Análisis lógico de la Tesis de Cassiciacum – Myra Davidoglou (2/2)

MYRA DAVIDOGLOU

Ver Primera Parte.

Segunda Parte: La Voie, n°22

(Primavera de 1992)

PREÁMBULO

1. La primera condición que debe cumplir una hipótesis es ser posible; tan pronto como deducimos consecuencias contradictorias u opuestas de hechos bien establecidos, debemos rechazarlo; lo absurdo no puede ser real. La tesis de Mons. Guerard des Lauriers, conocida como “de Cassiciacum”, según la cual un notorio modernista, elevado al pontificado supremo, pero privado por Dios de autoridad pontificia, (1) sin embargo ocupa “de jure” la Sede Apostólica, (2) esta tesis es racionalmente inaceptable y, además, contrario a una ley de la ley divina (can. 219). Demostramos esto en nuestra primera parte. (3) Sin embargo, todavía quedan algunos puntos por aclarar.

2. La vacante de la Sede Apostólica, que hemos establecido en otro lugar, (4) es una pregunta demasiado importante para permitirnos poner en duda este tema; porque es una verdad cuya negación conduce a la ruina de la Iglesia y la pérdida de almas. Si es realmente el Papa, el legítimo sucesor de Pedro, quien, el 7 de diciembre de 1965, promulgó los actos heréticos del llamado Concilio Vaticano II, significa que toda la Iglesia ha abdicado de la fe, que por lo tanto, no es una institución divina, que Dios no existe. Ahora, bajo los términos del canon 1325 § 1, que es de derecho divino “todos los fieles tienen el deber de profesar la fe altamente, siempre que su silencio, (…) o su forma de actuar conduce a la negación de la fe, al desprecio por la religión, al insulto hecho a Dios o al escándalo del próximo.” (5) Esta ley es de derecho divino porque se basa en una palabra que reveló al Apóstol: “Porque con el corazón se cree para justicia, y con l aboca se confiesa para salud” (Rom 10, 10). No podemos desobedecer a Dios.

LA DOCTRINA DE CASSICIACUM NO SE REVELA DIVINAMENTE

3. Algunos defensores de la tesis la presentan no como una simple opinión, sino como una verdad divina, sin darse cuenta aparentemente de que están poniendo en peligro la pureza de la fe de los católicos que confían en su conocimiento. De hecho, la fe ortodoxa excluye cualquier idea profana, cualquier imaginación o creencia ajena al depósito auténtico y sagrado. “La Iglesia de Cristo, escribe San Vicente de Lérins, atenta y cuidadosa guardiana de los dogmas que se le han confiado en depósito, nunca cambia nada; no disminuye nada; no agrega nada; ni le resta cosas necesarias, ni agrega cosas superfluas”. (6)

4. Ahora esta tesis es una ficción teológica, la hemos establecido suficientemente. Sin embargo, se presenta como “habiendo alcanzado, en su parte esencial, una certeza del orden mismo de la Fe, independiente de las discusiones teológicas libres”. (7) Pero “la fe da su consentimiento a algo solo porque Dios lo ha revelado”. (8) ¿Dónde y cuándo reveló Dios la “parte esencial” de la tesis de Cassiciacum? Esto es lo que no decimos; estamos contentos de comunicárnoslo en forma de un breve resumen, cuyos términos están subrayados. Aquí lo tienes:

“Desde el 7 de diciembre de 1965, el ocupante de la Sede Apostólica ya no es formalmente Papa; no ha disfrutado de una autoridad divinamente asistida; sigue siendo materialmente Papa, sin embargo, no está legalmente depuesto”. (7)

Les recuerdo que por “papa material” se entiende aquí un papa potencial, un hombre que no es un papa, pero que puede convertirse en uno.

