FRANCISCO CONTRADICE LA LETRA DEL CONCILIO DE TRENTO

HEREJÍA: Francisco contradice directamente el Concilio de Trento nuevo

Francis-chocolate Luther

Una de las cosas mejores de Francisco es que en comparación con sus cinco predecesores de triste memoria, es bastante directo y mucho más claro en su negación del dogma, por lo que es más fácil condenarlo por herejía. He aquí un ejemplo reciente.

El 13 de octubre de 2016, el 99 aniversario del Milagro del Sol en Fátima y de la revelación del Tercer Secreto por la Virgen, el “Papa” Francisco recibió a “peregrinos” luteranos de Alemania en el Vaticano. La británica Catholic Herald informa de las palabras de Francisco de la siguiente manera:

“No se puede ser cristiano sin vivir como un cristiano,” [Francisco] dijo. “No se puede ser cristiano sin la práctica de las bienaventuranzas. No se puede ser cristiano sin hacer lo que Jesús nos enseña en Mateo 25. “Esta es una referencia al mandato de Cristo de ayudar a los necesitados por tales obras de misericordia como alimentar al hambriento, vestir al desnudo y acoger al extranjero.

“Francisco: No se puede defender el cristianismo estando ‘contra los refugiados y las otras religiones” , Catholic Herald 13 de Oct., 2016)

En caso de que usted se está preguntando qué está mal en estas declaraciones, es que  no está lo suficientemente familiarizado con el dogma católico. A pesar de que sea necesario para la salvación  vivir como cristianos y no meramente profesar ser seguidores de Cristo (cf. Mt 7,21), sin embargo es herético decir que un hombre bautizado que profesa la verdadera fe, pero vive inmoralmente, no es cristiano.

El Concilio de Trento lanzó un anatema a cualquiera que profese este error:

Si alguien dice que con la pérdida de la gracia por el pecado, la fe también se pierde con él, o que la fe que permanece no es una fe verdadera, aunque no sea uno fe viva, o que el que tiene fe sin caridad no es cristiano, sea anatema .

(Concilio de Trento, Sesión VI,  Canon 28 )

Esta no es la primera vez que Francisco ha lanzado al aire esta negación del dogma en particular, por lo que no es “nuevo” en ese sentido, pero el hecho particular que comentamos es muy reciente. Benedicto XVI también profesa esta herejía particular, por cierto, y Michael Voris la pronunció también ( ver la evidencia de tanto aquí ).

Vamos a tomarnos un momento y explorar por qué este punto de la doctrina – un hombre que está bautizado y profesa la verdadera fe es un verdadero cristiano, incluso si está en pecado mortal y por lo tanto carece de la gracia santificante – es tan importante.

En pocas palabras, los hechos son los siguientes: Si la gracia santificante es necesaria para tener una fe genuina, entonces esto significaría que cada vez que un católico cae en pecado mortal, ya no es católico. Esto querría decir que cualquier pecado mortal echaría a uno de la Iglesia y cancelaría su pertenencia a ella.  Y esto a su vez significaría que ya que no podemos saber quién está o no está en estado de gracia en un momento dado, nunca podríamos saber quién en realidad es católico, quién es miembro de la Iglesia. El resultado inevitable sería que  la visibilidad de la Iglesia desaparecería  y tendríamos  una “iglesia invisible” … que, por cierto, es precisamente una de las herejías de la reforma protestante, según la cual la Iglesia es una comunión invisible de todos los salvados (cf.  Denz. 627 ). No es de extrañar que Francisco pronunciase esas palabras ¡en presencia de luteranos alemanes!

Contra esta doctrina herética, el Papa Pío XII enseñó lo siguiente en su hermosa encíclica sobre la Iglesia:

No se puede imaginar que el cuerpo de la Iglesia, simplemente porque lleva el nombre de Cristo, está compuesto durante los días de su peregrinación terrena únicamente por miembros conspicuos por su santidad, o que conste únicamente de aquellos a quienes Dios ha predestinado a la felicidad eterna. Se debe a la misericordia infinita del Salvador de que haya  permitido a los prcadores estar en su Cuerpo Místico y no estén eccluídos del banquete. Porque no todo pecado, por grave que sea, es tal que por su propia naturaleza separe al hombre del Cuerpo de la Iglesia, como sucede con el cisma o la herejía o la apostasía.  Los hombres pueden perder la caridad y la gracia divina por el pecado, convirtiéndose así incapaces de mérito sobrenatural, y sin embargo sin quedar  privados enteramente de vida si se mantienen firmes en la fe y la esperanza cristiana , y si, iluminados desde arriba, animados por las sugerencias interiores del Espíritu Santo por un temor saludable estén movidosc a la oración y penitencia por sus pecados.

