La ideologia de género da un paso más hacia el transgénero

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Tomado de:http://adelantelafe.com/la-ideologia-genero-da-paso-mas-hacia-transgenero/

Con estupor nos enteran los medios digitales () que se está produciendo una alarma médica ante el «boom» británico de «niños transgénero»: temen que se convierta en una moda.

Concretamente, en síntesis, nos relatan lo siguiente:

Sólo entre abril y diciembre de 2015, 1013 menores ingleses fueron sometidos a terapias para el “trastorno de identidad de género”, tratamientos que van desde la consulta psicológica al bombardeo hormonal para bloquear el desarrollo del paciente en vista del cambio quirúrgico de sexo. Hace cinco años, en 2009-2010, los menores tratados de este modo fueron 97. Además del aumento exponencial de casos, lo que asombra también es la suma de dinero público (2,7 millones de libras esterlinas) destinada para este tipo de tratamientos en un sistema sanitario que está atravesando una grave crisis de sostenibilidad.

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Concilio VS Posconcilio

Tomado de: https://moimunanblog.wordpress.com/2014/08/16/concilio-vs-posconcilio/

[El artículo que traigo es interesante porque denuncia un intento más por parte de la “iglesia conciliar” o sus epígonos para exonerar al Concilio Vaticano II, de los malos frutos innegables sobrevenidos después de él. Se oye con frecuencia decir ” no fue el Concilio sino el Posconcilio” el causante de los excesos. O también se endosa la responsabilidad a un supuesto “espíritu del concilio”. Ahora toca el turno al ” Concilio Virtual” o de los media, frente al verdadero Concilio “real” de los Padres conciliares. Éste estaría libre de responsabilidad y limpio de cualquier mácula causante  de los males que siguieron.  ¿Dónde dice el Concilio que…? Es una pregunta oída con frecuencia en los medios y blogs conservadores.

Tampoco van a la zaga los esfuerzos de la falsa “resistencia” para crearse un ” Concilio Pastoral” en el que pudiera haber mala doctrina, pero  que al fin y a la postre no sería infalible ni obligatoria.

Todo ello tiene la misma finalidad “Salvemos al concilio”  junto con la ” iglesia conciliar” que seguría siendo la iglesia sin mancha y sin arruga.

Ahora bien los que tal hacen, ciegos a la verdad de las cosas, se hacen cómplices de los malos frutos  del Concilio. Ellos tendrán que ver en el futuro las consecuencias de las que ellos son responsables y cómplices. “Todo árbol malo da frutos malos”.]

De Mattei «olvidó» la Revolución  de Juan XXIII

Patrick Odou

Como he mostrado en un artículo anterior, Roberto de Mattei intentó salvar el Concilio Vaticano II, en un discurso pronunciado en Cracovia. Trató de convencer a su público de la existencia de un supuesto Concilio virtual creado por los medios de comunicación, del que Mattei afirma que “no era menos real que el que tuvo lugar en la Basílica de San Pedro.”

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Roberto de Mattei afirma que los medios de comunicación crearon la crisis que vino después del Vaticano II

Mattei utiliza este supuesto Concilio virtual o de los medios de comunicación como chivo expiatorio para explicar los muchos problemas habidos en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II: “. Tantos desastres, tantos problemas, tanto sufrimiento, seminarios cerrados, conventos cerrados, liturgia banal” Él considera este Concilio virtual como la causa de las “calamidades” del Concilio Vaticano II. Es cierto que también mencionó en su discurso algunas omisiones de lo que llamó el Concilio real, omisiones que nosotros los que hemos  solicitado la anulación del Concilio Vaticano II, hemos sabido desde hace años . (1) Sin embargo, él receta que lo que los católicos tienen que hacer es rechazar este Concilio malo, creado por los medios de comunicación, y reponer las omisiones del Concilio Vaticano II, y voilà! – el Concilio se limpia y se adopta el intento de Mattei de señalar su Concilio Virtual como responsable de las consecuencias desastrosas del Concilio Vaticano II. Él trata de salvarlo, lo que sólo puede dar lugar a la continuación de la Revolución Conciliar que ha sido la plaga de  la Iglesia durante los últimos 50 años.

