LAS CONSAGRACIONES DE LOS SANTOS EUSEBIOS Y LA VISIBILIDAD DE LA IGLESIA

saint+eligius+consecrated+as+a+bishop
“necessitas non subditur legi”
(S. Tomás, S. Theol. 1 -2,96,6)
Dr. Homero Johas

INTRODUCCIÓN = El Apartamiento Generalizado de la Fe

PARTE 1 = Existencia de un estado de Extrema Necesidad
1.1 – La Naturaleza de los Hechos Actuales
1.2 – Un Dilema Perverso = o Hereticismo o extinción de la Iglesia
1.3 – Varios Caminos de la Fe
1.4 – Vislumbrando el Camino Licito
1. 5 – El Derecho y El Estado de Necesidad
1.6 – Condiciones Necesarias para Consagraciones Lícitas
1.7 – Comparación entre el Estado de Necesidad en el Arrianismo y en el Modernismo
Respuesta a cuestiones:
A) Estado de extrema necesidad
B) La noción de peligro de muerte

PARTE 2 = La Visibilidad de la Iglesia durante las Vacancias
2.1 – La Iglesia como Objeto Visible de la Fe
2. 2- Cuerpo Místico y Jerarquía Visible
2. 3- La Visibilidad y La Vacancia de los Cargos
2. 4- El Oscurecimiento Subjetivo y la Visibilidad de la iglesia
2. 5- La Iglesia y sus Miembros Individuales

CONCLUSIÓN = La Permanencia de los Caminos Legítimos en la Iglesia Visible

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INTRODUCCIÓN = EL APARTAMIENTO GENERALIZADO DE LA FE
Contemplando la Iglesia con las luces de la fe son hoy evidentes los hechos de los desvíos doctrinarios del Vaticano II en relación con la Filosofía de la Iglesia y a las doctrinas tradicionales de la fe: “derecho” natural contrario al deber natural de seguir la verdad objetiva, principalmente en materia religiosa; “igualdad jurídica, sin discriminación por razones religiosas” entre las religiones falsas con relación a la verdadera; gobierno colegiado de la Iglesia; sentido heterodoxo de los sacramentos; filosofía humanística, relativista, agnóstica… Con estas doctrinas públicas, “papas” y obispos se apartaron libremente, por sí mismos, del credo católico.
Pío XII nos enseña que los delitos contra la fe “por su propia naturaleza” separan al hombre de la Iglesia (Mystici Corporis). Y en casos de herejía pública el Derecho Público de la Iglesia nos dice que ella “admite” que todos los cargos están vacantes: “quaelibet officia vacant” (canon 188 n.4). Santo Tomás enseña: ‘la jurisdicción no permanece en herejes y cismáticos” (S. T. 2-2,39,3). Y León XIII afirma: “seria absurdo que quien está fuera de la Iglesia pueda presidir dentro de la Iglesia” (Satis Cognitum). El Sínodo Lateranense de 649 así declara “inválida” la jurisdicción de los herejes. (D. S. 520).
Estamos pues ante un panorama semejante al de los días de la pasión de Cristo: “y entonces, todos los discípulos, dejándolo, huyeron (…) y las tinieblas se hicieron sobre toda la tierra” (San Mateo XXVI, 5).
PARTE 1- LA EXISTENCIA DE UN ESTADO DE EXTREMA NECESIDAD 

