¿Dónde está la Iglesia? – Parte II – Mons. Squetino

Primera Parte de este artículo de Mons. Squetino: https://cubacatolica.wordpress.com/2017/10/04/donde-esta-la-iglesia-mons-squetino/

          Hace un tiempo publicamos en el blog un artículo sobre la unidad de la Iglesia, y mostramos que al ser una nota la Unidad, si ella faltara, faltaría la Iglesia pues la Iglesia de Cristo es dogmáticamente UNA, SANTA, CATÓLICA Y  APÓSTOLICA, teniendo como un propio la visibilidad. La Iglesia de Cristo es Una y Única y además, como dice S.S. Pio XII, debe ser visible. Donde falte una de éstas notas, falta la Iglesia de Cristo.

          Nos dice Su Santidad León XIII en su encíclica “Satis Cognitum“: “Ahora bien, si se mira lo que ha sido hecho, Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo de la fe: Creo en una sola Iglesia… Es pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de Ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina.”

          En ese artículo decíamos que, ante la crisis actual, cuando uno se pregunta dónde está la Iglesia Católica, deberíamos afirmar que estaba en aquella congregación de fieles (Coetus Fidelium) que quisieran eficazmente la elección del Papa para acabar con la vacancia que se prolonga desde la muerte de S.S. Pío XII.

          Últimamente, el P.Basilio Méramo está predicando en sus sermones sobre la validez de las ordenaciones y consagraciones de Mons. Thuc, ataca su obra argumentando que estaba loco, y defendiendo a capa y espada a Mons. Lefebvre y su actuar, separando a Mons. Lefebvre de su Fraternidad San Pío X diciendo que es resultado del P. Schmidberger y los obispos consagrados por Mons. Lefebvre.

          Yo, personalmente, no hago un santo de Mons. Thuc, sí cometió errores en su obrar, errores de los que Dios se sirve para continuar su Iglesia, aunque a muchos no les guste.

                        El P. Méramo se indigna por la preponderancia actual de los sacerdotes y obispos de la línea Thuc sobre los ordenados y consagrados por Lefebvre, pero uno debería preguntarse el porqué de esa preponderancia…

          Sólo hay dos posturas congruentes teológicamente hablando, lógicamente hablando…         LA SEDE OCUPADA O LA SEDE VACANTE (usurpada o vacía).

                   Si Bergoglio es el Papa legítimo y verdadero de la Iglesia, hay que obedecer porque su fe nunca va a desfallecer por la promesa de Cristo y por consecuencia, los que se opongan quedan fuera de la Iglesia de Cristo. Estudien la bula Unam Sanctam de S.S. Bonifacio VIII.

          Si Bergoglio no es el Papa legítimo y verdadero de la Iglesia, por hereje pertinaz, notorio y público, todos los que se encuentran dentro de esa iglesia no son católicos, así de simple, incluído Mons. Lefebvre, que hasta su muerte buscaba el arreglo y la aceptación de esa falsa iglesia y su fruto abortivo, la Fraternidad San Pío X y el fruto adulterino, la Fraternidad San Pedro y de ahí el movimiento Ecclesia Dei, que son Lefebvristas consecuentes.

                   Mons. Lefebvre JAMAS fue sedevacantista. Todo el movimiento de reacción ante las aberraciones del Concilio Vaticano II en su tiempo fueron sedevacantistas hasta que llegó Mons. Lefebvre con su postura falaz de desobediencia habitual a la autoridad “legítima” los reunió alrededor de sí después de la Misa que celebró en Lille, Francia en agosto de 1976.

                   La obra de Mons. Lefebvre siempre quedó unida de una forma u otra a la iglesia modernista, consecuencia lógica y natural de la postura teológica de Mons. Lefebvre que siempre quiso ser aceptado por las autoridades modernistas usurpadoras. Consecuencia que se sigue del doble discurso que siempre tuvo. El Papa para él era a veces el “Vicario de Cristo, a veces un “Anticristo”, un Papa “no perfectamente católico”, basta leer la carta que les mandó a los obispos electos de la Fraternidad antes de la consagración de 1988, que ahí muestra perfectamente su pensamiento acerca de la crisis de la Iglesia. (Publicamos seguido, un artículo del ingeniero Roberto Gorostiaga, al cual conocí profundamente, sobre las incoherencias teológicas de esa carta)

                   El P. Méramo habla sobre las intervenciones de Mons. Thuc en el Concilio Vaticano II, pero no habla de las resoluciones de Mons. Lefebvre y su pensamiento sobre la Iglesia en ese tiempo.

