Contra-réplica al P. Bailio Méramo

Carta abierta al P. Basilio Méramo

Cienfuegos, 18 de abril del 2018

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Padre:

No pretendo ser teólogo, ni filósofo, y mucho menos un sabio. Mis conocimientos de teología católica son fruto del estudio de muchos libros católicos que algunos sacerdotes me han recomendado. No pretendo igualarme a usted, pues no soy sacerdote y no tengo la ciencia sagrada que tienen ustedes. No pretendo humillarlo en público ni en privado, refutándole y haciéndole quedar mal parado. Simplemente quiero mostrarle los argumentos que yo he encontrado a favor de la validez y legitimidad de Mons. Thuc, contrariamente a lo que usted últimamente viene diciendo.

Escribo yo, pero no estoy solo, y con esto lo que quiero decir no es que algún sacerdote u obispo dirija mis escritos, sino que en ellos no expreso otra cosa que el común pensar de muchos católicos del mundo entero. He hecho mis averiguaciones y diligencias pertinentes, para no escribir tonterías. Jamás me hubiera atrevido a polemizar en un tema sin tener los elementos. De lo contrario sería esto una falta de respeto al tiempo que tanto usted como yo tenemos que dedicar a seguir esta disputa.

Yo quiero suponer que usted más que malicia y deshonestidad intelectual, simplemente desconoce algunos elementos del asunto que analiza (me refiero principalmente al linaje Thuc pero indirectamente también al conclavismo). Y digo esto, porque teniéndole por un sacerdote culto y preparado (sus opúsculos teológicos son bien fundados), no encuentro otra explicación que el que usted desconoce la versión adecuada de los hechos y por eso ahora sale con esa cantidad de verdades a medias y sofismas, para terminar en algo que hace mucho tiempo está refutado.

Le quiero poner una analogía de otra cuestión que en el mundo tradicionalista es muy mal vista, criticada apriorísticamente y sin tomarse el trabajo de hacer muchas averiguaciones: el milenarismo. Los argumentos que usted emplea para criticar a Mons. Thuc tienen el mismo valor, que los argumentos que usan los anti-milenaristas para criticar el Milenio (que si el Santo Oficio declaró no ser segura la enseñanza del milenarismo, que la obra del padre Lacunza fue puesta en el Índice, etc.). Así como usted ha demostrado muy bien, aquellos argumentos contra el milenio son puros sofismas, pero aun así hay muchos que por su “tirria” anti-apocalíptica y anti-milenarista, siguen repitiéndolo sin saber que ya están refutados. Algunos conocerán esos argumentos, pero por deshonestidad intelectual prefieren dar a entender que no existen. Pues verá usted que lo mismo pasa con la cuestión del linaje de Mons. Thuc: hace muchos años, más de 20 aproximadamente, se levantó una serie de calumnias y mentiras contra Mons. Thuc para desprestigiarlo y confundir a los católicos sedevacantistas que recibían los sacramentos de los sacerdotes y obispos “thucistas”. Algunas de estas acusaciones vertidas contra Mons. Thuc eran verdades injustamente consideradas y sacadas de su contexto, otras eran verdades a medias y algunas por supuesto, eran simples calumnias.

Como le dije en mi primera réplica a sus nuevas ideas contra el linaje Thuc, esta cuestión ya está dirimida hace muchos años, y basta darse una vuelta por internet para descubrir que los argumentos que usted “saca a la luz”, llevan años en la red, como también lo llevan sus refutaciones. Le envié el link del sitio en inglés(http://www.thucbishops.com/) donde desde 2011 está publicadala extensa carta de 101 páginas escrita por un católico americano dirigida a Mons. Kelly (pionero en la batalla anti-Thuc, del cual usted ahora se hace eco) donde se refutan magistralmente, punto por punto, los principales argumentos contra la validez y legitimidad del linaje de Mons. Thuc. Yo leí la carta en inglés, pues está redactada en un inglés fluido, además siempre que me pierdo en alguna expresión acudo al traductor. Pero padre, sinceramente, ahora no tengo tiempo para traducir la carta completa: no soy monje, sino padre de familia, y mi tiempo no me alcanza. No me estoy rindiendo, sino que le advierto que puedo demorarme lo mismo un mes que un año en terminar de traducir dicha carta. Y es que padre, ¿para qué me voy a gastar en sacar nuevos argumentos cuando ya este asunto está resuelto hace años? Si el problema es que la disputa entre thucistas y anti-thucistas al haber tenido un contexto estadounidense fundamentalmente, no trascendió más allá de la lengua anglosajona, pues de lo que se trata es de traducir al español este documento que le digo. Le repito: allí están refutadas todas las objeciones que usted trae a colación sobre Mons. Thuc. Es cuestión de sinceridad intelectual y de tiempo para con ayuda de un traductor entender lo que allí se dice.