(Pío XII,  Encíclica  Mystici Corporis , n 23;. El subrayado es nuestro.)

La enseñanza católica es muy clara en este punto. La fe no está esencialmente ligada a la gracia santificante; ya que puede existir en el alma sin ella.

Como ya se ha señalado, es cierto que la fe  por sí sola no  es suficiente para la salvación,  porque es absolutamente necesario contar además de la fe con la caridad (gracia santificante) para salvar la propia alma. La caridad es lo que da vida a la fe, hace que sea fecunda y salvífica. Uno puede tener toda la fe en el mundo, y sin embargo, si uno muere sin caridad, irá al infierno por toda la eternidad (ver 1 Cor 13: 1-3). Con cada pecado mortal, la caridad se pierde por lo que ya no posee la vida sobrenatural de la gracia; Sin embargo,  la fe no se pierde , a menos que, por supuesto, el pecado grave sea contra la  misma fe, como es la herejía o la apostasía.

 

Así, con esta última negación del dogma católico, Francisco simplemente añade  otra más  a su creciente pila de herejías destructoras, y errores, blasfemias y ultrajes, que hemos recogido aquí . Por todo ello ataca, destruye e impide la verdadera fe en las almas, por lo que es responsable de llevarlas a la condenación, porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11: 6).

De Novus Ordo Watch

¿PUEDE CAMBIAR LA DOCTRINA CATÓLICA?

Fuente: https://moimunanblog.wordpress.com/2016/08/13/puede-cambiar-la-doctrina-catolica/

[Yo entiendo el siguiente artículo teniendo en cuenta que como establece el Concilio Vaticano I, en la Costitución  Dogmática Dei Filius, el Magisterio ordinario universal de la Iglesia es infalible. Si hubiera enseñanzas de la a Iglesia que no participaran en algún  momento de esta infalibilidad, vale lo que establece el artículo sobre que los fieles deben aceptar internamente las decisiones no infalibles.

En mi opinión uno de los problemas que finalmente dieron lugar a los  errores  del Vaticano II fue precisamente la reducción de la infalibilidad de la Iglesia, a su mínima expresión, condensada en la falsa expresión tan manida de la enseñanza “Ex cathedra” como opuesta a la enseñanza del magisterio ordinario del papa  y de la misma Iglesia. Al final to el mundo se creyó con derecho a dudar o  negar el magisterio secular de la Iglesia y el ordinario del Papa]

Claridad sobre un tema muy mal entendido

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¿Puede cambiar la Doctrina Católica?

Hay mucha confusión y malos entendidos, especialmente en estos días, sobre si la enseñanza católica  puede cambiar alguna vez, o si se ha cambiado en el pasado. Pero si fuera así, ¿Cómo se concilia esto con la Iglesia infalible?

En un sucinto artículo fácilmente legible “¿Puede cambiar la doctrina  católica?”, publicado en 1947, el P. Francis J. Connell, de la Universidad Católica de América aborda el tema de frente y, utilizando las necesarias calificaciones y distinciones, muestra qué parte de la enseñanza católica puede cambiar, lo que no puede cambiar, y cómo esto se relaciona con la infalibilidad de la Iglesia y de su misión divina para obtener la salvación de las almas.

Ponemos a su disposición este insuperable ensayo en formato PDF para su descarga gratuita a continuación:

“¿Puede cambiar la Doctrina Católica?” Por el P. Francis J. Connell, C.Ss.R. (Descargar PDF aquí)

American Ecclesiastical Review
vol. 117 (Nov. 1947), pp. 321-331

No hace falta decir, que el tratamiento del P. Connell carece por completo del necio concepto de Francisco acerca del “dios de las sorpresas” que habla por medio del magisterio sorpresa bergogliano. Éstos son algunos aspectos destacados del artículo del P. Connell:

Por supuesto, ningún católico puede aceptar sin reservas la afirmación de que la enseñanza de la Iglesia Católica está sujeta a cambios …. Pero también, excluir todo tipo de cambio de las enseñanzas de la Iglesia en diferentes épocas y en diferentes circunstancias sería contrario tanto a la historia como a la teología.
El propósito de este trabajo es establecer los principios generales sobre este tema y apuntar la vía de solución de la mayoría de los problemas que hay sobre la inmutabilidad o mutabilidad de las enseñanzas de la Iglesia.… El magisterio aprueba tácitamente una sentencia enseñada universalmente durante un considerable período de tiempo.… En la enseñanza dogmática o moral de la Iglesia, que está incluída prácticamente en todo lo que se manda, con aprobación o autorización [de la Iglesia] para el bien espiritual de los fieles, en virtud de la protección del Espíritu Santo, no se puede encontrar nada falso o perjudicial para las almas.
Los fieles están obligados en conciencia a aceptar internamente las decisiones aunque sean no infalibles, a pesar de que su exactitud no está garantizada por el carisma de la infalibilidad, pues su formulación y promulgación, sin duda, han sido hechas con la ayuda del Espíritu Santo.
… Sin embargo, a veces oímos a algunos católicos criticar tales enseñanzas, al parecer con la idea errónea de que ellos están obligados a aceptar solamente los pronunciamientos infalibles de la Iglesia.

En otras palabras: Si la Secta del Vaticano II fuera la Iglesia Católica y Francisco fuera el Papa, entonces el “juego ha terminado”.

El ensayo del P. Connell es una excelente herramienta contra la secta del Vaticano II, que clara y sustancialmente ha alterado la doctrina católica, ha impuesto leyes disciplinarias impías y perjudiciales, y ha emitido enseñanzas no infalibles  heréticas, erróneas, impías y absurdas. Por tanto, de manera irrevocable y definitivamente ella se ha descalificado a sí misma para afirmar que es la Iglesia Católica fundada por nuestro Señor Jesucristo.

Sobre este tema, es muy útil revisar el análisis de los errores del Vaticano II de Mons. Donald Sanborn mostrando cómo difieren sustancialmente de la doctrina católica preconciliar.

La consecuencia lógica de todo esto está presentada por Mons.  Sanborn en esta charla informativa y convincente:

La conclusión es, sencillamente, que sabemos que  la Iglesia del Vaticano II no es la Iglesia Católica porque Dios nos ha dado garantía de que la Iglesia Católica no puede hacer lo que la Iglesia del Vaticano II ha hecho. Para más detalles, nuestro artículo  “¿las puertas del infierno han prevalecido?” Es muy instructivo.

P. Francis J. Connell, C.Ss.R. (1888-1967) , fue uno de los mejores teólogos católicos nunca habidos en la Iglesia en los Estados Unidos. Fue un colega cercano a Mons. Joseph C. Fenton (1906-1969) y Mons. George W. Shea (1910-1990), quienes se enfrentaron al jesuita modernista P. John Courtney Murray sobre el error de la libertad religiosa  antes del Vaticano II, el cual hizo del error de Murray su propia enseñanza.

 Ver también:

 10 aug, 2016, 21:11

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NO ES NUEVO LO DE FRANCISCO …PERO ES NUEVO EL DESCARO CON QUE TODO LO DESTRUYE

Fuente: https://moimunanblog.wordpress.com/2016/08/11/no-es-nuevo-lo-de-francisco-pero-es-nuevo-el-descaro-con-que-todo-lo-destruye/

[El siguiente artículo de The Remnant es bueno describiendo la actual situacíón, pero sus presupuesto de “Reconocer y Resistir” anula la sana reaccion y llega a ser cómplice de lo que ataca. Nuestras divergencias con Chris Ferrara son claras y profundas por lo que creemos que merece nuestro rechazo, pero la descripción que hace, sobre todo lo que atañe a los dos “papas” conciliares anteriores (podía haber extendido la lista) es perfecto. Hay reacciones de “católicos” anti-bergoglianos, que cuando les tocan este punto sensible de su veneración por los dos papas anteriores, están más cerca del fanatismo que del Amor de la Verdad] image

EN DEFENSA DE FRANCISCO

Por Christopher A. Ferrara 

Los lectores de The Remnant se habrán dado cuenta de que en los últimos tres años no sólo este periódico sino la prensa católica en general, junto con la blogosfera católica, están cada vez más dedicados a los comentarios sobre “la última bomba sin precedentes de Francisco” (Flubpor sus siglas en inglés=Francis’s Latest Unprecedented Bombshell). Esto es lo que  desea Francisco, ya que sin una “Flub” casi semanal,  caería del ciclo de noticias tan asiduamente explotado por “el mago de los medios de comunicación” Greg Burke, ex miembro de FOX News, que acaba de sustituir como portavoz de prensa papal al astuto spinmeister[maestro  de la manipulación] padre Lombardi, rey de la “negación oficial” que no niega nada y la “aclaración oficial” que no aclara nada.