     Mons. Thuc, a pesar de sus errores declaró, después, la sede vacante, y yo conozco personalmente a quienes estuvieron allí y no son mentirosos, les guste o no a la gente; Mons. Lefebvre, jamás lo hizo y estaba fuera de su pensamiento hacerlo, siempre obró con una voluntad cismática de desobediencia a la autoridad, para él, “legítima”.

          El Concilio erró y no era un  Concilio Pastoral, pues de allí también salieron constituciones dogmáticas heréticas, y con el Concilio erró toda la Iglesia, misterio de iniquidad, incluídos Mons. Lefebvre, de Castro Mayer, Thuc, Bacci, Ottaviani, etc, etc, etc. Además es un Concilio universal convocado y presidido por el “Papa”, es decir, un Concilio Ecuménico. Por ejemplo, los obispos, incluídos los que en la votación de la “Dignitatis Humanae” emitieron el non placet (no estamos de acuerdo) TODOS firmaron el Acta Final, tanto de la declaración sobre la Libertad Religiosa como la Constitución de la Iglesia en el mundo moderno, inclusive Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer. Si erró el Concilio (conciliábulo) entonces también lo hicieron todos los que participaron. NO OBSTANTE QUE LOS PADRES CONCILIARES TENÍAN LA POSIBILIDAD DE NO SUSCRIBIR EL DOCUMENTO FINAL DEL CONCILIO Y EXPRESAR SU DESACUERDO POR ESCRITO, NO LO HICIERON.

          Basta leer en el libro de Mons. Lefebvre, Un Obispo habla,(Ed. Nuevo Orden, Bs. As., 1977, pag. 43) las afirmaciones de Mons. Lefebvre cuando sostiene la continuidad de la Tradición de la Iglesia con la doctrina de la Lumen Gentium (¿?), negando explícitamente que el Concilio cayera en el error progesista:

         “El Espíritu Santo velaba, y hay que leer la Nota explicativa para darse cuenta que ese mensaje vino del cielo (la Lumen Gentium!!)…

         “Confesamos que, después de las angustias que experimentamos durante la segunda sesión y al comienzo de la tercera, esa “luz divina” proyectada de nuevo sobre la constitución inmutable de la Iglesia nos pareció un signo deslumbrador de la divinidad de la Iglesia…” Se refería a la Iglesia del Concilio.

          Mons. Thuc consagró, ordenó veterocatólicos, herejes, cismáticos, etc.

        Mons. Lefebvre consagró, ordenó modernistas, herejes, traidores a la Iglesia, como lo vemos actualmente con los Obispos y sacerdotes de la Fraternidad San Pío X y la absurda “resistencia” de Mons. Williamson, todos desesperados por tener regularidad canónica dentro de la Gran Ramera, la iglesia modernista, que además, son mucho más numerosos que todos los sedevacantistas juntos.

         En 1977, ya fundada la Fraternidad San Pío X, Mons. Lefebvre ORDENÓ DOS SACERDOTES CON EL RITO NUEVO en la abadía francesa de Fontgombault, dato que muy poca gente sabe, Y YO CONOCÍ PERSONALMENTE A UNO DE ELLOS EN BELGICA CUANDO ESTABA EN LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO EN BRUSELAS EN 1993, GUARDO SU NOMBRE PORQUE NO ME INTERESA INVOLUCRARLO EN UNA POLÉMICA, Y JURO DELANTE DE DIOS QUE LO QUE DIGO ES VERDAD.

       El P. Méramo quiere despegar a Mons. Lefebvre de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y culpar del actual modernismo de la misma al P.Schmidberger. Eso es absurdo…Méramo fue miembro de la Fraternidad, yo también, cinco años y cualquiera sabe que el P. Schmidberger era el hombre de absoluta confianza de Mons. Lefebvre…La Fraternidad actual es el desarrollo de la postura teológica, del pensamiento de Mons. Lefebvre…los obispos que consagró los designó él y nadie lo forzó…hay que recordar, que aunque se arrepintió, firmó un acuerdo con Roma sobre la interpretación del Concilio a la luz de la tradición, lo mismo que pensaba en 1977, arriba citado.

