Respuesta de Louis-Hubert Remy al IMBC sobre la retractación de Mons. Des Lauriers

Louis-Hubert Remy 2

Aunque no compartimos la posición de Louis-Hubert Remy plenamente, compartimos con nuestros lectores este documento donde el famoso sedevacantista francés responde al IMBC sobre la retractación de Mons. Des Lauriers de su tesis de Cassiciacum.

20.1.6 – Respuesta de Remy al IMBC – retractación Guerard

Clasificación de las Formas

Fuente: Capítulo 6 del Libro IV “De la Causa Formal y de la Causa Material”, de la obra «La Metafísica de las causas según S. Tomás» escrita por Théodore Régnon SJ en 1906. [Traducción al castellano: David Martínez Espinosa, 20 de mayo del 2020 – PDF]

deregnon

Sumario

Artículo I. — Diversas formas.

1.- Principio de clasificación.

2.- Formas naturales, formas artificiales.

3.- Formas sustanciales, formas accidentales.

4.- Primer tipo de formas accidentales.

5.- Estas formas provienen de la materia.

6.- Segundo tipo de formas accidentales.

7.- De la Forma sustancial.

Artículo II. — Supremacía de la forma substancial.

1.- No puede haber materia sin forma.

2.- Puede haber formas sin materia.

3.- La forma se une al material sin intermediario.

4.- Todo ser actúa por su forma.

5.- La forma sustancial precede a todas las demás.

6.- La forma sustancial es el principio de las formas accidentales que le son específicas.

7.- Desarrollo del razonamiento anterior.

8.- Conclusión de este libro.

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Artículo I

Diversas Formas

1.- Principio de clasificación.

Toda nuestra larga discusión sobre la materia y la forma se puede resumir en las siguientes proposiciones: la materia es el principio determinable; la forma es el principio determinante; El compuesto es el ser determinado. De esto se desprende que, siempre que en la consideración de cualquier objeto “determinado”, podamos distinguir algo que por sí mismo es “determinable” y algo que por sí mismo es “determinante”, tendremos que distinguir una materia y una forma.

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Análisis lógico de la Tesis de Cassiciacum – Myra Davidoglou (2/2)

MYRA DAVIDOGLOU

Ver Primera Parte.

Segunda Parte: La Voie, n°22

(Primavera de 1992)

PREÁMBULO

1. La primera condición que debe cumplir una hipótesis es ser posible; tan pronto como deducimos consecuencias contradictorias u opuestas de hechos bien establecidos, debemos rechazarlo; lo absurdo no puede ser real. La tesis de Mons. Guerard des Lauriers, conocida como “de Cassiciacum”, según la cual un notorio modernista, elevado al pontificado supremo, pero privado por Dios de autoridad pontificia, (1) sin embargo ocupa “de jure” la Sede Apostólica, (2) esta tesis es racionalmente inaceptable y, además, contrario a una ley de la ley divina (can. 219). Demostramos esto en nuestra primera parte. (3) Sin embargo, todavía quedan algunos puntos por aclarar.

2. La vacante de la Sede Apostólica, que hemos establecido en otro lugar, (4) es una pregunta demasiado importante para permitirnos poner en duda este tema; porque es una verdad cuya negación conduce a la ruina de la Iglesia y la pérdida de almas. Si es realmente el Papa, el legítimo sucesor de Pedro, quien, el 7 de diciembre de 1965, promulgó los actos heréticos del llamado Concilio Vaticano II, significa que toda la Iglesia ha abdicado de la fe, que por lo tanto, no es una institución divina, que Dios no existe. Ahora, bajo los términos del canon 1325 § 1, que es de derecho divino “todos los fieles tienen el deber de profesar la fe altamente, siempre que su silencio, (…) o su forma de actuar conduce a la negación de la fe, al desprecio por la religión, al insulto hecho a Dios o al escándalo del próximo.” (5) Esta ley es de derecho divino porque se basa en una palabra que reveló al Apóstol: “Porque con el corazón se cree para justicia, y con l aboca se confiesa para salud” (Rom 10, 10). No podemos desobedecer a Dios.