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P. Cekada refuta el libro anti-sedevacantista de Salza y Siscoe

Fuente: https://moimunanblog.wordpress.com/2016/08/05/dead-on-arrival/

Es el título del vídeo del P. Cekada que trata del libro anti-sedevacantista de los autores Salza y Siscoe, tantas veces citado en el blog, que es objeto de una crítica definitiva y quizás agria, por parte del P. Cekada.

El mismo título del vídeo no expresa  más que él sarcástico ataque del P. Cekada, toda vez que utiliza una expresión bien conocida en el slang americano. Me permito exponerles brevemente un pequeño análisis- obtenido en internet- de la expresión, para evaluar el grado de rechazo del protagonista del vídeo a los autores del libro analizado.

En principio la expresión “Dead on arrival” (DOA) está sacada de la jerga médica y designa al enfermo que llega a la clínica con apariencias de estar ya muerto o clínicamente muerto (requirirá el fallo del profesional). La expresión pasó al slang americano  para designar productos comprados que desde el primer momento presentan fallos en su funcionamiento lo que da pie a reclamaciones al vendedor. La expresión se popularizó después de una canción (cuya letra esta es ésta  lyrics)  con el mismo título publicada en un “sencillo” del grupo “Fall out Boys” (aquí trailer oficial).

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Coetus Fidelium – Dr. Homero Johas

“La Iglesia es la congregación de los fieles” (Santo Tomás)

Las herejías generalizadas actuales son de dos clases:

  1. A) El Ecumenismo del Concilio Vaticano II, elimina la unidad de fe divina y católica, principio de fe divina y católica, principio firme y único de toda la Iglesia (Trento, D.S. 1500). El Magisterio de Pío XI, en “Mortalium animos”, ya repelió tal secta como: “falsa religión cristiana”. Toleran un primado papal, honoris causa, por Derecho meramente humano, no divino. Herético.
  2. B) El Anti-conclavismo. Un puñado de obispos, sacerdotes, laicos; con una decena de falsos argumentos ya refutados, se niegan a cumplir el deber gravísimo de extinguir la vacancia del cargo papal. Quieren permanecer acéfalos, como los herejes monofisitas después del Concilio de Calcedonia, con los cuales Sergio hizo acuerdo ecuménico, con el apoyo del Papa Honorio I.

No quieren el primado de jurisdicción del Sucesor de Pedro, dogma de fe. Dicen: “No es necesario”, “falta la profesión de fe en retorno de un Papa fiel”, “falta un Pontífice que transmita el poder a los obispos.”

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LAS PERVERSIONES DE LA DOCTRINA DEL “PAPA MATERIAL”

Por el Dr. Homero Johas

INTRODUCCIÓN

Quien no percibe las profundas afinidades doctrinarias entre los lefebvristas, los guerardistas y los acéfalos que hoy pululan en Occidente, como si fuesen tres sectas contrarias a las herejías del Concilio Vaticano II, será engañado, pues pensará que los prelados que encabezan esas sectas están contra las herejías del Vaticano II. En realidad ellos se identifican con ese concilio, por la libertad religiosa dentro de la cual todos se mueven.

Con la apariencia de ser fieles a la tradición por conservar los ritos litúrgicos y por su aparente rechazo a las doctrinas de la “nueva iglesia conciliar”, ellos profesan la misma libertad religiosa y reconocen a los “papas” de la “nueva iglesia”, el “derecho al error”, “derecho humano”, que viene del Positivismo ateo, de los actos materiales concretos. Quieren un “orden práctico” del obrar en lugar del orden teórico de las verdades universales de la razón y de la fe divina, común a todos. Quieren el Individualismo libre en el creer y en el obrar, en la Fe, en la Moral, en el Derecho. [Quieren] todo lo que viene de la voluntad humana, del juicio propio; vulnerándose la unidad de Fe y el régimen monárquico de un solo Dios verdadero y un solo principio visible de la unidad de fe y de gobierno. No hablan de un “hereje”, sino de un “papa malo”; no se habla de Derecho Divino, sino del consenso de los hombres. La “división” entre los hombres libres es libre y garantizada por el Positivismo jurídico. Cada uno con su fe, su moral y su derecho propio, sin obediencia a una autoridad divina. La Razón Práctica, de Kant, impera en lugar de la Razón Teórica; la voluntad humana gobierna sobre la razón.

