Carta de Mons. Squetino a los obispos sedevacantistas – II

CARTA A LOS SEÑORES OBISPOS SEDEVACANTISTAS (continuación)

Ave María!

Después de haber publicado la carta a los Sres. Obispos Sedevacantistas con nuestra postura acerca de la necesidad de poner los medios para acabar con la vacancia de la Sede Apostólica, lo único que nos queda es ir desarrollando nuestro pensamiento y nuestra convicción. En ella insto a los obispos que dicen todavía guardar la fe católica, pero, que hicieron de la “sedevacante” un estado permanente (hasta el punto, con el paso de los años, de formar en las almas la idea de una Iglesia sin la necesidad del Papa) y no una transición, a darse cuenta de que su intervención es esencial para poner fin a ese estado catastrófico de cosas

Creo que la carta habla por sí misma, no tengo nada que agregarle o quitarle, perfectamente transmite nuestro pensamiento, solo vamos a tratar de que sea leída por todos los obispos que nosotros conocemos personalmente y por referencias, sin excluir a ninguno, (porque de eso se trata y a ellos se dirige) , de crear una situación de discusión teológica con ellos para que tomando conciencia del fruto espantoso de división que se está recogiendo en la Iglesia y en las almas por querer perpetuar la vacancia de la Sede Apostólica, nos demos cuenta de que el árbol malo de la falta de unidad en una única cabeza el Papa, jamás dará buenos frutos y pongamos entonces manos a la obra para proveerlo.

La Iglesia es una sociedad perfecta, como el Estado, y como sociedad perfecta, tiene en sí misma los medios para proveer su cabeza, quien lo niegue, lo hace a riesgo de negar su fe. ¿Qué sería de una nación soberana, también sociedad perfecta en su género, que durante 40 años se quedara sin gobernantes? ¿Cómo puede ser que ciudadanos de un Estado desprovisto de gobierno por las causas que sean, busquen desesperadamente la elección de sus gobernantes para poder seguir existiendo como estado soberano -como sucedió, por ejemplo, en Argentina en el año 2001- y nosotros católicos, viendo que la sede de Pedro está vacante desde hace más de 40 años pretendamos seguir siendo católicos a través de los años, sin cabeza visible y lo peor de todo es que sin tener la voluntad eficaz de proveerla por parte de quienes deben hacerlo a riesgo de arrastrar con ellos fuera de la Iglesia a las almas que los sigan?

Cuando sucedió en la Iglesia la dramática situación que se llamó el “Gran Cisma de Occidente” (1378-1417) en los cuales parecía que la Unidad se había desgarrado en tres obediencias, Romana, Aviñonense y Pisana; y que durante 38 años no se sabía cuál era el verdadero Papa, dice Salaverri, en el tratado de Ecclesia Christi, que no fue un formal y verdadero cisma  pues en todos los miembros de las “tres obediencias” (como así se les llamó a quienes estaban bajo la obediencia de los tres distintos “Papas”) “se veía manifiestamente un ánimo de unidad común a todos” “…quia animum unitatis communem ómnibus aperte patefaciebat”.  (Sacrae Theologie Summa B.A.C.) Se reunían, discutían, se excomulgaban unos a otros, pero siempre con la voluntad eficaz y el fin de lograr la unidad en una sola cabeza. Y lo lograron, con el concilio imperfecto de Constanza en el cual eligieron a Martín V como sucesor de San Pedro. Si usamos como criterio de juicio para la situación actual de la Iglesia lo que, mutatus mutandi, sucedió otrora, podemos afirmar que hoy Sí existe un verdadero y formal cisma entre los obispos sedevacantistas (incluidos sus sacerdotes y sus fieles); y que también podemos afirmar con seguridad, que, no son cismáticos hoy los que tienen un  ánimo de unidad, común, eficaz y manifiesto, y la única forma de lograrla es con el Papa, no perpetuando la vacancia.

Inexcusables son los obispos sedevacantistas (como quiera que se llamen y de la nacionalidad que sean, de rito latino o de rito oriental) que perpetúan la vacancia de la Sede Apostólica argumentando razones humanas y de conveniencia, haciendo de la jurisdicción supletoria jurisdicción tácita, y hasta casi ordinaria para todo menos para la elección de un Papa, sin tener además voluntad eficaz y manifiesta para hacerlo. Sobre todo deciden, sobre todo dogmatizan y enseñan, desgraciadamente con una autoridad falible poniendo en peligro a las almas que Cristo vino a salvar a través de la Iglesia Católica, transformándose en “papas” y transformando a sus capillas o congregaciones en “pequeños vaticanos”. Todas o la mayoría de las capillas sedevacantistas tienen sus obispos propios y algunas hasta tres obispos; y las que no, peor todavía, tienen sus sacerdotes que actúan como si fueran obispos. ¿No se dan cuenta que es un escándalo para los fieles de la Iglesia de Cristo semejante actitud y para aquellos que andan buscándola para salir de la oscuridad del error?, no solo es escandalosa, es hasta irrisoria, no es una cosa seria, y hoy por hoy ya no son creíbles. ¿No se dan cuenta que no hay distinción entre ellos y los Episcopales y Presbiterianos (donde la cabeza última, el nexo entre Dios y los fieles es un obispo o un sacerdote), sectas que lo son porque les falta la nota de unidad que los hace pertenecer a la Una y Única Iglesia de Cristo, enemigos acérrimos de la existencia de una cabeza visible?

