COETUS FIDELIUM – Dr. Homero Johas

“La Iglesia es la congregación de los fieles” (Santo Tomás)

          Las herejías generalizadas actuales son de dos clases:

A) El Ecumenismo del Concilio Vaticano II, elimina la unidad de fe divina y católica, principio de fe divina y católica, principio firme y único de toda la Iglesia (Trento, D.S. 1500). El Magisterio de Pío XI, en “Mortalium animos”, ya repelió tal secta como: “falsa religión cristiana”. Toleran un primado papal, honoris causa, por Derecho meramente humano, no divino. Herético.

B) El Anti-conclavismo. Un puñado de obispos, sacerdotes, laicos; con una decena de falsos argumentos ya refutados, se niegan a cumplir el deber gravísimo de extinguir la vacancia del cargo papal. Quieren permanecer acéfalos, como los herejes monofisitas después del Concilio de Calcedonia, con los cuales Sergio hizo acuerdo ecuménico, con el apoyo del Papa Honorio I.

          No quieren el primado de jurisdicción del Sucesor de Pedro, dogma de fe. Dicen: “No es necesario”, “falta la profesión de fe en retorno de un Papa fiel”, “falta un Pontífice que transmita el poder a los obispos.”

          Las dos herejías convergen para la destrucción de la fe universal divina, de modo especial, del primado monárquico del Sucesor de Pedro. Apartan al Pastor supremo de los otros pastores y de las ovejas. Apartan a los dos fundamentos de la Iglesia, la unidad de fe de la unidad de régimen. Quieren o las herejías, o una Iglesia acéfala, “sin solución”.        

  1. PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO.

          San Pío X, en la Constitución “Vacante Sede Apostolica” mostró el “deber gravísimo y santísimo de elegir un Sucesor de Pedro, en la vacancia”: Ese deber de obrar no viene del Derecho humano; viene de la esencia y naturaleza de la Iglesia instituida por Cristo. Él se funda en el dogma de fe: la Iglesia de Cristo, por naturaleza, por voluntad de Cristo debe tener “perpetuos sucesores de Pedro en el primado sobre la Iglesia, en la fe y en el régimen.” (D.S. 3058)

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¿Dónde está la Iglesia? – Parte II – Mons. Squetino

Primera Parte de este artículo de Mons. Squetino: https://cubacatolica.wordpress.com/2017/10/04/donde-esta-la-iglesia-mons-squetino/

          Hace un tiempo publicamos en el blog un artículo sobre la unidad de la Iglesia, y mostramos que al ser una nota la Unidad, si ella faltara, faltaría la Iglesia pues la Iglesia de Cristo es dogmáticamente UNA, SANTA, CATÓLICA Y  APÓSTOLICA, teniendo como un propio la visibilidad. La Iglesia de Cristo es Una y Única y además, como dice S.S. Pio XII, debe ser visible. Donde falte una de éstas notas, falta la Iglesia de Cristo.

          Nos dice Su Santidad León XIII en su encíclica “Satis Cognitum“: “Ahora bien, si se mira lo que ha sido hecho, Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo de la fe: Creo en una sola Iglesia… Es pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de Ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina.”

          En ese artículo decíamos que, ante la crisis actual, cuando uno se pregunta dónde está la Iglesia Católica, deberíamos afirmar que estaba en aquella congregación de fieles (Coetus Fidelium) que quisieran eficazmente la elección del Papa para acabar con la vacancia que se prolonga desde la muerte de S.S. Pío XII.

          Últimamente, el P.Basilio Méramo está predicando en sus sermones sobre la validez de las ordenaciones y consagraciones de Mons. Thuc, ataca su obra argumentando que estaba loco, y defendiendo a capa y espada a Mons. Lefebvre y su actuar, separando a Mons. Lefebvre de su Fraternidad San Pío X diciendo que es resultado del P. Schmidberger y los obispos consagrados por Mons. Lefebvre.

          Yo, personalmente, no hago un santo de Mons. Thuc, sí cometió errores en su obrar, errores de los que Dios se sirve para continuar su Iglesia, aunque a muchos no les guste.

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Sobre Lefebvre – por el Ing. Roberto Gorostiaga

Revista Roma N° 107 – Diciembre de 1988

ESTAD FIRMES Y GUARDAD LAS TRADICIONES

Roberto Gorostiaga

«Estad firmes y guardad las tradiciones» ( II Tes. 2, 15)

            Gorostiaga junto a Lefebvre

(Foto: Ing. Gorostiaga junto a Mons. Marcel Lefebvre)

Las ordenaciones episcopales del 29 de junio último en Ecóne han traído la división entre los católicos tradicionalistas, o sea, los que sostenían la Fe, la Misa, la moral de siempre frente a las innovaciones conciliares.

