El rito exterior sin la intención interna, no es suficiente para la validez del sacramento

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Excelente trabajo del Padre José Vicente Ramón González, publicado en su página Sede de la Sabiduría.

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Se trata en el presente artículo de evaluar si, según el testimonio de D. Julio Aonzo, obró éste con conciencia recta para dejar de ejercer el ministerio sacerdotal y, por ende, el episcopal, al considerar que el sacramento del Orden sacerdotal que había recibido era nulo, inválido por causa de que el «obispo» ordenante ni siquiera era sacerdote.

Resumen del caso: Aonzo fue «ordenado» en Albano, Italia, el 22 de agosto de 1982 por Marcel Lefebvre. Fue «consagrado» obispo por Monseñor López Gastón, en Chiguagua, México, el 28 de diciembre de 1992. Dijo su última Misa, hasta hoy, en Pascua de 1996. Las razones de Aonzo para no ejercer más el episcopado, ni el sacerdocio, que él mismo arguye, son las siguientes:

1ª Aunque Mons. José Ramón López Gastón fue un verdadero obispo de la Iglesia católica, no pudo transmitirle el episcopado, porque para ser válidamente consagrado obispo, se ha de haber recibido antes el presbiterado.

2ª Él llegó a la conclusión de que no había recibido el presbiterado, porque Marcel Lefebvre no pudo tampoco recibir el presbiterado de manos del obispo masón grado luciferino, Caballero Kadoch, Lienart.

3ª Lienart no pudo recibir el episcopado válidamente, o sea fue nulo, o al menos muy dudoso porque cuando lo «consagraron» obispo, él ya era Caballero Kadoch de la masonería luceferina, y es muy improbable que un masón de grado luceferino pueda tener la intención de hacer lo que la Iglesia hace, porque no basta querer hacer el rito

4ª Si la recepción del episcopado de Lienart fue nulo, jamás pudo ordenar a Marcel Lefebvre válidamente.

5ª Y aunque Marcel Lefebvre «recibió» más tarde «el episcopado» de manos del luciferino Lienart, y aunque hubo otros co-consagrantes no luciferinos en la ceremonia, dado que Lefebvre no era sacerdote, su episcopado es inválido y totalmente nulo.

6ª Luego el propio Aonzo al investigar su situación, concluye que Lefebvre no siendo obispo, no le pudo conferir el presbiterado a él.

Para las pruebas indubitables de la pertenencia de Lienart a los altos grados de la masonería luciferina- que el propio Marcel Lefebvre reconoce en dos audiencias-, les remitimos aquí o aquí, entre otros sitios respetables, ya que no es el tema del presente artículo.

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Sobre la Communicatio in sacris

Ratzinger en Asis

1ra cita: Canon 1258 del “Código de Derecho Canónico” publicado en 1917

1. En modo alguno es lícito a los fieles asistir activamente o tomar parte en las funciones sagradas de los acatólicos.

2. Por razón de un cargo civil o por tributar un honor, habiendo causa grave que en caso de duda debe ser aprobada por el Ordinario, se puede tolerar la presencia pasiva o puramente material en los funerales de los acatólicos, en las bodas u oirás solemnidades por el estilo, con tal que no haya peligro de perversión ni de escándalo.

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2da cita: “DICCIONARIO DE TEOLOGIA MORAL”, dirigido por el Obispo Francesco Roberti (miembro del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica), publicado en su 2da edición el año 1957 por la Editrice Studium, de Roma. Página 278 del documento digital (PDF), pero página 233 del libro como tal:

COMUNICACIÓN CON ACATÓLICOS (in sacris).

1. Naturaleza. – La c. in sacris, es decir, en las cosas sagradas, es la participación de un católico en las funciones sagradas y públicas de un culto no católico, herético, cismático, infiel, etc. Ésta es la verdadera c. in sacris, llamada también c. in sacris positiva, para distinguirla de la c. in sacris negativa, que existe cuando un acatólico es admitido a tomar parte en las funciones del rito católico. Limitándonos a la primera, ésta puede ser formal cuando un católico participa en un culto acatólico con la intención de honrar a Dios con aquel culto; o material cuando un católico asiste a las funciones de un culto acatólico por razón de oficio o convivencia social sin intención de participar realmente en aquel culto; o activa cuando al tomar parte en el culto se realiza algún acto que tenga relación con él, y pasiva cuando se toma parte sin poner ningún acto que diga relación a. la ceremonia religiosa.

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Sobre la Reforma Litúrgica de Pablo VI

Réplica al artículo del “jesuita” Raúl Arderí sobre la Reforma Litúrgica de Pablo VI

Réplica a Raúl Arderí

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Mañana domingo 12 de enero del 2020 saldrá publicado en la hoja dominical de la iglesia modernista “Vida Cristiana”, la segunda parte del artículo “LA REFORMA LITÚRGICA DE PABLO VI”,  escrito por el “jesuita” Raúl Arderí, en calidad de ministro de la iglesia conciliar. No tenemos el gusto de conocer al autor, pero por los contenidos de su artículo se evidencia la carencia más elemental de nociones de historia de la Iglesia y de la Liturgia. Analizaremos oración por oración su artículo, destinado a confundir a los miles de inocentes “católicos” que todos los domingos leen acríticamente los artículos de Vida Cristiana con la ingenuidad de pensar que leen doctrina católica.

