Hilo conductor de la heterodoxia de los papas conciliares hasta Francisco

Tomado de: https://moimunanblog.wordpress.com/2016/06/29/hilo-conductor-de-los-apas-conciliares-hasta-francisco/

[Magistral artículo de la revista SISI NONO (de la que hemos hecho alguna severa crítica sobre algunos de sus artículos) que demuestra la defección de la Fe católica de algunos de los 6 papas conciliares. No sería difícil traer sobre lo dicho en el artículo, las  posiciones ideológicas de Benedicto XVI que pueden también juzgarse como concausantes de la demolición de la Iglesia y de la Fe católica que contemplamos en nuestros días. Como dice el autor

Todo esto nos hace pensar que, llegados a este punto, sólo una intervención especial divina podrá volver a poner las cosas en su sitio. En efecto, el morbo modernista no sólo ha penetrado en la Iglesia, sino que ha llegado a su vértice. Ahora bien, por encima del Papa está solamente Dios y, como los artífices de la teología neo-modernista han sido cuatro Papas: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco, sólo Dios puede detener la avalancha de errores que ha caído sobre el mundo eclesial a partir de 1959.

Este artículo debería ser ilustrado con todo lo dicho en los posts puestos bajo las categorías respectivas en las pestañas superiores, con los nombres de los “papas conciliares” – que implementaron el Concilio Vaticano II-  verdaderos artífices de la destrucción católica operada mediante el pensamiento modernista ya condenado por Pío X como “colector de todas las herejías” ]

Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Francisco y la Modernidad

Juan XXIII

1º) Juan XXIII, en el Discurso de apertura del Concilio (11 de octubre de 1962), dijo: “hieren a veces el oído sugerencias de personas […] que en los tiempos modernos no ven sino prevaricación y ruina, van diciendo que nuestra edad, comparada con las pasadas, ha ido empeorando. […]. A Nos parece deber disentir de estos profetas de desventura [1], que anuncian siempre eventos infaustos […]. Siempre la Iglesia se ha opuesto a los errores, a menudo los ha condenado con la máxima severidad. Ahora, sin embargo, la esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la severidad. […]. No ya que falten doctrinas falaces […], sino que ahora parece que los hombres de hoy son propensos a condenarlas por sí mismos” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. El Concilio Vaticano II, EDB, Bolonia, IX ed., 1971, p [39] y p. [47]).

Respondemos:

a) “Los tiempos modernos” comienzan con Descartes para la filosofía, Lutero para la religión y Rousseau para la política y sus sistemas están en ruptura con la Tradición apostólica, la patrística, la escolástica y el dogma católico. En efecto, la modernidad está caracterizada por el subjetivismo sea en filosofía: “Pienso luego existo” es la vía abierta por Descartes al idealismo, para el cual es el sujeto el que crea la realidad; sea en la religión: libre examen de la Escritura sin la interpretación de los Padres y del Magisterio y relación directa del hombre con Dios sin mediadores (Lutero: “sola Scriptura”, “solus Christus”); sea en política: el hombre no es un animal social por naturaleza, antes bien camina solo, y por tanto es el hombre el que crea la sociedad civil y temporal mediante el “pacto social”.

El subjetivismo de la modernidad, uniéndose a la doctrina cristiana, la transforma, la vacía desde dentro, la convierte en un producto del intelecto humano o del subconsciente y no ya una Revelación divina real y objetiva a la cual se tiene el deber de asentir.

La afirmación de Juan XXIII coincide con la esencia del modernismo así como la describe San Pío X en la Encíclica Pascendi (8 de septiembre de 1907): el connubio entre el idealismo filosófico de la modernidad y la doctrina católica, que se convertiría así en un producto del pensamiento o del sentimiento humano.

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Mitología modernista sobre la Misa Católica Tradicional

Refutación a un fragmento del artículo de Juan Manuel Martín-Moreno González S.J de la Universidad ¨Pontificia¨ de Comillas, de Madrid, sobre la ¨Constitución¨ SacrosanctumConcilium del Concilio Vaticano II.

El siguiente, quiere ser un artículo de análisis y refutación a las mentiras de los modernistas que hoy imperan en la Iglesia Oficial del Vaticano II, que al haber abandonado las verdades católicas de siempre, andan dispersos por el mundo y no saben que inventar para justificar la devastadora Revolución Litúrgica promovida por el falso y herético concilio Vaticano II.

Decimo que falso porque la Iglesia es infalible en los concilios ecuménicos, y en el concilio Vaticano II se dijeron y enseñaron doctrinas previamente condenadas por los papas anteriores. Ahora bien, es una regla de la fe católica, que las herejías condenadas una vez, no se pueden volver a proponer como posibles enseñanzas de la Iglesia: lo condenado una vez, condenado está para siempre. La Iglesia no se puede estar redefiniendo en función de los intereses ¨doctrinales¨ del papa de turno, del papa del momento. La Iglesia nunca ha funcionado así, y de hecho, es lógico que así no sea, pues la Iglesia es la guardianadel depósito de la fe revelada por Dios. Jesucristo le dio a la Iglesia que fundó la misión de custodiar sus doctrinas y de administrar los sacramentos que él instituyó que son los canales de la gracia divina para la santificación y salvación de los seres humanos.

Es importante señalar que la Revelación se cerró definitivamentecon la muerte del último apóstol, como lo enseñó el Magisterio de la Iglesia siempre durante 2000 años. No puede venir ningún papa o ningún concilio a cambiar el depósito de la fe y los dogmas previamente definidos. En el actuar de la Iglesia bimilenaria tiene que haber una unidad sustancial. Nunca se pueden dar cambios sustanciales, pues de ser así, aparecería una Iglesia Nueva distinta a la anterior y como Cristo fundó la Iglesia en el pasado, y no hoy, con esos cambios sustanciales en la Iglesia se estaría fundando una iglesia distinta a la que fundó Cristo y esto sería cismático, herético y una falta de respeto a Dios.

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