1.1- La Naturaleza de los Hechos Actuales

En el orden visible de la Iglesia la naturaleza de los hechos actuales es la de una serie de delitos contra la fe. Y la Iglesia tiene doctrinas y leyes sobre ellos que en este momento deben ser seguidos. El Canon 188 n. 4 no es una ley penal, no está en la parte penal del código: en él la Iglesia hace una “admisión” jurídica de “renuncia tácita” en cuanto a los cargos por parte de quien delinque contra la fe. Es un juicio directivo de los fieles y que obliga a acatarlo. Tal juicio se distingue de las penas por los delitos: “De Delictis contra Fidem et Unitatem Ecclesiae”. Estas son censuras medicinales en las cuales la autoridad, pretendiendo salvar a las almas de los delincuentes, los separa de la comunidad de la Iglesia o de los bienes de la Iglesia, entre los cuales los cargos que por ventura tuviesen. Pero del poder de Orden ella no puede separarlos: éste es conferido de manera inmóvil. El poder de jurisdicción, poder de gobernar la Iglesia, recibido “ex injunctione hominis”, por adhesión volitiva del hombre, es perdido por la propia naturaleza de la “renuncia tácita” y también por acto de las autoridades de la Iglesia, a través de penas. Tenemos entonces obispos dotados de los caracteres del Bautismo, del Crisma y del Orden, dotados del poder de realizar válidamente los Sacramentos, pero fuera de la Iglesia visible, sin el poder jurisdiccional que ordena el ejercicio de esos poderes.
Pero, la vacancia de un cargo papal por herejía no es, cosa común en la vida de la Iglesia y, por eso mismo, causa necesidades no comunes para los fieles: demostrar el error en el cual el papa ha caído; removerlo de su pertinacia y sofismas; removerlo físicamente de los templos y bienes de la Iglesia de los cuales ilegítimamente se apoderó. Y, en el caso actual, la demostración del error para los simples se toma más difícil porque el Modernismo, dado el Concilio Vaticano II y sus términos equívocos y sofismas, aparece como doctrina de un Concilio.

 

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Objeciones al artículo del P. Basilio Méramo sobre Mons. Thuc

Objeciones al artículo del P. Basilio Méramo sobre Mons. Thuc y el mal llamado sedevacantismo visceral

Domingo de Ramos, 25 de marzo del 2018

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El pasado 19 de marzo del presente año, el padre Méramo publicó un artículo de nueve páginas titulado “EXTRAÑO PENSAMIENTO DE UN SUPUESTO TRADICIONALISTA Y SU CEREBRO GRIS EL P. GUÉRARD DES LAURIERS”. En dicho opúsculo el padre se propone tres objetivos claramente distinguibles:

  1. Divulgar la duda sobre la honestidad y coherencia doctrinal de Mons. Thuc que habiendo defendido posiciones modernistas en el Vaticano II, luego aparece como campeón del anti-modernismo, declarando la sedevacante.
  2. Lanzar la sospecha sobre la validez de las consagraciones episcopales de Mons. Thuc, recurriendo al ya viejo y refutado sofisma de su supuesto estado mental.
  3. Demostrar que la concepción teológica de Lefebvre y por tanto de los lefebvristas (uno de ellos el mismo P. Méramo) respecto al papado y a la crisis actual de la Iglesia es la más aceptable y sabia, cuya postura tiene a dos enemigos por la izquierda y por la derecha, los primeros los modernistas conciliares y los segundos los llamados por Méramo “sedevacantistas viscerales”, exagerando ambos, el respeto debido al Papa.

Tengo que reconocer que yo fui durante algunos años seguidor del Padre Méramo, en tanto que leía muchos de losescritos publicados en su sitio web, y escuchaba domingo tras domingo todos su sermones. Por tanto, conozco perfectamente la manera de argumentar que suele utilizar el padre y los lugares teológicos que acostumbra usar para fundamentar su postura.

Sobre el Método que emplea el padre Méramo

El padre Méramo usa un método sofístico en sí mismo. Él cita los escritos del padre Cekada, escritos por él antes de cambiar de opinión respecto a Mons. Thuc y los obispos de su linaje. Con esta táctica, el padre Méramo cree demostrar mucho, algo así como diciendo:

“Miren, el padre Cekada, que ahora es el campeón en la defensa de las consagraciones Thuc, hace mucho tiempo denunció todas estas cosas”.

