Otros Antipapas modernos – Introducción

 El siguiente post es una traducción y corrección del artículo titulado ¨Modern Alternative Popes¨ escrito por Magnus Lundberg y publicado en noviembre del 2015 en la página oficial de la Universidad de Uppsala, Suecia en el siguiente enlace http://uu.diva-portal.org/. Digo corrección porque el autor del original si bien es muy serio en su investigación, no deja clara su posición teológica respecto a la situación actual de la Santa Madre Iglesia. Además he agregado datos pertinentes sobre la situación actual del catolicismo. Sin más, les dejamos el artículo.

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El Concilio Vaticano II (1962-1965) ha sido sin duda el evento más dañino y siniestro en la historia del catolicismo contemporáneo, ya que representó un intento de refundación de la Iglesia Católica. Si bien la mayoría de los padres conciliares no eran herejes propiamente, fueron manipulados y engañados por un pequeño grupo de infiltrados liberales que desde principios del siglo XX cuando San Pio X condenó la herejía modernista, planeaban tomar las altas esferas de la Iglesia. Siguiendo ese plan luciferino de reformar la Iglesia en función del siglo, el Vaticano II realizó cambios en la forma de relacionarse con el mundo moderno. El lenguaje de los decretos conciliares era diferente al de otros concilios anteriores, y los obispos promulgaron abiertamente el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Los miembros de dicho conciliábulo también votaron a favor de la libertad religiosa, en lugar de defender la ¨libertad de la religión¨, esto es: de la religión revelada, la católica. A partir de ahora cualquiera podía escoger la religión que más le gustase, sin importar lo que Dios había revelado. De aquí en adelante, será el hombre quien se construya su religión y se invente un Dios a su imagen y semejanza. Ahora el hombre crea a Dios, y no Dios al hombre. Es la religión del antropocentrismo que reemplaza al teocentrismo de la Cristiandad.

Otro de los efectos de tan escandaloso latrocinio, fue la destrucción de al menos 2 Sacramentos Tradicionales, a saber: la Santa Misa y el Orden Sagrado, especialmente la consagración episcopal.

El Nuevo Ritual de la Misa, conocido como ¨Novus Ordo¨ o ¨Nueva Misa¨ fue promulgado en el año 1969 por el antipapa Pablo VI. De esta forma en la Iglesia Conciliar del Vaticano II se sustituyó el rito romano tradicional de la Misa que se venía usando desde tiempos inmemoriales (hacía más de 16 siglos) y que había sido codificado e infaliblemente decretado por el papa San Pío V en 1570. Además, la Misa ahora debía rezarse en lengua vernácula y no en el latín como se hacía desde siglos atrás en la Iglesia.

Desgraciadamente la inmensa mayoría de los católicos de la década del 60´ acogieron con satisfacción las reformas del Vaticano II, sin darse cuenta de que les estaban cambiando la religión. Sin embargo, gracia a Dios hubo varios grupos de católicos que reaccionaron contra las herejías del Vaticano II y sus reformas posteriores, alarmados especialmente porque apenas se clausuró el Vaticano II, un gran número de sacerdotes y monjas se secularizaron (colgaron los hábitos) al tiempo que los seminarios se quedaban vacíos por la ausencia de nuevas vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. Por otra parte, a muchos laicos les comenzó a resultar difícil reconocer a la iglesia y la liturgia con la que habían crecido.

De esta forma, en la época post-conciliar, se desarrollaron varios grupos tradicionalistas que criticaron las reformas y en particular la introducción de la Nueva Misa. Su crítica podía ser más o menos radical, pues había a quien sólo le importaba la cuestión de las formas litúrgicas sin interesarle mucho las nuevas enseñanzas heréticas del Vaticano II y aquellos que no solo defendían la Santa Misa tradicional sino también los dogmas y las doctrinas eternas de la Iglesia, pisoteadas ahora por el Concilio.