            Conocimos a Mons. Lefebvre en Roma, en mayo de 1962, pues sabíamos que era uno de los prelados que creía en Cristo Rey y se oponía al “humanismo” que cundía. Las “nuevas teologías” que condenara Pío XII en “Humani Generis” levantaban cabeza a su muerte.

            Durante el Concilio se opuso al triunfante humanismo, pidió la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la condena del comunismo ateo y después del Concilio fue llevado, ante la angustia de muchos jóvenes seminaristas, que estaban como ovejas sin pastor, a fundar el Seminario de Ecóne.

            Estuvimos en Ecóne en 1975 y hablamos de la situación de nuestra Patria y de la eventual fundación de una casa en Buenos Aires.

            En 1977 lo invitamos a visitar la Argentina y como resultado de esa visita quedó fundado el priorato de Buenos Aires; la obra de la Tradición se extendió rápidamente por la Argentina e Hispanoamérica y en pocos meses funcionaba un seminario con estudiantes de la Argentina, México, Colombia y otros países, el que luego se instalaría en La Reja.

            Durante diez años pusimos nuestra Cabeza y nuestro corazón al servicio de esa Obra, en la que veíamos un pilar de la Tradición bimilenaria.

            Algunas posiciones poco claras de Mons. Lefebvre y el comienzo de nuevas tratativas con el Vaticano nos trajeron inquietud, como también a no pocos tradicionalistas. Le escribimos al respecto; incluso una carta, a los dos obispos, antes de que las consagraciones fueran realizadas. Ellas significaron un corte profundo.

            La documentación que la propia Fraternidad hizo pública, mostró la hondura de ese corte que hirió nuestro corazón, que no es de piedra.

            San Jerónimo escribió a Heliodoro, invitándolo a vivir en el desierto: “Aunque vuestra madre, desgreñada y rotas las vestiduras os muestre los pechos con que os alimentó y aunque vuestro padre se tienda en el suelo sobre el umbral de la puerta; pasad por encima y seguid adelante…! Aquí el cariño exige ser cruel.” [1]

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Contra-réplica al P. Bailio Méramo

Carta abierta al P. Basilio Méramo

Cienfuegos, 18 de abril del 2018

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Padre:

No pretendo ser teólogo, ni filósofo, y mucho menos un sabio. Mis conocimientos de teología católica son fruto del estudio de muchos libros católicos que algunos sacerdotes me han recomendado. No pretendo igualarme a usted, pues no soy sacerdote y no tengo la ciencia sagrada que tienen ustedes. No pretendo humillarlo en público ni en privado, refutándole y haciéndole quedar mal parado. Simplemente quiero mostrarle los argumentos que yo he encontrado a favor de la validez y legitimidad de Mons. Thuc, contrariamente a lo que usted últimamente viene diciendo.

Escribo yo, pero no estoy solo, y con esto lo que quiero decir no es que algún sacerdote u obispo dirija mis escritos, sino que en ellos no expreso otra cosa que el común pensar de muchos católicos del mundo entero. He hecho mis averiguaciones y diligencias pertinentes, para no escribir tonterías. Jamás me hubiera atrevido a polemizar en un tema sin tener los elementos. De lo contrario sería esto una falta de respeto al tiempo que tanto usted como yo tenemos que dedicar a seguir esta disputa.

Yo quiero suponer que usted más que malicia y deshonestidad intelectual, simplemente desconoce algunos elementos del asunto que analiza (me refiero principalmente al linaje Thuc pero indirectamente también al conclavismo). Y digo esto, porque teniéndole por un sacerdote culto y preparado (sus opúsculos teológicos son bien fundados), no encuentro otra explicación que el que usted desconoce la versión adecuada de los hechos y por eso ahora sale con esa cantidad de verdades a medias y sofismas, para terminar en algo que hace mucho tiempo está refutado.