         La Fraternidad San Pío X es la “hija legítima”, el “fruto natural”, digamos así, del pensamiento teológico de Mons. Lefebvre, y NO los sacerdotes que salieron de ella y se hicieron “francotiradores” acéfalos perennes como el P. Méramo, y otros sacerdotes que Mons. Lefebvre siempre rechazó luego de que se salían de la Fraternidad. Y SÍ, EL P. MERAMO Y OTROS EN SU MISMA SITUACIÓN SON “CLERIGOS VAGOS”, aunque despotriquen de todo y de todos.

          Otro fruto indirecto de Mons, Lefebvre es la fundación de la Fraternidad San Pedro, hecha por el P. Joseph Bisig, el segundo teólogo consultor de la Fraternidad de Mons. Lefebvre.

          Otra historia, Mons. Guerard de Lauriers era profesor de teología dogmática en el seminario de la Fraternidad San Pio X en Econe, Suiza, cuando escribió el bosquejo de su “Tesis de Casicciacum”, (tesis absurda por cierto, ya refutada por el Dr. Homero Johas y nunca contestada por los “materialiter”), -en aquel tiempro, el R.P. Guerard de Lauries-, esa tesis era ni más ni menos una descabellada explicación teórica de la postura práctica del obrar sistemático contra la autoridad “legítima” de Mons. Lefebvre, por eso lo echaron. Porque en definitiva, sí realmente, la Tesis de Casicciacum es la explicación filosófica (errónea) de la postura de Mons. Lefebvre.

         Así podría extenderme mucho…pero, a modo de conclusión, quiero afirmar categóricamente, que aunque Mons. Thuc cometió errores en el ejercicio de su Episcopado, el movimiento sedevacantista, y en mi caso el conclavismo viene de Mons. Thuc y no de Mons. Lefebvre.

         La Verdad se impone desde la línea de Mons. Thuc y no de Mons. Lefebvre; porque fue Mons. Thuc quien declaró la sede vacante y no Mons. Lefebvre que nunca lo hizo simplemente porque no lo era. Mons. Lefebvre tenía horror a hacer pensar que la sede de Pedro estaba vacante.

         Es absurdo sostener que Mons. Lefebvre fue el Atanasio de su tiempo…Mons. Lefebvre siempre tuvo un doble discurso. Vean si no, el juramento que hacen los futuros subdiáconos de la Fraternidad de obediencia y reconocimiento al “Sumo Pontífice” y a la vez obediencia final al Superior General de la Fraternidad…Mons. Lefebvre todavía vivía cuando ese juramento se impuso.

                   LA POSTURA TEOLOGICA DE MONS. LEFEBVRE NO ERA CATÓLICA. TRADICIONALISTA, SÍ…CATÓLICA, NO.

                   Cito un comentario del trabajo del Ingeniero Roberto Gorostiaga que se publica más abajo.        

                   “Un episcopado no católico

         ¿Qué obispos son éstos sin jurisdicción, sin mandato de la Santa Sede sino “elaborado” ad hoc por Mons. Lefebvre (“nosotros nos daremos, nosotros mismos, los medios para proseguir la Obra que la Providencia nos ha confiado”); consagrados principalmente para conferir dos sacramentos y a ser confirmados cuando haya un Papa “perfectamente católico”, sin funciones pues de gobierno ni judiciales sino “auxiliares de la Fraternidad” y “sometidos a su Superior General”?”    Quien quiera entender, que entienda…

                   LA SEDE DE PEDRO ESTÁ VACANTE Y LA SEDEVACANCIA (EXTREMA 0 MITIGTADA) NO ES UN ESTADO, ES UNA TRANSICIÓN. ES EL DEBER DE LOS CATÓLICOS PROVEER A LA SEDE DE PEDRO, QUE TENDRÁ PERPETUOS SUCESORES, AQUELLOS QUE POR CUALQUIER PRETEXTO, PERMANECEN ACÉFALOS, ESTÁN FUERA DE LA IGLESIA. NO SE PUEDE NI SE DEBEN BUSCAR SOLUCIONES MISTICAS Y APOCALIPTICAS PARA NO PROVEER A LA SEDE DE PEDRO, COMO HACEN MUCHOS OBISPOS Y SACERDOTES PARA JUSTIFICAR SU DERECHO A LA INDEPENDENCIA Y A LA ACEFALIA PERENNE.