Muchos prefirieron quedarse en sus parroquias reformadas y asistir a la nueva misa, pero al mismo tiempo trataron de mantenerse fiel a las devociones tradicionales. En medio de esta confusión espantosa, comenzaron a suscitarse una serie de supuestas apariciones marianas y revelaciones privadas a través de las cuales ¨el cielo¨ comunicaba los remedios para los males del momento. Como ejemplo de lo anterior podemos citar: Garabandal, Akita, Medjugorje, todas ellas falsas apariciones por cuestiones que ahora no vienen al caso, pero que no está de más mencionar.

Otro católicos más avispados comenzaron a ser muy críticos con los acontecimientos del post-concilio, y aunque defendían que la Misa Tridentina era la única misa legítima de la Iglesia, rechazando así la Nueva, aceptaban a Juan XXIII y a Pablo VI como legítimos papas. Estos católicos fueron llamados después tradicionalistas, por su defensa de la Tradición Católica.

Pero a medida que los modernistas del post-concilio fueron modificando de forma íntegra y total la religión católica tradicional, hubo una pequeña parte de los católicos del grupo anterior (tradicionalistas) que haciendo uso del sentido común y de la teología católica llegaron a una conclusión conocida más tarde como sedevacantismo. Estos decían que dado que un verdadero Papa nunca promulgaría cambios radicales en la Iglesia, tales como los del Concilio Vaticano II, porque esto afectaría la indefectibilidad de la Iglesia histórica anterior (que tiene 20 siglos y 260 papas), los supuestos papas que habían implantado las reformas del Vaticano II, a saber Juan XXIII y Pablo VI, no podían ser verdaderos pontífices. De esta forma, el verdadero título que merecían era el de antipapas, pues usurpaban la función sagrada de Vicario de Cristo ejerciendo en su nombre reformas dañinas.

De aquí proviene el nombre que se le ha dado después a estos católicos: ¨sedevacantistas¨, aquellos que sostienen que la Santa Sede Romana del Apóstol san Pedro está vacante, o dicho de forma más real: que la Santa Sede está usurpada por falsos papas. En verdad, no existen los sedevacantistas ni el sedevacantismo como tesis, pues los sedevacantistas no son más que los católicos comunes y corrientes en tiempos de Sede vacante. La Iglesia entra en sede vacante cada vez que muere un papa legítimo, en el período de interregno, es decir, hasta que se vuelve a elegir un nuevo Pontífice.

Son muchos los teólogos y doctores de la Iglesia Católica que han enseñado claramente que una hereje manifiesto no puedo ser pontífice. (Véase: San Roberto Belarmino, San Francisco de Sales, entre otros).

Finalmente, desde la década de 1960 algunas personas afirmaron haber sido electas Pontífices, bien por intervención divina directa o bien a través de un cónclave.

En las siguientes entradas del blog nos centraremos en este último grupo de pretendientes al papado. Nos referiremos a ellos como demandantes papales o anti-papas alternativos a los del Vaticano II, ya que tanto aquellos como estos son falsos papas. Ni unos ni otros son ni representan al Vicario de Cristo en la tierra. A ambos debemos tratarles como a creadores de nuevas iglesias, cual nuevos Mahomas o Luteros, que se armaron su propia religión mezclando cosas de varias partes. Y es que lo propio del hereje es elegir lo que va a creer. No acepta la Revelación completa sino que la filtra, la adapta a sí mismo.

Da risa pensar que desde la perspectiva de los usurpadores modernistas del Vaticano II, estos demandantes papales son antipapas, y viceversa, ignorando ambos su carácter espurio y bufonesco.

Antes de entrar en el tema de los demandantes papales será útil que ofrezcamos un panorama más detallado de los diferentes grupos de católicos tradicionalistas surgidos como reacción al desastre del Vaticano II.