LA DOCTRINA DE CASSICIACUM NO SE REVELA DIVINAMENTE

3. Algunos defensores de la tesis la presentan no como una simple opinión, sino como una verdad divina, sin darse cuenta aparentemente de que están poniendo en peligro la pureza de la fe de los católicos que confían en su conocimiento. De hecho, la fe ortodoxa excluye cualquier idea profana, cualquier imaginación o creencia ajena al depósito auténtico y sagrado. “La Iglesia de Cristo, escribe San Vicente de Lérins, atenta y cuidadosa guardiana de los dogmas que se le han confiado en depósito, nunca cambia nada; no disminuye nada; no agrega nada; ni le resta cosas necesarias, ni agrega cosas superfluas”. (6)

4. Ahora esta tesis es una ficción teológica, la hemos establecido suficientemente. Sin embargo, se presenta como “habiendo alcanzado, en su parte esencial, una certeza del orden mismo de la Fe, independiente de las discusiones teológicas libres”. (7) Pero “la fe da su consentimiento a algo solo porque Dios lo ha revelado”. (8) ¿Dónde y cuándo reveló Dios la “parte esencial” de la tesis de Cassiciacum? Esto es lo que no decimos; estamos contentos de comunicárnoslo en forma de un breve resumen, cuyos términos están subrayados. Aquí lo tienes:

“Desde el 7 de diciembre de 1965, el ocupante de la Sede Apostólica ya no es formalmente Papa; no ha disfrutado de una autoridad divinamente asistida; sigue siendo materialmente Papa, sin embargo, no está legalmente depuesto”. (7)

Les recuerdo que por “papa material” se entiende aquí un papa potencial, un hombre que no es un papa, pero que puede convertirse en uno.

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Análisis lógico de la Tesis de Cassiciacum – Myra Davidoglou (1/2)

MYRA DAVIDOGLOU

Nota de Cuba Católica: Traducimos este excelente trabajo de la difunta Myra Davidoglou,  profesora de filosofía, quien fuera cismática oriental, pero finalmente convertida a la fe católica tradicional. Este trabajo fue publicado hace 29 años exactamente, en 1991 en el periódico “La Voie” y desde entonces, no se había traducido al español. Me decidí a traducir estos textos, por la calidad de sus contenido y su profundidad de análisis. Agradezco a varios amigos de Europa, especialmente de Francia y Bérgica, que me ayudaron con la aclaración de algunos términos y expresiones de la Dra. Espero que este análisis sirva para que los católicos que adhieren a la Tesis con buena voluntad, entiendan de una vez que no descanza en hipótesis de razón seria, esto sin quitarle el mérito a su autor, Mons. Guerard des Lauriers, que al final de sus días se retractó de dicha tesis, reconociendo que estaba llena de errores.

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Primera Parte – La Voie, n° 21

(Primavera de 1991)

1. A pedido de varios de nuestros lectores, examinaremos aquí la llamada tesis de Cassiciacum. A diferencia de lo que este nombre pueda sugerir, no tiene conexión con la enseñanza o la persona de San Agustín, su nombre fue tomado de una revista, Les Cahiers de Cassiciacum (Los cuadernos Cassiciacum), donde fue publicado en 1979.

RESUMEN DE LA TESIS

2. Lo resumimos lo más brevemente posible. Según su autor, Mons. Guérard des Lauriers y sus discípulos, desde el 7 de diciembre de 1965, fecha de la promulgación de la Declaración “Dignitatis humanæ personæ” del Conciliábulo Vaticano II la cual contenía “una proposición herética, cuando debería haber sido una verdad revelada infaliblemente” (1), el ocupante de la Sede Apostólica ha dejado de ser formalmente Papa; ya no disfruta de la ayuda divina prometida por Cristo a su Iglesia; por lo tanto, está privado de la autoridad papal (2) y, por lo tanto, el derecho a gobernar y enseñar a la Iglesia; sus actos de magisterio y gobierno son inválidos. (3) Sin embargo, sigue siendo Papa materialmente y, en este sentido, es “nuestro Pontífice” (4), ocupando por derecho la Sede Apostólica (5) que como resultado no puede recibir a otro ocupante. (4)
Por papa material se entiende un papa potencial, alguien que puede ser papa pero quien no lo es actualmente. Por papa formal se entiende un papa en el sentido completo de esta palabra, un hombre que es actualmente papa, porque recibió de Dios lo que hace que un papa sea papa, es decir, la forma del pontificado supremo, que consiste en el pleno poder de la jurisdicción universal (cf. canon 219).