Pero yo pregunto: ¿Qué pruebas aporta eso? ¿Qué tiene que ver que el padre Cekada haya pensado así? Para mí, es todo lo contario: el hecho de saber que el padre Cekada escribió y supo todo esto que ahora se cita (cual novedad periodística sacada de la última tesis de grado de no sé qué Universidad europea), es una prueba de que el mismo padre Cekada encontró mejores argumentos para explicar lo que él mismo criticaba, a no ser que se me demuestre que el padre Cekada es loco y es capaz de mudar de opinión sin fundamentos objetivos. Además, citar argumentos viejos presentándolos como nuevos, siempre ha sido una técnica filosóficamente pobre, pues cuando alguien va a investigar sobre cualquier asunto, en el capítulo primero del informe de dicha investigación se debe hablar de algo que se llama “el estado de la cuestión” donde se da noticia de la novedad de dicho tema y de su posible tratamiento por otras personas con anterioridad. Aquí el padre Méramo presenta citas del libro ¨Lo Sacro y lo Profano¨ del obispo Kelly (superior de la Sociedad Sacerdotal San Pio V). Pero dicho libro ya tiene varios años, como también tiene varios años la refutación que al mismo han realizado muchos teólogos relacionados con el linaje Thuc, siendo el P. Cekada precisamente el más famoso en defender con eficacia la validez de dichas consagraciones. [1]

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LAS PERVERSIONES DE LA DOCTRINA DEL “PAPA MATERIAL”

Por el Dr. Homero Johas

INTRODUCCIÓN

Quien no percibe las profundas afinidades doctrinarias entre los lefebvristas, los guerardistas y los acéfalos que hoy pululan en Occidente, como si fuesen tres sectas contrarias a las herejías del Concilio Vaticano II, será engañado, pues pensará que los prelados que encabezan esas sectas están contra las herejías del Vaticano II. En realidad ellos se identifican con ese concilio, por la libertad religiosa dentro de la cual todos se mueven.

Con la apariencia de ser fieles a la tradición por conservar los ritos litúrgicos y por su aparente rechazo a las doctrinas de la “nueva iglesia conciliar”, ellos profesan la misma libertad religiosa y reconocen a los “papas” de la “nueva iglesia”, el “derecho al error”, “derecho humano”, que viene del Positivismo ateo, de los actos materiales concretos. Quieren un “orden práctico” del obrar en lugar del orden teórico de las verdades universales de la razón y de la fe divina, común a todos. Quieren el Individualismo libre en el creer y en el obrar, en la Fe, en la Moral, en el Derecho. [Quieren] todo lo que viene de la voluntad humana, del juicio propio; vulnerándose la unidad de Fe y el régimen monárquico de un solo Dios verdadero y un solo principio visible de la unidad de fe y de gobierno. No hablan de un “hereje”, sino de un “papa malo”; no se habla de Derecho Divino, sino del consenso de los hombres. La “división” entre los hombres libres es libre y garantizada por el Positivismo jurídico. Cada uno con su fe, su moral y su derecho propio, sin obediencia a una autoridad divina. La Razón Práctica, de Kant, impera en lugar de la Razón Teórica; la voluntad humana gobierna sobre la razón.

Mons. Lefebvre reconoce al hereje como papa, pero no le obedece, al igual [que] Mons. Guerard des Lauriers reconoce al hereje como papa, pero tampoco le obedece; Mons. Pivarunas rechaza un papa Fiel, en un sedevacantismo invertido. En los tres casos hay libertad individual; el juicio humano se coloca sobre el Derecho divino; la cabeza visible fiel de la Iglesia es expulsada; el Magisterio de la Iglesia es mutilado; se pasa de la Teología Católica a la “filosofía de la autoridad” se mutila el Primado del Sucesor de Pedro. Todos quieren el “derecho al error, a no seguir la verdad” como quiere la revolución masónica y el Vaticano II. Las apariencias de rechazo son consecuencias parciales no del seguimiento de la verdad absoluta, sino del libre arbitrio en lugar de la verdad. En los tres casos la verdad es expulsada cuando procede de la fuente divina. Todo poder viene del hombre, dicen con pertinacia estas personas.

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