En primer lugar, y como una de las personas más conocidas en este movimiento de reacción, está el arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien estuvo en el Concilio Vaticano II y pudo constatar las maniobras de los modernistas para desviar la fe de los padres conciliares. Mons. Lefebvre abrió un seminario tradicionalista en Ecône, Suiza en 1970 y fundó la Sociedad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX). Lefèbvre fue muy crítico con el las decisiones del Concilio Vaticano II y se negó a rezar la Nueva Misa. Gracias a su FSSPX hubo sacerdotes que no dejaron de rezar nunca la Misa Tradicional. A partir de 1970 en adelante, la FSSPX abrió nuevos seminarios e iglesias en varias partes del el mundo. A pesar de que eran críticos con Pablo VI y sus sucesores, la posición oficial de la Fraternidad San Pío X es tenerlos por verdaderos papas e incluso rezar por ellos en el Canon de la Misa.

Por otra parte están los católicos sedevacantistas que alegaban que la Santa Sede estaba vacante, debido a los herejías de los ¨papas¨ del Vaticano II. Uno de los primeros en promover esta forma de entender la crisis fue el sacerdote jesuita mexicano Joaquín Sáenz y Arriaga, que escribió varias obras sobre la materia antes de su muerte en 1976.

Otro sedevacantista temprano fue Francis Schuckardt en los Estados Unidos. Las primeras comunidades sedevacantistas aparecieron sólo un par de años después del final del Concilio, sobre todo en los Estados Unidos y México, pero también en Europa Occidental.

La posición más común entre los sedevacantistas es que Pío XII, que murió en 1958, fue el último Papa verdadero, y que ninguno de sus sucesores han sido verdaderos pontífices, y los cardenales que los eligieron, eran herejes por haber aceptado el Vaticano II y la Nueva Misa. Otros sedevacantistas, sin embargo, afirman que la Sedevacancia comenzó con la muerte de Juan XXIII en 1963, o de hecho en 1962, cuando Juan XXIII promulgó una versión revisada del rito romano. En todo caso, se aplica el principio católico de: ¨Ley dudosa, ley nula¨, que por analogía se aplica a Juan XXIII: ¨papa dudoso, papa nulo¨.

Hay sacerdotes sedevacantistas vinculados a comunidades religiosas o trabajando de forma independiente. Entre dichas comunidades están: la InstauratioCatholica, la Congregación de María Reina Inmaculada (CMRI), la Fundación San Vicente Ferrer, la Sociedad Sacerdotal Trento, la Sociedad Sacerdotal de San Pío V y el grupo japonés Seibo no Mikuni.

La Iglesia Católica verdadera aseguró la sucesión apostólica de sus obispos a diferencia de la nueva Iglesia del Vaticano II que con su nuevo Ritual de Consagración Episcopal de 1968 promulgado por Pablo VI, invalidó por defecto de forma e intención, la colación del episcopado en los clérigos modernistas. De esta forma, al día de hoy, la Nueva Iglesia prácticamente no tiene ya obispos válidos, y los que fungen como tal en el mejor de los casos son meros sacerdotes o incluso meros laicos con mitra y báculo.

La cuestión de los linajes episcopales tradicionalistas es interesantísima y a la vez triste, pues como parte de esta crisis apocalíptica, han sido muchas las divisiones entre los distintos obispos tradicionales contemporáneos. Al faltar el Pastor, el Papa, las ovejas se dispersan. No obstante, que nada de esto cause desaliento o escándalo en la fe de los creyentes, pues esto y mucho más estaba profetizado para el final de los tiempos.

Muchos pensaron que el Arzobispo Lefebvre consagraría obispos en la década de 1970, pero no sería hasta 1988, cuando finalmente consagró cuatro sacerdotes de su FSSPX. En dicha ceremonia de consagración episcopal participó como co-consagrante el obispo brasileño Antonio de Castro Mayer.

Por otra parte, el arzobispo vietnamita Pierre Martin Ngo-DinhThuc (1897-1984) fue uno de los hombres que ayudó a los grupos tradicionalistas de la década de 1970 y principios de 1980. Mons. Thuc vivía exiliado en Europa desde mediados de la década de 1960. Su hermano había sido presidente de Vietnam y asesinado por los comunistas. Mons. Thuc consagró una docena de obispos para diversos grupos tradicionalistas y actualmente existe un gran número de obispos que afirman tener la sucesión apostólica del linaje de Mons. Thuc.