Con el fin de dar al traste las pretensiones de Mattei, he mostrado  que el origen de los cambios radicales que se produjeron en la Iglesia no era ninguna acción particular maquiavélica de los medios de comunicación, sino más bien el trabajo de los mismos papas  Conciliares.

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Hilo conductor de la heterodoxia de los papas conciliares hasta Francisco

Tomado de: https://moimunanblog.wordpress.com/2016/06/29/hilo-conductor-de-los-apas-conciliares-hasta-francisco/

[Magistral artículo de la revista SISI NONO (de la que hemos hecho alguna severa crítica sobre algunos de sus artículos) que demuestra la defección de la Fe católica de algunos de los 6 papas conciliares. No sería difícil traer sobre lo dicho en el artículo, las  posiciones ideológicas de Benedicto XVI que pueden también juzgarse como concausantes de la demolición de la Iglesia y de la Fe católica que contemplamos en nuestros días. Como dice el autor

Todo esto nos hace pensar que, llegados a este punto, sólo una intervención especial divina podrá volver a poner las cosas en su sitio. En efecto, el morbo modernista no sólo ha penetrado en la Iglesia, sino que ha llegado a su vértice. Ahora bien, por encima del Papa está solamente Dios y, como los artífices de la teología neo-modernista han sido cuatro Papas: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco, sólo Dios puede detener la avalancha de errores que ha caído sobre el mundo eclesial a partir de 1959.

Este artículo debería ser ilustrado con todo lo dicho en los posts puestos bajo las categorías respectivas en las pestañas superiores, con los nombres de los “papas conciliares” – que implementaron el Concilio Vaticano II-  verdaderos artífices de la destrucción católica operada mediante el pensamiento modernista ya condenado por Pío X como “colector de todas las herejías” ]

Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y la Modernidad

Juan XXIII

1º) Juan XXIII, en el Discurso de apertura del Concilio (11 de octubre de 1962), dijo: “hieren a veces el oído sugerencias de personas […] que en los tiempos modernos no ven sino prevaricación y ruina, van diciendo que nuestra edad, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […]. A Nos parece deber disentir de estos profetas de desventura [1], que anuncian siempre eventos infaustos […]. Siempre la Iglesia se ha opuesto a los errores, a menudo los ha condenado con la máxima severidad. Ahora, sin embargo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la severidad. […]. No ya que falten doctrinas falaces […], sino que ahora parece que los hombres de hoy son propensos a condenarlas por sí mismos” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. El Concilio Vaticano II, EDB, Bolonia, IX ed., 1971, p [39] y p. [47]).

Respondemos:

a) “Los tiempos modernos” comienzan con Descartes para la filosofía, Lutero para la religión y Rousseau para la política y sus sistemas están en ruptura con la Tradición apostólica, la patrística, la escolástica y el dogma católico. En efecto, la modernidad está caracterizada por el subjetivismo sea en filosofía: “Pienso luego existo” es la vía abierta por Descartes al idealismo, para el cual es el sujeto el que crea la realidad; sea en la religión: libre examen de la Escritura sin la interpretación de los Padres y del Magisterio y relación directa del hombre con Dios sin mediadores (Lutero: “sola Scriptura”, “solus Christus”); sea en política: el hombre no es un animal social por naturaleza, antes bien camina solo, y por tanto es el hombre el que crea la sociedad civil y temporal mediante el “pacto social”.

El subjetivismo de la modernidad, uniéndose a la doctrina cristiana, la transforma, la vacía desde dentro, la convierte en un producto del intelecto humano o del subconsciente y no ya una Revelación divina real y objetiva a la cual se tiene el deber de asentir.

La afirmación de Juan XXIII coincide con la esencia del modernismo así como la describe San Pío X en la Encíclica Pascendi (8 de septiembre de 1907): el connubio entre el idealismo filosófico de la modernidad y la doctrina católica, que se convertiría así en un producto del pensamiento o del sentimiento humano.

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