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Análisis lógico de la Tesis de Cassiciacum – Myra Davidoglou (1/2)

MYRA DAVIDOGLOU

Nota de Cuba Católica: Traducimos este excelente trabajo de la difunta Myra Davidoglou,  profesora de filosofía, quien fuera cismática oriental, pero finalmente convertida a la fe católica tradicional. Este trabajo fue publicado hace 29 años exactamente, en 1991 en el periódico “La Voie” y desde entonces, no se había traducido al español. Me decidí a traducir estos textos, por la calidad de sus contenido y su profundidad de análisis. Agradezco a varios amigos de Europa, especialmente de Francia y Bérgica, que me ayudaron con la aclaración de algunos términos y expresiones de la Dra. Espero que este análisis sirva para que los católicos que adhieren a la Tesis con buena voluntad, entiendan de una vez que no descanza en hipótesis de razón seria, esto sin quitarle el mérito a su autor, Mons. Guerard des Lauriers, que al final de sus días se retractó de dicha tesis, reconociendo que estaba llena de errores.

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Primera Parte – La Voie, n° 21

(Primavera de 1991)

1. A pedido de varios de nuestros lectores, examinaremos aquí la llamada tesis de Cassiciacum. A diferencia de lo que este nombre pueda sugerir, no tiene conexión con la enseñanza o la persona de San Agustín, su nombre fue tomado de una revista, Les Cahiers de Cassiciacum (Los cuadernos Cassiciacum), donde fue publicado en 1979.

RESUMEN DE LA TESIS

2. Lo resumimos lo más brevemente posible. Según su autor, Mons. Guérard des Lauriers y sus discípulos, desde el 7 de diciembre de 1965, fecha de la promulgación de la Declaración “Dignitatis humanæ personæ” del Conciliábulo Vaticano II la cual contenía “una proposición herética, cuando debería haber sido una verdad revelada infaliblemente” (1), el ocupante de la Sede Apostólica ha dejado de ser formalmente Papa; ya no disfruta de la ayuda divina prometida por Cristo a su Iglesia; por lo tanto, está privado de la autoridad papal (2) y, por lo tanto, el derecho a gobernar y enseñar a la Iglesia; sus actos de magisterio y gobierno son inválidos. (3) Sin embargo, sigue siendo Papa materialmente y, en este sentido, es “nuestro Pontífice” (4), ocupando por derecho la Sede Apostólica (5) que como resultado no puede recibir a otro ocupante. (4)
Por papa material se entiende un papa potencial, alguien que puede ser papa pero quien no lo es actualmente. Por papa formal se entiende un papa en el sentido completo de esta palabra, un hombre que es actualmente papa, porque recibió de Dios lo que hace que un papa sea papa, es decir, la forma del pontificado supremo, que consiste en el pleno poder de la jurisdicción universal (cf. canon 219).

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Delitos contra la Fe y Unidad de la Iglesia

Fuente: Manual de Derecho Canónico II – Fernando della Rocca [1962]

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eclesiastico

73. —Bajo este título deben considerarse, en primer lugar, la apostasía, la herejía y el cisma.

La apostasía es la total defección de la fe cristiana aceptada por medio del bautismo (c. 1325, § 2). Por lo tanto, la apostasía supone el estado de bautizado y poco importa —para los fines penales que aquí examinaremos— que el apóstata se convierta en ateo, o pase a otra religión.

Habrá herejía siempre que exista un error pertinaz y externo por parte del bautizado, contra uno o varios artículos de la fe declarada por la Iglesia Católica (c. 1325, § 2). Ante todo, la herejía se divide en objetiva y subjetiva. Herejía objetiva es la proposición contraria a la verdad revelada. Herejía subjetiva es el acto por el cual adhiere el hereje a la herejía objetiva. La herejía es, además, material (asentimiento de la inteligencia a la herejía objetiva) y formal (asentimiento de la inteligencia, acompañado de la pertinacia de la voluntad, y aun del dolo). La herejía, finalmente, es interna si consiste tan sólo en un acto meramente interno de la inteligencia, y externa[1] si a este acto se añade una suficiente manifestación externa (con palabras, signos u otras manifestaciones).

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El rito exterior sin la intención interna, no es suficiente para la validez del sacramento

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Excelente trabajo del Padre José Vicente Ramón González, publicado en su página Sede de la Sabiduría.

