Libro: Los positivistas y el Cristianismo (1912)

Excelente libro “LOS POSITIVISTAS y EL CRISTIANISMO” escrito por Joaquín Lejarza en 1912.

1912. LOS POSITIVISTAS y EL CRISTIANISMO

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Libro: El Movimiento litúrgico. (1982)

Presentamos el excelente libro “El Movimiento litúrgico de Dom Guéranger a Aníbal Bugnini o el Caballo de Troya en la Ciudad de Dios”, escrito por el padre Bonneterre.

Este libro esta destinado a todos aquellos modernistas de buena voluntad que por ignorancia son miembros de la secta conciliar del Vaticano II. Cuando terminen de leer este breve ensayo histórico sobre los origenes y desarrollo del movimiento litúrgico, entenderán las razones objetivas que tenemos los católicos para rechazar como espuria y bastarda a la Nueva Misa de 1969, que hoy es la forma “ordinaria” (según la expresión del anti-papa Benedicto XVI) del rito romano oficial del Vaticano usurpado.

El movimiento liturgico – Bonneterre

Libro: Catecismo Disciplinar (1845)

Ofrecemos el libro “CATECISMO DISCIPLINAR EN QUE SE ENSEÑA LA DOCTRINA DE LA IGLESIA RELATIVA A LAS MATERIAS QUE HOY SE HAN HECHO OBJETO DE DISCUSION PÚBLICA EN NUESTRA PATRIA.” POR EL Dr. D.ELEUTERIO JUANTORENA, Catedrático que fue de Historia y Disciplina general de la Iglesia en una de las Universidades de España. Publicado en el año 1845.

1845. CATECISMO DISCIPLINAR

 

¡¡¡ALERTA!!! El falso obispo Charles Roux

Nota aclaratoria

Informamos a todos nuestros lectores que recientemente hemos sido alertados por fuentes objetivas y fidedignas que el supuesto obispo sedevacantista “Jean Gérard de la Passion Antoine Laurent Charles Roux (1951- ) que alega haber sido consagrado por Mons. NgoDinh Thuc el 18 de abril de 1982, es un falsario. Dicha consagración jamás tuvo lugar, pues Mons. Thuc ese día se encontraba en Alemania y no en Italia. Los fieles sedevacantistas que llevan tiempo en la Verdad, ya saben esto de sobra, pero para los que empezamos hace relativamente poco, y buscamos información sobre linajes episcopales católicos verdaderos, es necesario aclarar esta cuestión. Yo mismo hasta ahorita mismo, en esta página de Cuba Católica, ofrecía el linaje episcopal de dicho “obispo” como válido por pensar que en efecto venía de Mons. Thuc.

Ante la prueba evidente de su falsedad, hago un llamado de atención a todos los fieles, sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica del mundo entero para que no se dejen confundir por infiltrados en la Resistencia Tradicional que lo que pretenden es dividirnos y crear falsas oposiciones para preparar el camino a los enemigos de la Iglesia.

Mons. Thuc solamente consagró nueve obispos, y fueron los siguientes:

  1. Diciembre de 1975: Clemente Domínguez Gómez (1946-2005) y cuatro de sus seguidores (todos españoles), quienes posteriormente fundarían (sin el consentimiento y el apoyo de Mons. Thuc) la secta del Palmar de Troya.
  2. Mayo 7, de 1981 en Toulon, Francia : Michel Louis Gerard des Lauries O.P (1898-1988), natural de Francia.
  3. Octubre, 17 de 1981, en Toulon, Francia: Moisés Carmona Rivera (1912-1991) y Adolfo Zamora Hernández (1910-1987), ambos de Mexico.
  4. Septiembre 25, de 1982 en Castelsarrasin, Francia, Christian Marie Datessen (1934-¿)

Recordamos a todos que Mons. Thuc tenía un indulto papal de Pio XI para consagrar obispos sin mandato papal y por tanto, todos estos obispos que consagró, recibieron no solo el poder del orden sino también el poder de jurisdicción. Aclaramos por supuesto, que dado que la jurisdicción se pierde por la herejía y/o cisma, en el caso de los palmarianos (Clemente Domínguez y compañía) dicha jurisdicción fue perdida desde el momento que decidieron crear una nueva iglesia, ajena totalmente a la Iglesia Católica Romana. Del resto de los obispos, en tanto no se aparten de la fe católica de siempre y procuren mantener la unidad y visibilidad de la Iglesia (notas esenciales a la misma) conservaron dicha jurisdicción y dado el estado de Sedevacante, la trasmitieron a los obispos que consagraron. Para que los fieles puedan saber con seguridad quienes son esos obispos que descienden de Mons. Thuc traemos un gráfico con los linajes episcopales.

Linajes completos

LIBRO ISAGÓGICO O SEA PROLEGÓMENOS DE LA CIENCIA CANÓNICA (1880)

Presentamos una versión (febrero 2018) editada por CUBA CATÓLICA, de un libro sobre Derecho Canónico. La presente es una corrección de la publicada en 1880 por “IMP. Y LIB. DE D. JOSÉ LOPEZ GUEVARA” en Granada, España. El título del libro:

LIBRO ISAGÓGICO O SEA PROLEGÓMENOS DE LA CIENCIA CANÓNICA E HISTORIA EXTERNA DE LA MISMA. PARA USO DE LOS ALUMNOS A LAS CÁTEDRAS DE INSTITUCIONES DE DERECHO CANÓNICO Y DE DISCIPLINA ECLESIÁSTICA.”