Le quiero poner una analogía de otra cuestión que en el mundo tradicionalista es muy mal vista, criticada apriorísticamente y sin tomarse el trabajo de hacer muchas averiguaciones: el milenarismo. Los argumentos que usted emplea para criticar a Mons. Thuc tienen el mismo valor, que los argumentos que usan los anti-milenaristas para criticar el Milenio (que si el Santo Oficio declaró no ser segura la enseñanza del milenarismo, que la obra del padre Lacunza fue puesta en el Índice, etc.). Así como usted ha demostrado muy bien, aquellos argumentos contra el milenio son puros sofismas, pero aun así hay muchos que por su “tirria” anti-apocalíptica y anti-milenarista, siguen repitiéndolo sin saber que ya están refutados. Algunos conocerán esos argumentos, pero por deshonestidad intelectual prefieren dar a entender que no existen. Pues verá usted que lo mismo pasa con la cuestión del linaje de Mons. Thuc: hace muchos años, más de 20 aproximadamente, se levantó una serie de calumnias y mentiras contra Mons. Thuc para desprestigiarlo y confundir a los católicos sedevacantistas que recibían los sacramentos de los sacerdotes y obispos “thucistas”. Algunas de estas acusaciones vertidas contra Mons. Thuc eran verdades injustamente consideradas y sacadas de su contexto, otras eran verdades a medias y algunas por supuesto, eran simples calumnias.

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Respuesta del P. Méramo a David A. Martínez

Mi estimado David:

Cuando uno no asimila bien los conceptos teológicos, el error se posibilita, tal cual como le está pasando a usted, quizás con la mejor buena intención, así que ahora resulta que para no ser un clero vago, hay que estar bajo un Obispo thucista; no sea ridículo, pues la línea thucista está viciada por las consagraciones hechas a veterocatólicos, en el supuesto caso que hayan sido válidas, esto, sin entrar en la duda de su estado mental, pues en tal caso de estar desequilibrado, serían inválidas y en el mejor de los casos, hay una duda positiva, que no viene del Obispo de Toulon, sino del mismo actuar de Ngo Dinh Thuc y que en su momento el P Barbará, el P. Sanborn y el P, Cekada entre otros, ponían en tela de juicio antes de cambiar, por simple necesidad de supervivencia.

Monseñor Lefebvre pensabaque Mons. Thuc no estaba en sus cabales y aunque yo en su momento no conocía los pormenores.Cuando leí el escrito del P. Cekada me incline por la opinión favorable. Pero es evidente que Cekada en su artículo no hacía mención de todo lo que él anteriormente pensaba y para ser transparente, debía de haberlo por lo menos señalado en ese escrito, pues no es lo mismo que si hay materia, forma e intención el rito es válido, mientras que el ministro este en sus cabales, qué si no lo está, pues la cosa cambia completamente.Pues, cuando después se ve todo el proceder de Ngo Dinh Thuc, consagrandoal Palmar de Troya por una aparición de la Virgen, una bilocación delsupuesto verdadero Papa Pablo VI y de los estigmas recibidos por Clemente Domínguez del P. Pío y todas sucesivas consagraciones a una serie de veterocatólicos que son cismáticos y herejes, todo cambia. Además, aún después de consagrar al P.Guérard des Lauriers, al P. Zamora y al P.Carmona, vuelve a reincidir consagrando  a Datessen poco antes de morir, que es un veterocatólico, cabe preguntarse, dónde está la cordura de Monseñor Thuc, o en caso contrario ¿dónde está su fe como obispo católico?

Después de sus consagraciones al Palmar de Troyase  retracta pidiendo perdón a Roma al ser excomulgado;cabe preguntarse entonces, en qué quedó la aparición de Nuestra Señora, la bilocación de Pablo VI y la petición de perdón entonces alsosías?, pero antes consagra a Comte de Labatd’Arnoux un veterocatólico. Luego de esta reconciliación con Roma vuelve a sus andanzas consagrando a cismáticos y herejes veterocatólicos, por lo cual el P. Cekada señala: “El Arzobispo Thuc vez elevó al episcopado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de viejos-católicos, la Iglesia Latina de Toulouse. También ordenó a otro viejo-católico de Marsella llamado Garcia, y a un ex convicto llamado Arbinet que luego llegó a ser ‘obispo’ del Palmar”.

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Objeciones al artículo del P. Basilio Méramo sobre Mons. Thuc

Objeciones al artículo del P. Basilio Méramo sobre Mons. Thuc y el mal llamado sedevacantismo visceral

Domingo de Ramos, 25 de marzo del 2018

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El pasado 19 de marzo del presente año, el padre Méramo publicó un artículo de nueve páginas titulado “EXTRAÑO PENSAMIENTO DE UN SUPUESTO TRADICIONALISTA Y SU CEREBRO GRIS EL P. GUÉRARD DES LAURIERS”. En dicho opúsculo el padre se propone tres objetivos claramente distinguibles:

  1. Divulgar la duda sobre la honestidad y coherencia doctrinal de Mons. Thuc que habiendo defendido posiciones modernistas en el Vaticano II, luego aparece como campeón del anti-modernismo, declarando la sedevacante.
  2. Lanzar la sospecha sobre la validez de las consagraciones episcopales de Mons. Thuc, recurriendo al ya viejo y refutado sofisma de su supuesto estado mental.
  3. Demostrar que la concepción teológica de Lefebvre y por tanto de los lefebvristas (uno de ellos el mismo P. Méramo) respecto al papado y a la crisis actual de la Iglesia es la más aceptable y sabia, cuya postura tiene a dos enemigos por la izquierda y por la derecha, los primeros los modernistas conciliares y los segundos los llamados por Méramo “sedevacantistas viscerales”, exagerando ambos, el respeto debido al Papa.

Tengo que reconocer que yo fui durante algunos años seguidor del Padre Méramo, en tanto que leía muchos de losescritos publicados en su sitio web, y escuchaba domingo tras domingo todos su sermones. Por tanto, conozco perfectamente la manera de argumentar que suele utilizar el padre y los lugares teológicos que acostumbra usar para fundamentar su postura.

Sobre el Método que emplea el padre Méramo

El padre Méramo usa un método sofístico en sí mismo. Él cita los escritos del padre Cekada, escritos por él antes de cambiar de opinión respecto a Mons. Thuc y los obispos de su linaje. Con esta táctica, el padre Méramo cree demostrar mucho, algo así como diciendo:

“Miren, el padre Cekada, que ahora es el campeón en la defensa de las consagraciones Thuc, hace mucho tiempo denunció todas estas cosas”.

Pero yo pregunto: ¿Qué pruebas aporta eso? ¿Qué tiene que ver que el padre Cekada haya pensado así? Para mí, es todo lo contario: el hecho de saber que el padre Cekada escribió y supo todo esto que ahora se cita (cual novedad periodística sacada de la última tesis de grado de no sé qué Universidad europea), es una prueba de que el mismo padre Cekada encontró mejores argumentos para explicar lo que él mismo criticaba, a no ser que se me demuestre que el padre Cekada es loco y es capaz de mudar de opinión sin fundamentos objetivos. Además, citar argumentos viejos presentándolos como nuevos, siempre ha sido una técnica filosóficamente pobre, pues cuando alguien va a investigar sobre cualquier asunto, en el capítulo primero del informe de dicha investigación se debe hablar de algo que se llama “el estado de la cuestión” donde se da noticia de la novedad de dicho tema y de su posible tratamiento por otras personas con anterioridad. Aquí el padre Méramo presenta citas del libro ¨Lo Sacro y lo Profano¨ del obispo Kelly (superior de la Sociedad Sacerdotal San Pio V). Pero dicho libro ya tiene varios años, como también tiene varios años la refutación que al mismo han realizado muchos teólogos relacionados con el linaje Thuc, siendo el P. Cekada precisamente el más famoso en defender con eficacia la validez de dichas consagraciones. [1]

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Libro: El Corazón de Jesús y el modernismo (1909)

Un nuevo libro para nuestros lectores. Esta vez se trata de “El Corazón de Jesús y el modernismo”, que recoge los sermones predicados en junio de 1908 por Reverendo Padre jesuita Aicardo en Sevilla y en la Iglesia del Sagrado Corazón de Madrid, España.

El libro es una joya pues está escrito en el mismo centro del huracán modernista que por esos años pretendía destruir la Iglesia. Fue en 1907 y 1910, cuando San Pio X condenó solemnemente la herejía modernista. Este libro está escrito entre esos dos años aproximadamente. La elocuencia del jesuita español, puesta al servicio de la fe católica más ortodoxa como siempre han acostumbrado los verdaderos jesuitas, es una gracia que permitirá al lector recrearse con este libro. Pareciera predicado hoy estos sermones, pues son las doctrinas de la secta conciliar del Vaticano II las que aquí son condenadas. Como dijo San Atanasio a los arrianos: “Uds. tienen los templos y las catedrales, pero nosotros tenemos la fe de siempre”. Aquí esta la prueba. Quien lea estos sermones podrá ver la fe católica tal como era creída en 1908 por la Cristiandad. Pregúntese luego si hoy día algún clerigo conciliar (por muy Opus Dei o conservador que sea) piensa en todo igual al jesuita que aquí predica. El que quiera entender que entienda. Por nuestra parte, confesamos que adherimos a TODO lo que en este libro se enseña. Esta es la fe de la Iglesia Católica y en esa fe queremos vivir y morir.

1908. El Corazón de Jesús y el modernismo. P. Aicardo S.J