Nota: Las citas del artículo estarán entre comillas, en cursiva y color rojo.

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 “Cincuenta años atrás, el 3 de abril de 1969, el Papa Pablo VI promulgó la Constitución Apostólica con la cual se modificó el Misal Romano, uno de los frutos más importantes de la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II (1962-1965).”

Los cambios se clasifican en dos tipos: cambios sustanciales (que modifican la esencia de las cosas) y cambios accidentales (que no la modifican). Un ejemplo de c. sustancial es la combustión de un papel, y un ejemplo de c. accidental es la pintura de un papal. En el primer caso, la esencia de “papel” desaparece, o mejor dicho, es destruida por la acción del fuego. En el segundo caso, la esencia de “papel” continúa siendo y existiendo (valga la redundancia), y el cambió de color no alteró ni modificó la naturaleza o esencial del papel.

Pio XII en la Mediator Dei enseña:

    1. La Jerarquía eclesiástica ha empleado siempre este su derecho en materia litúrgica, instruyendo y ordenando el culto divino y enriqueciéndole con esplendor y decoro siempre renovados para gloria de Dios y bien de los hombres. Tampoco ha dudado, por otra parte, salvo la sustancia del Sacrificio Eucarístico y de los Sacramentos, en cambiar lo que no creía apropiado y añadir lo que mejor parecía contribuir al honor de Jesucristo y de la Santísima Trinidad y a la instrucción y saludable estímulo del pueblo cristiano.
    2. La Sagrada Liturgia, en efecto, consta de elementos humanos y de elementos divinos: estos últimos, habiendo sido instituidos por el Divino Redentor, evidentemente no pueden ser alterados por los hombres; pero aquellos, en cambio, pueden sufrir varias modificaciones, aprobadas por la Sagrada Jerarquía, asistida del Espíritu Santo, según las exigencias de los tiempos, de las circunstancias y de las almas. De aquí nace la, estupenda variedad de los ritos orientales y occidentales, de aquí el desarrollo progresivo de particulares costumbres religiosas y prácticas de piedad, de las que apenas se tenía un leve conocimiento en tiempos anteriores; a esto se debe que con cierta frecuencia sean nuevamente empleadas y renovadas piadosas instituciones, borradas por el tiempo. Todo esto testimonia la vida de la Inmaculada Esposa de Jesucristo durante tantos siglos; expresa el lenguaje empleado por ella para manifestar a su Divino Esposo su fe y amor inagotables y los de los pueblos a ella encomendados; demuestra su sabia pedagogía para estimular y acrecentar de día en día en los creyentes el «sentido de Cristo».

Otras ideas nuestras. a) Los cambios accidentales de la liturgia siempre han sido hacia adelante, y nunca hacia atrás. Es como la evolución de una persona que cuando tiene 1 año es menor que cuando tiene 5 años, y a su vez que cuando tiene 15 años. Pero nadie puede “crecer” entre los 14 y 15 años retornando a la madurez, talla, peso y fortaleza que tenía cuando tenía 2 años. Todo progreso es hacia adelante, nunca hacia atrás.

b) La supuesta sencillez de la liturgia cristiana de los 3 primeros siglos no es por lo que alegan los modernistas de ahora y de siempre, esto es, porque aquellos cristianos eran menos clericales, más activos y participativos, sino por una sencilla razón circunstancial histórica: las persecuciones a las que estaba sometida la Iglesia. Como se sabe la Iglesia primitiva no tenía templos como los poseyó después de la Paz que le otorgó el emperador Constantino, por tanto, los sacramentos se celebraban en condiciones mínimas y muy precarias. Pero apenas tuvo paz la Iglesia para organizar sus acciones litúrgicas al aire libre, rodeó de venerables ritos a los sacramentos, consciente de la grandeza de los misterios que celebrara.

c) El papa Pio XII condenó la pretensión de simplificar la liturgia alegando la supuesta sencillez del cristianismo primitivo en la encíclica Mediator Dei de 1947. Dicha tendencia herética de simplificar la liturgia recibió el nombre de arqueologismo, precisamente porque pretende resucitar formas litúrgicas “muertas” muy antiguas, que la Iglesia enriqueció apenas tuvo condiciones para ofrecer el culto divino con entera libertad.

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Sermón de Mons. Squetino en consagración episcopal de Mons. Merardo Loya

La Iglesia se ha vestido de gala. Tenemos la bendición de contar con un nuevo obispo católico con la doctrina de siempre. Unidos en oración, desde Cuba Católica, nos declaramos bajo la autoridad y sujeción a los dos obispos, el consagrante y el consagrado. Que reine la unidad entre los fieles y sacerdotes católicos.

Dios bendiga al nuevo obispo y lo mantenga firme en la fe.