? Pues ellos solamente hacen una brevísima celebración de la palabra, ¿o es que ahora la celebración de la palabra que hace un laico es equivalente a la misa?

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7.- La comunión se recibía de rodillas en la reja del presbiterio, y siempre en la boca.

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¡HABRASE VISTO COSA MÁS GRANDE! Miren como se da a entender aquí que recibir la comunión de rodillas y en la boca es algo malo e indecoroso, cuando es todo lo contrario. Solo un impío puede expresarse así. Ningún santo puso reparo jamás en recibir a Nuestro Señor en la comunión con la postura más digna: de rodillas y en la boca. Jamás un santo promovió que se comulgara en la mano.

 

Además, lo de las REJAS suena a cárcel, cuando cualquiera que haya estado en alguna iglesia tradicional (o al menos haya visto las fotos) sabrá que la famosa REJA, es una rejita que divide el presbiterio del resto del templo, para poner énfasis en que es el lugar reservado al sacrificio eucarístico. Más suntuoso son los templos ortodoxos, donde el sacerdote se esconde a la vista de los fieles durante el momento más solmene de la misa. Y esto no se lo critican a los ortodoxos porque el ecumenismo se los impide. Por supuesto, que nosotros los católicos tradicionales tampoco criticamos esto a la liturgia oriental, sino al contrario, pero quede expresado esto para demostrar que los modernistas son incoherentes e hipócritas.

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