Sobre el tema del conclavismo, no entraré en un debate con usted, porque como bien dice, incluso entre los thucistas hay muchos que lo denigran, siendo en la inmensa mayoría de los casos, un rechazo apriorístico y no basado en argumentos, una vez más, como en el tema del milenio. Usted sufre de ver a los antimilenaristas encarnizados lanzando una y otra vez los mismos sofismas contra el Capítulo 20 del Apocalipsis, pues nosotros, los conclavistas,no hemos visto aún un solo argumento serio y teológicoque contradiga la exigencia de la Iglesia en tener lo que es de derecho divino (y no eclesiástico): una cabeza visible. Alguien me advirtió que en mi réplica a usted no tocara el tema del conclavismo, pues usted se desviaría hacia ahí, aprovechando precisamente que ni entre los mismos obispos del linaje Thuc todos piensen igual en ese sentido. No obstante, yo preferí tocarlo, porque no me gusta dar explicaciones a medias, sino la solución total al asunto. Poner parches nunca me ha gustado.

Para terminar, toco el tema más recurrente entre sus críticas a Mons. Thuc y es el tema de que ordenó y consagró a veterocatólicos. Por si usted no lo sabe no es que Mons. Thuc los ordenara y consagrara siendo ellos veterocatólicos, sino que en el momento de él conferirle las sagradas órdenes, ellos decían ser católicos. Acusar a Mons. Thuc de andar por ahí poniendo sus manos en cabezas no católicas es la calumnia más baja y más falsa de todas las que contra él se lanzan. Los conversos son ordenables, de lo contrario ni Newmanni Manning, ambos conversos del anglicanismo, hubieran podido ser ordenados sacerdotes, llegando incluso al cardenalato. El tema es ¿qué pasa si a Mons. Thuc lo engañaron algunos de esos “conversos”? Evidentemente no es Thuc un cismático, pues para él ellos estaba convertidos al catolicismo, de lo contrario: ¿para qué pedirle a Mons. Thuc las órdenes? ¿No eran acaso veterocatólicos? ¿No creían en sus mismos linajes veterocatólicos? Solo un católico duda del linaje de los veterocatólicos, así como sólo un católico duda del linaje de los anglicanos, cuyas órdenes son inválidas como bien declaró el papa León XIII en 1896. Lo de la homosexualidad de cualquiera de ellos, es evidente que Mons. Thuc la desconocía, y si Dios le llegó a pedir cuentas por esas ordenaciones, habrá sido no bajo la acusación de cismático (pues en su mente no ordenaba a no católicos). Es muy fácil juzgar con el conocimiento de lo que pasó después, pero Mons. Thuc no sabía eso al momento de conferirle las órdenes sagradas.

La cuestión del Palmar de Troya es tratada de una forma poco seria: Usted da a entender que Mons. Thuc fue corriendo a Sevilla a consagrar los obispos palmarianos simplemente porque le dijeron que la Virgen lo había pedido. Usted sabe bien que Mons. Thuc se basó en el argumento de autoridad de Mons. Lefebvre, pues fue este último quien dijo a los palmarianosque fueran a ver a Mons. Thuc y este confiado en quien los enviaba secundó prontamente la invitación. Está claro que Mons. Thuc tenía que investigar por su propia cuenta cualquier eventualidad de los palmarianos antes de conferirles el sacerdocio y el episcopado, y nadie puede probar que no lo hizo, pero aquí como en el caso de los ex–veterocatólicos, hubo mentira y patraña por parte del fundador de la secta palmariana que simuló querer trabajar junto a Mons. Thuc en la defensa de la Tradición católica. Mons. Thuc no los ordenó para que fundaran la secta palmariana, sino para que trabajaran por la Tradición. Después de conseguir lo que tanto anhelaban, se separaron de Thuc y fundaron su abominable secta del Palmar. Enterado Mons.Thuc pidió perdón a Dios por no haber sido más prudente en ese sentido. Esto es totalmente entendible. No veo la locura por ningún lado.