Señores Obispos sedevacantistas, Hermanos míos, ¿Qué les pasa? ¿A qué le temen, a tener que obedecer a otro? ¿Por qué entonces someten a obediencia a muchos y ustedes no quieren someterse a nadie, menos a un Papa? Les causa horror la sola idea de tenerlo, hasta el punto de estirar la teología como goma para perpetuar la vacancia. Porque de tener un Papa, los primeros que vamos a tener que obedecer somos nosotros, los obispos. Recuerden que la “acefalía perenne” es una herejía. Necesitamos a Pedro para que nos ponga a cada uno en el lugar que nos corresponda, y con humildad y sumisión aceptar sus decisiones. Redundaría en el bien de todos. Yo estoy dispuesto a todo con la gracia de Dios, va mi vida y mi salvación en la unidad de la Iglesia.

“…los obispos sedevacantistas, sólo tienen el poder de orden y ejercen la jurisdicción extraordinaria sólo de una manera provisional, hasta que la Sede de San Pedro sea ocupada por un Papa verdadero. Y DE NINGUNA MANERA LES ES LÍCITO PERPETUARSE INDEFINIDAMENTE AL AMPARO DE LA NECESIDAD, A TRAVÉS DE LA VIRTUD DE LA EPIQUEYA, SIN PONER LOS MEDIOS ADECUADOS PARA ACABAR CON LA VACANCIA DE LA SEDE APOSTOLICA.”

¿Solución simplista? No, solución teológicamente católica.

Tampoco entiendo a  los fieles  que no compelen a sus obispos a poner solución al problema de la falta de Papa. Indiferentes, negativos, ni les importa y muchas veces son hasta piedras de tropiezo ¿No se dan cuenta que los primeros beneficiados con el Papa son Uds. que van a estar seguros que el camino que se les propone para llegar al cielo es seguro y cierto? ¿No se dan cuenta que van a tener la certeza teológica de pertenecer a la Iglesia de Cristo? ¿No se dan cuenta que van a poder recurrir al Papa en caso de problemas de conciencia con sus obispos y sacerdotes? ¿No se dan cuenta que van a estar protegidos contra la voluntad muchas veces caprichosa y voluble de los obispos y sacerdotes, que destruyen cuando deberían construir y que yerran positivamente? Tantos casos hemos visto de fieles que abandonaron la fe porque no pudieron recurrir a ninguna autoridad suprema en casos de persecución injusta o de escándalos por parte de algunos sacerdotes u obispos. Realmente no puedo entender tanta apatía, y hasta incluso aversión a la idea de tener un Papa.

Cuando S.S. León XIII, como su Vicario, se mete en la mente de Jesucristo para explicar la unidad de la Iglesia en la encíclica Satis Cognitum, dice de manera tajante que Nuestro Señor ni siquiera concibió en su mente una Iglesia sin el Papa. Quiere decir que ni se le cruzó por la cabeza al momento de instituir la Iglesia otra opción que no tuviera a Pedro como fundamento necesario. “Ubi Petrus, ibi Ecclesia” (Donde está Pedro, está la Iglesia)

La Iglesia Católica no se limita solo al poder de orden para la administración de los sacramentos, es una aparato más complejo en el que la jerarquía, empezando y terminado por el Papa, es necesaria, es verdad de fe definida. No es solamente Santa Misa, Comunión y Confesión para los fieles.  Si así fuera, la institución del Supremo Pontificado por parte de Nuestro Señor Jesucristo sería vana e innecesaria.

Respondiendo a algunos comentarios de los que hemos recibido, protesto públicamente que no quiero ser Papa, ni me creo tal; pero sí, positivamente que quiero ser uno de sus electores, llegado el caso. También agradezco a quienes comentan la carta, a favor o en contra; si lo hacemos con caridad y por amor a la verdad, llegaremos a un buen fin. Eso es tener un ánimo eficaz de unidad aun presentando objeciones.

Quiero pedir a quienes lean estos escritos, que por caridad los hagan llegar a los Obispos que conozcan, aunque no estén de acuerdo, déjennos a nosotros la última palabra. O, en su defecto, hágannos llegar al blog de la Fundación direcciones de obispos sedevacantistas alrededor del mundo para ponernos en contacto con ellos y poder enviarles la carta.

Y después de haber hecho lo que corresponda en conciencia, que sea lo que Dios quiera.

En Cristo y María,

Mons. Juan José Squetino S.

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