          LA ELECCION DEL PAPA NO ES UN ACTO JURIDICCIONAL, COMO DICE EL P. MERAMO CUANDO SIMPLIFICA LA POSTURA CONCLAVISTA DICIENDO QUE DEBE SER ELEGIDO POR MEDIO DEL CLERO DE ROMA. EL PODER UNIVERSAL DEL PAPA NO SE LO CONCEDEN NI LO TIENEN LOS ELECTORES, PORQUE NUNCA LO POSEERÁN…SE LO CONCEDE DIOS DIRECTAMENTE AL ELEGIDO DESPUES DE SU ACEPTACION.

                   Y A TODOS LOS OBISPOS, SACERDOTES Y FIELES, SI NO QUIEREN VER QUE EL PROBLEMA ES,  JUSTAMENTE LA PERENNE VACANCIA DE LA SEDE DE PEDRO  Y NO ACEPTAR LA SOLUCION CONCLAVISTA, ALLÁ USTEDES, SON LIBRES (como dice el P. Méramo defendiendo su postura) DE VER Y NEGAR.

          Para terminar, le quiero decir al P. Méramo, que dice que su polémica hace temblar al “mundo de la tradición”…por favor, NO ME INCLUYA, yo no estoy en ningún “mundo de la tradición”, ese es el lenguaje ambiguo de Mons. Lefebvre y la Fraternidad San Pío X, YO NO SOY TRADICIONALISTA, soy católico y busco y promuevo la elección del Papa que la Sede de Pedro vacante clama por constitución Divina y Dogmática. Después de éste artículo, publicaremos uno sobre su falsa y simplista afirmación categórica que al Papa solo lo puede y debe elegir el Clero de Roma, es decir los Cardenales.

          Mons. Lefebvre opuso siempre TRADICIÓN A MODERNISMO… (quedándose él dentro de la iglesia modernista)

          La doctrina católica siempre opone IGLESIA CATÓLICA A FALSAS IGLESIAS (una de las cuales es la iglesia modernista que usurpa los templos católicos…como los luteranos usurpan templos católicos…como los anglicanos usurpan templos católicos…desde hace siglos)

        Les pregunto a todos los sedevacantistas del mundo, extremos o mitigados, que lean este artículo y pido por caridad una respuesta: DÓNDE ESTÁ LA UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA, IGLESIA DE CRISTO ACTUALMENTE PARA QUE SE PUEDA LLEGAR A ELLA Y SALVARSE, PORQUE FUERA DE ELLA NO HAY SALVACION.

          La Iglesia, dice Pío XII en la encíclica “Mystici Corporis Christi” no es un ente pneumático como los Obispos y Sacerdotes sedevacantistas mitigados y extremos hacen creer para justificar el ejercicio  juridiccional de su ministerio. Todas esas posturas, incluida la del P. Méramo, inventan una Iglesia de Cristo falsa, sin necesidad de cabeza visible, donde se juntan sacerdotes y obispos amistosamente y trabajan juntos hasta que se pelean o son indefinidamente “francotiradores” que obran por su propio nombre, creyendo que ejercen un magisterio vivo, interpretándolo a su antojo. Ese movimiento sedevacantista, mitigado o extremo, si no tienen la nota de Unidad,  no son Iglesia Católilca, serían sectas que se basan en  la libre interpretación del Magisterio. Habría que preguntarse de todos ellos, con tantas interpretaciones distintas de la doctrina, quiénes son la Verdad.