Su argumento sobre que la declaración de Múnich es cuestionada como suya, sino que fue elaborada a instancias de Heller y de Hiller, es mera especulación. Pero suponiendo que sea cierta, no aporta nada al asunto: sabido es que las encíclicas de los papas no siempre las redactan ellos directamente, y no por ello dejan de ser encíclicas de esos papas. Un ejemplo menos grandilocuente: las cartas que envía el jefe de una empresa a sus contactos no las escribe él directamente, sino que las elabora su secretario, y basta que el jefe las lea y apruebe antes de enviar. ¿Qué importa si fueron los Drs. Heller y Hiller quienes redactaron la declaración de Munich? La firma la puso Mons. Thuc. Esto es detenerse en detalles menores.

Sobre su muerte, le muestro a continuación el artículo publicado en la Editorial del Serafínpor Mons. Vezeliz en enero de 1985 titulado: “FALLECIMIENTO DEL ARZOBISPO NGO DINH THUC”

Es difícil para el corazón y las palabras no fluyen fácilmente, pero es necesario informara nuestros lectores de la muerte del valiente arzobispo Ngo- Dinh-Thuc, Arzobispo de Hue en Vietnam.

El calvario del Arzobispo terminó, hemos sido informados a través de fuentes indirectas, que esto sucedió el 13 de Diciembre de 1984. Es nuestra sincera y filial esperanza que el Arzobispo no haya sufrido su deceso sin la consolación sobrenatural. Sean cuales sean las circunstancias, es muy cierto que él aceptó todo con un espíritu sobrenatural y dio lo ultimo de sí por el bien de la Santa Madre Iglesia Católica, a la que amó demasiado. Amó tanto a la Iglesia que fue capaz de arriesgar su honor y su dignidad, exponiéndose a la burla y al ridículo, todo por rendir un servicio a la Iglesia. De todos los obispos conocidos solamente él tuvo el coraje de consagrar obispos para la Iglesia, en vista de la muy cuestionable y dudosa dirección que tomó la Iglesia “oficial” (modernista).

El anciano Arzobispo había tomado residencia con los frailes franciscanos en Rochester, Nueva York por más de un año, después de haber estado en Toulon, Francia y de que fuera invitado por Monseñor Luis Vezeliz O.F.M. a vivir con los frailes franciscanos. Monseñor Vezeliz después de haber sido consagrado, viajó a Europa con el firme propósito de reunirse personalmente con Monseñor Ngo, que no estaba ya entre su propia gente, sino que se encontraba en una tierra extranjera; (hay que recordar que Francia había dominado a su patria en muchos años). Ante los ojos de los Franceses, monseñor NgoDinhthuc, era primero un vietnamita y después un Arzobispo de la Iglesia católica. Después de algunas conclusiones aceptó vivir con nosotros en el seminario de Rochester, allí estaría en un lugar más apropiado y en el entorno que exige su dignidad eclesiástica. Y fue de su residencia americana donde fue burlado por gente sin escrúpulos, que como otros judas, lo traicionaron con un signo de amistad. El solo propósito de tentar a este buen Arzobispo con su exilio, fue para desacreditarlo entre el crecido número de católicos Romanos, que habían empezado a entender lo serio de la auto demolición de la Iglesia Católica, realizada desde el “concilio pastoral” Vaticano II. La infectada iglesia Modernista no es ya más la Iglesia de los Apóstoles y Mártires. Sean cuales hayan sido los sentimientos del Arzobispo, sabemos que en esos momentos quedó en manos de t ¡pos deshonestos.