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Comentarios al Código de Derecho Canónico de 1917

Tomamos esta valiosa información del sitio no sedevacantista CanonLaw.info

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gratiano

Para obtener una idea del significado de la ley pio-benedictina, los canonistas generalmente recurrieron a uno o más de los comentarios textuales sobre el Código de 1917, es decir, a los comentarios que tratan todo o casi todo el Código de 1917. Los trabajos enumerados aquí se encuentran entre los comentarios más importantes sobre el Código de 1917.

La mayoría de los comentarios pan-textuales sobre el Código de 1917 fueron escritos por, por increíble que parezca hoy, eruditos individuales (por ejemplo, Dom Augustine o Jone) o por pares de eruditos tratados como un solo autor, por ejemplo, Abbo y Hannan o Vermeersch y Creusen. Unos pocos trabajos originalmente escritos por un autor fueron luego revisados ​​de manera tan extensa por otro que es común que se los mencione con nombres dobles (por ejemplo, Wernz-Vidal).

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Delitos contra la Fe y Unidad de la Iglesia

Fuente: Manual de Derecho Canónico II – Fernando della Rocca [1962]

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eclesiastico

73. —Bajo este título deben considerarse, en primer lugar, la apostasía, la herejía y el cisma.

La apostasía es la total defección de la fe cristiana aceptada por medio del bautismo (c. 1325, § 2). Por lo tanto, la apostasía supone el estado de bautizado y poco importa —para los fines penales que aquí examinaremos— que el apóstata se convierta en ateo, o pase a otra religión.

Habrá herejía siempre que exista un error pertinaz y externo por parte del bautizado, contra uno o varios artículos de la fe declarada por la Iglesia Católica (c. 1325, § 2). Ante todo, la herejía se divide en objetiva y subjetiva. Herejía objetiva es la proposición contraria a la verdad revelada. Herejía subjetiva es el acto por el cual adhiere el hereje a la herejía objetiva. La herejía es, además, material (asentimiento de la inteligencia a la herejía objetiva) y formal (asentimiento de la inteligencia, acompañado de la pertinacia de la voluntad, y aun del dolo). La herejía, finalmente, es interna si consiste tan sólo en un acto meramente interno de la inteligencia, y externa[1] si a este acto se añade una suficiente manifestación externa (con palabras, signos u otras manifestaciones).

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LAS LEYES ECLESIÁSTICAS

Fuente: Manual de Derecho Canónico I – Fernando della Rocca – Ed. Guadarrama [1962]

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SUMARIO; 27. Las leyes de la Iglesia. —Clasificaciones. —Elementos esenciales de la ley eclesiástica. —28. Los sujetos activos de la ley eclesiástica. —29. Los sujetos pasivos de la ley eclesiástica. —30. Objeto de la ley eclesiástica. —31. Efectos de la ley eclesiástica. —32. Inobservancia de la ley. — Exenciones. —Causas excusantes. —Duda. —Ignorancia.

27. —Como se ha dicho, el derecho canónico es el conjunto de normas jurídicas puestas en vigor —o hechas valer en cualquier forma— por Dios o por los órganos competentes de la Iglesia, con el fin de ordenar la obra de la misma Institución y de regular la actividad de los fieles, en relación con los fines propios de la misma Iglesia. Dios mismo es el autor primario de este derecho con respecto al cual, la Iglesia sólo debe considerarse como fuente subordinada de producción jurídica.

Constituyen el derecho divino el conjunto de normas instituidas directamente por Dios o como creador y regulador de la naturaleza humana (derecho divino natural) o a través de la voluntad divina, que se manifestó mediante la Revelación pre-cristiana, los mandatos de Cristo (y los hechos, en su nombre, por los Apóstoles) (derecho divino positivo)

El derecho divino es inmutable y absoluto, de modo que representa un límite a las funciones legislativas de la Iglesia, y la suprema autoridad de esta Institución, sólo tiene, con respecto a tal derecho, el poder de declararlo e interpretarlo.

Existe, además, un derecho de origen humano, cuyas normas, ante todo, y desde el punto de vista de la forma, se dividen en normas escritas y no escritas, según que sean emitidas por la autoridad competente y originariamente fijadas en documentos, o que se deriven de la tradición y de las costumbres.

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