Mons. Lefebvre reconoce al hereje como papa, pero no le obedece, al igual [que] Mons. Guerard des Lauriers reconoce al hereje como papa, pero tampoco le obedece; Mons. Pivarunas rechaza un papa Fiel, en un sedevacantismo invertido. En los tres casos hay libertad individual; el juicio humano se coloca sobre el Derecho divino; la cabeza visible fiel de la Iglesia es expulsada; el Magisterio de la Iglesia es mutilado; se pasa de la Teología Católica a la “filosofía de la autoridad” se mutila el Primado del Sucesor de Pedro. Todos quieren el “derecho al error, a no seguir la verdad” como quiere la revolución masónica y el Vaticano II. Las apariencias de rechazo son consecuencias parciales no del seguimiento de la verdad absoluta, sino del libre arbitrio en lugar de la verdad. En los tres casos la verdad es expulsada cuando procede de la fuente divina. Todo poder viene del hombre, dicen con pertinacia estas personas.

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EN LA IGLESIA ECUMÉNICA NO HAY SALVACIÓN

Por Homero Johas 
“Es una falsa religión cristiana, totalmente ajena a la única Iglesia de Cristo.”
Pío XI (Mortalium Animos)
1. Escepticismo y ateísmo: las bases de la nueva religión
Tiempo atrás, publicaron los diarios una declaración de Juan Pablo II: “La ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios. Ella no puede afirmar ni negar esta existencia (…) Querer una prueba científica de la existencia de Dios significa reducir a Dios a las dimensiones de nuestro mundo y por lo tanto, equivocarse metodológicamente sobre lo que es Dios” (O Globo, 17-11-85).
La afirmación es tan absurda en los labios de un “papa” que sería necesario obtener la confirmación de las fuentes para tener certeza sobre el hecho. El Vaticano I enseña que Dios “puede ser conocido de modo cierto por la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas…” (D.S. 1785). La afirmación atribuida a Juan Pablo II es la de los modernistas que sostienen: “el hombre no es capaz de elevarse hasta Dios; tampoco puede conocer su existencia ni siquiera por las cosas que se ven”, refirió San Pío X (D.B. 2O72). Y el Modernismo, en eso, muestra su base sobre la filosofía agnóstica, contraria a la capacidad de la razón y que la juzga impotente para ir más allá de los sentidos. Es la doctrina de los materialistas y ateos, de los agnósticos, de los escépticos, de los sin Dios. El Creador pasa a ser el objeto de un irracional “sentimiento religioso”, tan subjetivo como la infatuada “ciencia” contradictoria de los agnósticos. ¿Cómo podría la Iglesia Católica tener un “papa” que se coloca al lado de los ateos y del agnosticismo?
Sin embargo, si miramos bien el lenguaje de Juan Pablo II, él hace ahí sólo una repetición de la doctrina del Vaticano II: el agnosticismo es el fundamento doctrinario de la Libertad Religiosa y de la “Iglesia” ecuménica. En el Concilio se predicó un “derecho” natatural de no seguir la verdad, la “igualdad jurídica” entre la religión verdadera y las falsas, el “sentimiento religioso”, la “no discriminación por razones religiosas”, el derecho de cada uno a seguir “su fe”. El pluralismo religioso es sostenido como “fundado en la naturaleza del hombre”. Entonces, en vez de seguir las leyes de Dios, cada uno sigue “su propia verdad” subjetiva. Estamos, por lo tanto, tétricamente, delante de una religión agnóstica, escéptica, que no afirma una ciencia objetiva, una revelación externa, un Dios exterior. Por eso Juan Pablo II relativizó la ciencia al “mundo nuestro” personal, utilizando para eso las mismas palabras de los ateos. Cada cual tendría su “mundo” propio, interior, subjetivo.

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