Son solamente invenciones que el Arzobispo Ngo se haya “reconciliado” con los que ocupan Roma. Recuerden que hay muchos medios para que digan lo que ellos quieren. El caso más claro es el que sucedió al Cardenal Stepanic de Hungría, después de que tomaran los comunistas su ciudad, dijo: “todo lo que yo diga o firme no debe ser creído”. Esto mismo se debe aplicar al arzobispo de 87 años de edad. El arzobispo Ngo ha sido deshonrado por su mismo clero Vietnamita, verdaderamente se cumple la Escritura que nos dice que los miembros de nuestra casa serán nuestros enemigos. De hecho fueron las mismas palabras que dije a un Obispo y sacerdotes vietnamitas en el corredor de un hotel en Nueva York antes de que se retiraran: “Ustedes han deshonrado a un gran hombre por este vergonzoso acto”.Estas palabras pueden ser recordadas en la cobardía del acto de traición a la Iglesia católica en que lo entregaron en las manos de sus inmortales enemigos, los comunistas. Mi última conversación con el Arzobispo fue por teléfono, él se encontraba en la residencia del delegado apostólico en Washington D.C.,me aseguró que no había firmado nada que pudiera comprometer lo que él había hecho; diciendo que sabía muy bien lo que significaría estar de acuerdo con lo que le decía el Delegado Apostólico y que comprometería todo el trabajo que había realizado.

Por lo tanto, todo lo que pueden reportar los medios de comunicación no es otra cosa que una trampa fabricada por aquellos que sirven a Mahoma antes que a Dios.

NARRACION DE SU SECUESTRO

(Por Monseñor Vezelis)

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En varias ocasiones los modernistas habían intentado tomarcontacto con el Arzobispo Ngo.

Era el mes de febrero y había nevado de manera inusual. Estábamos cerca del festival de luna nueva. Una limosina se paró en nuestro jardín. Dos vietnamitas y un australiano, junto con un corpulento hombre negro que los seguía llegaron a la puerta. Fue el más viejo de los vietnamitas quien habló. Yo pensé que tenía algún tipo de tic nervioso o alguna enfermedad de ese tipo. Venían a “visitar” a Monseñor Ngo y deseaban llevarlo a Nueva York a una cena realizada en su honor, entre amigos y familiares que habían formado parte del gobierno de su hermano. Por cortesía dejé el salón para el Señor Arzobispo. Después de un momento regresé y de la mejor manera pregunté si todo procedía bien. El arzobispo me aseguró que conocía a estos hombres y que todo procedía en orden. El másanciano de ellos, preguntó de nuevo si aceptaba la invitación a nueva York para la celebración. ¿Qué podía decir yo? Le pregunté al Arzobispo si quería ir y respondió afirmativamente. Pensando que debía ser precavido sugerí que uno de los seminaristas acompañara a su Ilustrísima, con el fin de que tomara cuidados de lo que pudiera necesitar. Como era diabético debían revisarle su sangre periódicamente. El más anciano de los vietnamitas estuvo de acuerdo. Luego de ver algunos problemas con los vuelos nos dimos cuenta de que el ARZOBISPO HABIA SIDO SECUESTRADO.

Nuestro seminarista que lo había acompañado a la celebración se dió cuenta de que le habían servido un alimento dañoso para su salud y en el momento que le protestó a un doctor vietnamita allí presente, le dijo que todo estaba bien. Al día siguiente el Arzobispo fue llevado a Washington D.C. a la residencia del nuncio papal. Se ha descubierto que Pío Laghi era francmasón. Fueron llevados a la oficina de Laghi y después de una corta conversación, éste señalo que la entrevista se había terminado y despidió al seminarista, de tal forma que quedaron solos Lahgi y el Arzobispo Ngo.

El seminarista esperó en el corredor. El secretario de Pío Lahgi le preguntó por qué tenían problemas con los cambios de la Iglesia y porqué rechazaban al “Papa”. El seminarista señaló lo herético de Wojtylay que esto lo hacía antipapa. Después de la visita con Laghi regresaron al hotel donde el Arzobispo era tenido como prisionero. Allí pude comunicarme con Monseñor y le pregunté qué había pasado con el Nuncio a lo cual me respondió: Quería que desaprobara todo lo que he hecho, a lo cual le dije que no, pues eso echaría en tierra todo lo que he realizado. Estas eran las últimas palabras que escucharía del Arzobispo. Lo que siguió es verdaderamente dramático.