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Se trata en el presente artículo de evaluar si, según el testimonio de D. Julio Aonzo, obró éste con conciencia recta para dejar de ejercer el ministerio sacerdotal y, por ende, el episcopal, al considerar que el sacramento del Orden sacerdotal que había recibido era nulo, inválido por causa de que el «obispo» ordenante ni siquiera era sacerdote.

Resumen del caso: Aonzo fue «ordenado» en Albano, Italia, el 22 de agosto de 1982 por Marcel Lefebvre. Fue «consagrado» obispo por Monseñor López Gastón, en Chiguagua, México, el 28 de diciembre de 1992. Dijo su última Misa, hasta hoy, en Pascua de 1996. Las razones de Aonzo para no ejercer más el episcopado, ni el sacerdocio, que él mismo arguye, son las siguientes:

1ª Aunque Mons. José Ramón López Gastón fue un verdadero obispo de la Iglesia católica, no pudo transmitirle el episcopado, porque para ser válidamente consagrado obispo, se ha de haber recibido antes el presbiterado.

2ª Él llegó a la conclusión de que no había recibido el presbiterado, porque Marcel Lefebvre no pudo tampoco recibir el presbiterado de manos del obispo masón grado luciferino, Caballero Kadoch, Lienart.

3ª Lienart no pudo recibir el episcopado válidamente, o sea fue nulo, o al menos muy dudoso porque cuando lo «consagraron» obispo, él ya era Caballero Kadoch de la masonería luceferina, y es muy improbable que un masón de grado luceferino pueda tener la intención de hacer lo que la Iglesia hace, porque no basta querer hacer el rito

4ª Si la recepción del episcopado de Lienart fue nulo, jamás pudo ordenar a Marcel Lefebvre válidamente.

5ª Y aunque Marcel Lefebvre «recibió» más tarde «el episcopado» de manos del luciferino Lienart, y aunque hubo otros co-consagrantes no luciferinos en la ceremonia, dado que Lefebvre no era sacerdote, su episcopado es inválido y totalmente nulo.

6ª Luego el propio Aonzo al investigar su situación, concluye que Lefebvre no siendo obispo, no le pudo conferir el presbiterado a él.

Para las pruebas indubitables de la pertenencia de Lienart a los altos grados de la masonería luciferina- que el propio Marcel Lefebvre reconoce en dos audiencias-, les remitimos aquí o aquí, entre otros sitios respetables, ya que no es el tema del presente artículo.

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Sobre la Communicatio in sacris

Ratzinger en Asis

1ra cita: Canon 1258 del “Código de Derecho Canónico” publicado en 1917

1. En modo alguno es lícito a los fieles asistir activamente o tomar parte en las funciones sagradas de los acatólicos.

2. Por razón de un cargo civil o por tributar un honor, habiendo causa grave que en caso de duda debe ser aprobada por el Ordinario, se puede tolerar la presencia pasiva o puramente material en los funerales de los acatólicos, en las bodas u oirás solemnidades por el estilo, con tal que no haya peligro de perversión ni de escándalo.

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2da cita: “DICCIONARIO DE TEOLOGIA MORAL”, dirigido por el Obispo Francesco Roberti (miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica), publicado en su 2da edición el año 1957 por la Editrice Studium, de Roma. Página 278 del documento digital (PDF), pero página 233 del libro como tal:

COMUNICACIÓN CON ACATÓLICOS (in sacris).

1. Naturaleza. – La c. in sacris, es decir, en las cosas sagradas, es la participación de un católico en las funciones sagradas y públicas de un culto no católico, herético, cismático, infiel, etc. Ésta es la verdadera c. in sacris, llamada también c. in sacris positiva, para distinguirla de la c. in sacris negativa, que existe cuando un acatólico es admitido a tomar parte en las funciones del rito católico. Limitándonos a la primera, ésta puede ser formal cuando un católico participa en un culto acatólico con la intención de honrar a Dios con aquel culto; o material cuando un católico asiste a las funciones de un culto acatólico por razón de oficio o convivencia social sin intención de participar realmente en aquel culto; o activa cuando al tomar parte en el culto se realiza algún acto que tenga relación con él, y pasiva cuando se toma parte sin poner ningún acto que diga relación a. la ceremonia religiosa.

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