ESCRITO POR EL Dr. D. Juan Pedro Morales y Alonso

Abogado de los Ilustres Colegios de Sevilla y Granada, y Catedrático numerario por oposición, de Disciplina general de la Iglesia y particular de España, en la Facultad de Derechode la Universidad Granadina

Descargar el libro en formato PDF.

CALVINO Y LA RELIGION REFORMADA

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Edición de Cuba Católica [1]

Puede descagrar el presente artículo en formato PDF: CALVINO Y LA RELIGION REFORMADA

En la historia del protestantismo moderno, las iglesias de tipo calvinista (el presbiterianismo, el congregacionalismo y los grupos de reformados) ejercen —prin­cipalmente en el mundo norteamericano— una influencia extraordinaria. Desde el aspecto numérico, el total de sus seguidores se acerca al de las iglesias luteranas, y sus obras de misión, filantrópicas y educativas, se extienden por todo el mundo. Cuando hoy día se habla de influjo protestante en la moderna sociedad —excepto en el campo de la teología especulativa— nos referimos principalmente al papel jugado por esas iglesias. A su lado el predominio luterano, restringido en gran parte a Alemania y a los países escandinavos, es solamente relativo.

Sin embargo, genéticamente la aparición y los primeros pasos de las iglesias reformadas revisten una importancia mucho menor y ninguno de sus iniciadores es de la estatura de un Lutero. Cronológicamente los fundadores apenas se llevaban diferencia. Zwinglio era solamente unos meses más joven que el reformador alemán, y el mismo Calvino pudo asistir en Ratisbona y en Worms a algunas de las reuniones en que se discutía sobre las nuevas doctrinas. Pero en aquellos tiempos preñados de acontecimientos de portada mundial, no era la diferencia de los años, sino los hechos revolucionarios lo que contaba. Y antes de que Zwinglio, Calvino y los suyos se lanzaran a las reformas, el protestantismo en su fase luterana era una realidad. La ruptura decisiva, profunda, estaba consumada. Los calvinistas y demás reformados partirían de la negación luterana del primado pontificio; de la adopción de la Biblia como regla única de creencia; de la supresión del número tradicional de sacramentos; del valor único de la salvación por la sola fe, etc., para cons­truir sobre aquellas bases sus teologías particulares. Serían, propiamente hablando, continuadores de una revolución puesta ya en marcha o, si se quiere, perfeccionadores de un sistema que, en algunos importantes aspectos, dejaba bastante que desear. Por esto mismo quizás, la Santa Sede tampoco lanzaría nuevas bulas de excomunión contra ellos o contra sus doctrinas; quedaban incluidas en la Exurge Dominecomo en su germen, o recibirían debida atención en algunas de las sesiones del Concilio de Trento.

Lo dicho no obsta para que dediquemos nuestra atención a estos nuevos movi­mientos. Lo piden tanto la personalidad religiosa de Calvino, como la importancia que las ramificaciones de las iglesias y sectas derivadas de él están teniendo en las Américas, en ciertas naciones europeas y en las mismas tierras de misión. Dedica­remos también un breve apartado a Zwinglio y a su obra de reforma.

ZWINGLIO REFORMADOR DE ZURICH

El historiador advierte en seguida la importancia de la pequeña Suiza en los orígenes y en la gestación de diversos brotes de la Reforma. El país no sólo era el refugio de los descontentos y el nido de muchos conspiradores, sino también la tierra acogedora donde tenían cabida todos aquellos que trataban de inaugurar una revolución religiosa, sobre todo si era anti romana. Antes de la llegada de Calvino a Ginebra, pululaban por allí Farel y otros muchos propagadores del protestantis­mo. Los humanistas habían hecho de Suiza el lugar ideal para componer sus obras y lanzarlas a los demás mercados de Europa… La circunstancia se debía princi­palmente a la estructura política y administrativa de la nación. Suiza —que según Macchiavello era «el pueblo mejor armado y más libre del mundo»— formaba en el siglo XVI una entidad diversa de las del continente. Constaba de una confedera­ción de pequeñas repúblicas y ciudades de tipo teutónico primitivo en las que el poder ejecutivo estaba en manos del obispo, del cabildo o del magistrado local. Las unidades —o cantones— en la práctica independientes entre sí, se untan en una liga y tenían su bandera común con el mote: «Uno para todos y todos para uno». Aquella independencia mutua dio a cada uno de los trece cantones su fiso­nomía peculiar, su lengua o al menos su dialecto propio. Unos recibían mayor in­fluencia del imperio alemán, otros de Francia o de Italia, y esto no solamente en el campo cultural, sino también en el estrictamente religioso.[2] Dicha configuración contribuía también a que los partidarios de la religión reformada hallaran fácil asilo en el país y que aquéllos que se asignaban como meta la protestantización de una ciudad o de un grupo de ellas —como sucedió tanto con Calvino como con Zwinglio— se vieran libres de las dificultades encontradas en otras naciones de gobierno central más fuerte, como en Francia y en el mismo imperio.

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