El seminarista afirmó que había mucha gente envuelta en este asunto. Había obispos vietnamitasque eran quienes jugaban un papel inmediato. Pero de manera mediata estaba también el Cardenal Arzobispo de Nueva York O’Connor.

Como no tenemos ningún afán de exagerar la verdad para aparecer importantes en la narración, será suficiente a nuestros lectores seguir la narración objetiva de los hechos. Describiré lo que pasó en el cuarto del hotel de Nueva York donde el Arzobispo había sido tomado prisionero.

El cuarto se encontraba localizado en piso número 32, y estaba lleno de clero vietnamita, al menos dos obispos, el rector del seminario vietnamita y otros clérigos. Discutí la situación de la Iglesia con ellos. Inflexiblemente rechazaban creer que los comunistas se habían infiltrado en la Iglesia Católica. Pretendían que nos juntáramos para combatir a los comunistas. El rector del seminario también se mostraba inflexible.

Según el testimonio de nuestro fraile-seminarista el arzobispo deseaba regresar con nosotros a Rochester; por lo que intentaban sacarlo de allí y no le permitieron estar con él. Cuando llegué al cuarto usé superficialmente la cortesía, pero la atmósfera estaba tensa. El cuarto estaba lleno de vietnamitas, como ya lo dije, y me dirigí a la cama donde se encontraba el Arzobispo Ngo. Inmediatamente me rendí cuenta que era inútil tratar de rescatarlo, pero me esforzaba en obrar de la manera más normal. El Arzobispo estaba acostado en la cama y con una clase de estupor, tenía sus ropas episcopales pero no parecía normal, más bien parecía drogado. Me reconoció y le dije que venía por él para llevarlo a Rochester. Él estaba listo para regresar e intentó incorporarse de la cama, pero un vietnamita (¡sacerdote que había ordenado!) lo impidió. Mientras tanto uno con cuello romano sacaba fotos de todo lo que pasaba. Tomó fotos del Arzobispo en su lecho y de nosotros. En ese momento me puse furioso, fui a arrebatarle la cámara y arrojarla al suelo, pero no funcionó sólo creó más hostilidades de parte de los captores. Después pedí a uno de los más ancianos del clero que no hicieran eso e intenté ponerme al lado del Arzobispo Ngo pero me hicieron a un lado. En este momento entendí que no había ningún medio para sacarlo de allí. Era tarde y debíamos salir de allí.El seminarista permaneció con el Arzobispo ¿Qué más podía hacer yo?

El joven que me había acompañado hizo las cosas más dramáticas y de nuevo con un acto de mucha paciencia tuve que intervenir para ordenar las cosas.

Ya al día siguiente nos instalamos en una oficina de un conocido mío que fabricaba sombreros o algo por el estilo. Llamé a nuestro abogado en Rochester, para pedirle algún consejo, y le manifesté la realidad de las cosas. El me respondió: Monseñor, en verdad hay muy poco que usted pueda hacer aun si tuviera dinero y un abogado esto tomaría mucho tiempo. Veamos las perspectivas de Dios: El Arzobispo hizo lo que Dios permitió para él, dejémoslo en sus manos.

Finalmente y como último recurso, a instancias del joven que me acompañaba, fuimos a la policía y un detective se aproximó a mí y me dijo: Yo no soy católico, pero le diré que va a pasar si lleva a cabo su denuncia: La policía tomará a la persona en cuestión y la llevara a un hospital y si usted no es pariente no tiene ninguna oportunidad. Sin embargo tomamos el riego y cuando la policía estaba presente y como los vietnamitas no habían dormido en sus planes, se recibió una llamada de teléfono y lo único que pude ver es que el arzobispo tomó el teléfono y mecánicamente respondió: je veuxresterici.(Yo quiero permanecer aquí). Y lo repitió un par de veces. Después de esto ¿Que podía decir yo?