Otro grupo, la Fraternidad Sacerdotal de San Pío V y su obispo ClarenceKelley tienen la sucesión apostólica a través de Mons. Alfredo Méndez González, obispo católico jubilado de la diócesis de Arecibo, Puerto Rico. Este grupo sostiene que las consagraciones de Mons. Thuc son inválidas. Sin embargo, dicha teoría ha sido varias veces refutadas por el padre AntonhyCekada.

Otros clérigos tradicionalistas han sido consagrados por obispos de la Iglesia Vetero-Católica. De aquí hay que analizar caso por caso en busca de la validez de la consagración episcopal.

Otros vienen del linaje de Mons. Carlos Duarte Costa, quien fuera obispo católico romano hasta 1945, para después apostatar y fundar la Iglesia Católica Apostólica Brasileña. En este caso, a pesar del carácter cismático de Duarte Costa, no hay duda alguna de la validez de sus consagraciones episcopales.

Otros afirman que su sucesión apostólica está dada a través de los linajes de René Vilatte y Arnold Mathew Harris, relacionados con los orígenes de la Iglesia Católica Liberal. En este caso, lo que la Iglesia ha dicho siempre, es que estas consagraciones han de ser tenidas por inválidas.

Una variante de sedevacantismo es la llamada posición sedeprivacionista, que fue propuesta por el fraile dominico francés Michel-Louis Guérard de Laurier, posteriormente consagrado obispo por Mons. Thuc. Dicha tesis también conocida como ¨Tesis de Cassiciacum¨ sostiene que los papas después de Pío XII son “papas materialmente, pero no formalmente “(Materialiter sed no formaliter). Eso significa que ellos son elegidos legalmentede hecho, pero que, debido a sus puntos de vistas heréticos no pueden recibir formalmente el papado ni dirigir la Iglesia. Uno de los pocos grupos que defienden esta posición es el Instituto Mater BoniConsilii, presente en Francia, Bélgica e Italia. Obispos individuales que son o fueron sedeprivacionistas incluyen Robert F. McKenna y Donald Sanborn.

Desde la década de 1960, ha habido un gran número de reclamantes papales, aunque uno afirmó haber sido elegido desde 1950. Los demandantes papales de los siglos XX y XXI se pueden dividir en dos grandes grupos: los designados místicamente y los elegidos por un conclave. La mayoría de estos anti-papas alternativos a los del Vaticano II sostienen que Pío XII fue el último Papa en Romaanterior a ellos. Algunos, sin embargo, afirman que Juan XXIII y Pablo VI fueron legítimos pontífices, o sostienen que no podían actuar libremente, o en el caso de Pablo VI, que fue drogado por la curia o reemplazado públicamente por un impostor modernista.

También hay un grupo muy pequeño que defiende la llamada tesis de Siri, que sugiere que Juan XXIII no fue el cardenal elegido en el cónclave de 1958, sino que fue GuiseppeSiri, arzobispo de Génova. Dicen que Siri llegó a aceptar el papado y tomó el nombre de Gregorio XVII, pero debido a la oposición modernista de la curia romana fue impedido de actuar como el papa y fue, de hecho, mantenido bajo vigilancia hasta su muerte en 1989.

Otro grupo muy pequeño son los “Catholicsurvivantists”, que creen que el Papa Pablo VI (nacido en 1897) sigue vivo. Afirman que es encarcelado, pero que volverán a la Santa Sede y restaurar la Iglesia. También sostienen que Pablo VI fue reemplazado por un actor, y el hombre que murió en el año 1978 fue el impostor y no el real.

Referencias

Sobre la tesis del cardenal Siri, ver http://www.thepopeinred.com

Sobre los católicos “survivantists”, ver http://paulvipapemartyr.over-blog.com

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