          “Que la Iglesia es un cuerpo lo dice muchas veces el sagrado texto. Cristo -dice el Apóstol- es la cabeza del cuerpo de la Iglesia[13]. Ahora bien; si la Iglesia es un cuerpo, necesariamente ha de ser uno e indiviso, según aquello de San Pablo: Muchos formamos en Cristo un solo cuerpo[14]. Y no solamente debe ser uno e indiviso, sino también algo concreto y claramente visible, como en su encíclica Satis cognitum afirma Nuestro predecesor León XIII, de f. m.: Por lo mismo que es cuerpo, la Iglesia se ve con los ojos[15]. Por lo cual se apartan de la verdad divina aquellos que se forjan la Iglesia de tal manera, que no pueda ni tocarse ni verse, siendo solamente un ser neumático, como dicen, en el que muchas comunidades de cristianos, aunque separadas mutuamente en la fe, se junten, sin embargo, por un lazo invisible.” (Mystici Corporis)

       “Ni se ha de creer que su gobierno se ejerce solamente de un modo invisible [59] y extraordinario, siendo así que también de una manera patente y ordinaria gobierna el Divino Redentor, por su Vicario en la tierra, a su Cuerpo místico. Porque ya sabéis, Venerables Hermanos, que Cristo Nuestro Señor, después de haber gobernado por sí mismo durante su mortal peregrinación a su pequeña grey [60], cuando estaba para dejar este mundo y volver a su Padre, encomendó el régimen visible de la sociedad por El fundada al Príncipe de los Apóstoles. Ya que, sapientísimo como era, de ninguna manera podía dejar sin una cabeza visible el cuerpo social de la Iglesia que había fundado. Ni para debilitar esta afirmación puede alegarse que, a causa del Primado de jurisdicción establecido en la Iglesia, este Cuerpo místico tiene dos cabezas. Porque Pedro, en fuerza del primado, no es sino el Vicario de Cristo, por cuanto no existe más que una Cabeza primaria de este Cuerpo, es decir, Cristo; el cual, sin dejar de regir secretamente por sí mismo a la Iglesia -que, después de su gloriosa Ascensión a los cielos, se funda no sólo en El, sino también en Pedro, como en fundamento visible-, la gobierna, además, visiblemente por aquel que en la tierra representa su persona. Que Cristo y su Vicario constituyen una sola Cabeza, lo enseñó solemnemente Nuestro predecesor Bonifacio VIII, de i. m., por las Letras Apostólicas Unam sanctam[61]; y nunca desistieron de inculcar lo mismo sus Sucesores.” (Mystici Corporis)        

                  “Hállanse, pues, en un peligroso error quienes piensan que pueden abrazar a Cristo, Cabeza de la Iglesia, sin adherirse fielmente a su Vicario en la tierra. PORQUE, AL QUITAR ESTA CABEZA VISIBLE, Y ROMPER LOS VÍNCULOS SENSIBLES DE LA UNIDAD, OSCURECEN Y DEFORMAN EL CUERPO MÍSTICO DEL REDENTOR, DE TAL MANERA, QUE LOS QUE ANDAN EN BUSCA DEL PUERTO DE SALVACIÓN NO PUEDEN VERLO NI ENCONTRARLO.” (Mystici Corporis)

        “Y, además, es absolutamente necesario que esté visible a los ojos de todos la Cabeza suprema que guíe eficazmente, para obtener el fin que se pretende, la mutua cooperación de todos: Nos referimos al Vicario de Jesucristo en la tierra. Porque así como el Divino Redentor envió el Espíritu Paráclito de verdad para que, haciendo sus veces[138], asumiera el gobierno invisible de la Iglesia, así también encargó a Pedro y a sus Sucesores que, haciendo sus veces en la tierra, desempeñaran también el régimen visible de la sociedad cristiana.” (Mystici Corporis)

        “Debe existir en la Verdadera Iglesia perfecta unidad de régimen, o sea: debe haber al frente de esa sociedad religiosa una autoridad suprema y visible, de institución divina, a la cual obedezcan todos los miembros que la forman.        No basta una especie de política de amistad o buena vecindad entre un montón de jefaturas eclesiásticas desconectadas jurídicamente, es decir: independientes entre sí, SIN OTRA CABEZA SUPREMA QUE UN CRISTO INVISIBLE Y CELESTIAL CUYAS PALABRAS Y MANDATOS  INTERPRETA CADA UNO A SU GUSTO.”                                                                                                                 

                                                          (R.P. Fernando Lipúzcoa. Breviario Apologético. 1954)

Mons. Juan José Squetino Schattenhofer

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