Ni el plan A ni el plan B funcionaron. Además no teníamos medios para regresarlo a Rochester. Solo nos restaba rezar por su perseverancia final. El Arzobispo hizo lo que tenía que hacer y cumplió con esto la voluntad de Dios.

No había pasado mucho tiempo después de esto cuando un agente del F.B.I nos visitó para hacernos algunas preguntas con respecto al secuestro del Arzobispo Ngo. Después de todo lo que hemos hecho por nuestro prelado hay algunos que nos acusan de que tomamos parte en su secuestro. Después de que ellos no movieron siquiera un dedo para ayudarlo. Era nuestra obligación tomar cuidado de este gran hombre que el mundo y la Iglesia habían abandonado.

Mis palabras finales a los Obispos vietnamitas fueron: “Ustedes han hecho una cosa muy mala hoy, han deshonrado a un gran obispo vietnamita y han deshonrado a Vietnam”. Sé en mi corazón que vendrá un día de justicia y que no está muy lejos de nosotros. Podríamos decir por justificación: ¿Señor cuándo nos vengarás de aquellos que nos matan? Los enemigos de la verdad han matado a algunos en la carne y a otros en el espíritu. Mientras que nuestro Señor nos consuela diciendo: Un poco de tiempo, tan sólo un poco, justo cuando se ajuste el número de los elegidos, cuando el último de ellos sea signado con el signo de la cruz.

El Arzobispo Ngo pasó a la eternidad el 13 de diciembre de 1984. Murió sin nada, murió en la soledad de su prisión. ¿Cuál puede ser el gran tributo para este arzobispo vietnamita?

Parece que nos encontramos en una terrible era de arrogancia y de orgullo maléfico, para que exista alguien que verdaderamente reconozca lo que este prelado ha hecho por la Santa Madre Iglesia Católica. Pero no sólo eso sino que acepte plenamente seguirlo en la pena de la soledad y en el doloroso camino del calvario. Ya lo había dicho a nuestros seminaristas: Cuando muera el Arzobispo Ngo habrá muchos que se levantaran atribuyéndose alguna conexión con él. Aunque durante su vida no dieron ni un centavo para él.

Aquí termina la narración de la vida del Arzobispo Ngo quien consagró su vida a Dios y la dedicó al servicio de la Iglesia Católica. Dios lo tenga en su gloria. Para concluir citemos textualmente a monseñor Ngo: “Acepte mi vocación sacerdotal sin ninguna reserva en mi puesto de batalla en este mundo, sin importarme donde fuera a morir”.

Impresionante historia padre!!!

Sobre la cuestión de la ordenación del p. Darovis, si precisa que yo publique los correos que me envió usted en ese entonces, lo haré gustoso.

Respecto al padre Pío, no tenía la información completa. Pido disculpas por eso. Pero mi punto era que usted se molestó cuando tanto Altamira como Pio se fueron con un obispo thucista.

Sobre las objeciones a la “línea más espuria” de Mons. Datessen, le envío también adjunto un estudio que hice recientemente sobre estas cuestiones. También es evidente que aquí repite usted lo primero que aparece en la red cuando busca información sobre estas cosas.

Estoy transcribiendo y traduciendo (con el traductor de Google por supuesto) las intervenciones de Mons. Thuc en el Concilio que usted me envió. Una vez terminado las publico en el blog y se las envío por email a usted.

Dos detalles finales: no me dedique más los sermones, que nuestra polémica es por acá. Su lenguaje poco caritativo habla más que cualquier argumento que esgrima. El antiguo blog SursumCorda desapareció debido a que su dueño apostató de la fe católica, convirtiéndose a la “Ortodoxia”.

Saludos y que Dios le bendiga

David.

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One response to “Contra-réplica al P. Bailio Méramo

  1. Muy buena refutacion al Padre Merano, David lo felicito por sus argumentos. Desgraciadamente este Padre tiene que ser mas humilde si quiere luchar por su salvación. Es una tristeza que lleve sus sermones a temas de discusión y sobretodo que los publique Radio Cristiandad, cuando dichos sermones están fuera de las enseñanzas del sermón dominical.
    Dios ayude a este sacerdote a enmendar su camino a la Mayor Gloria de Dios, y no a la gloria personal.

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