Respuesta de Mons. Squetino al P. Meramo

Al P. Basilio Méramo

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A propósito de la Consagración Episcopal de Mons. Merardo Loya

         El segundo domingo de Epifanía, el P. Meramo publica, a través del blog de Radio Cristiandad, su sermón donde habla sobre la consagración episcopal de Mons. Merardo Loya y, como siempre, ofende, insulta, difama, calumnia, detracta, etc, a quienes se oponen a su postura anárquica de acéfalo perenne, insostenible por cierto, y más la suya, que ni siquiera obedece a ningún obispo, sedevacantista fruto del efecto Bergoglio, tradicionalista lefebvrista frustrado que ni su congregación lo quiso.

Primero, quiero decirle, al P. Meramo, que sus sermones dan vergüenza ajena, dan pena, tristeza, fruto de un temperamento visceral y violento, amargado y desequilibrado (como ud. mismo dice en su sermón que es el resultado de la crisis de la Iglesia), que siempre tuvo y que nunca lo llevó a nada, porque desde que yo era seminarista de la Fraternidad, así como ud. dice que me conoció, así también yo lo conocí y conocí también la reputación de violento y mal llevado y soberbio que ud. tenía en medio de quienes lo conocían, pero bueno, este comentario es nada más para decirle que somos pocos y creemos que nos conocemos mucho, cosa que a veces no es tan así, que eso se comprueba en la práctica, y por el tenor de sus sermones, me doy cuenta que no estaban tan equivocados los que así hablaban de ud.

Segundo, cuesta creer que todas esas barbaridades que dice, las dice en el ámbito de la Santa Misa, sepa, Padre que muchas de las cosas que ud. afirma son viles calumnias, groserías, faltas gravísimas a la caridad y después de eso no tiene escrúpulos en seguir el Santo Sacrificio de la Misa. Yo le digo que ud. sigue la Misa en pecado mortal contra la caridad, contra la justicia, contra la veracidad. Da tristeza y vergüenza escuchar a la gente que asiste, reír y algunas veces carcajear por las burlas que ud. hace de aquellos que no puede refutar, porque sus argumentos teológicos son viscerales, casi infantiles, a lo mejor quizá fruto de su edad, que en el caso suyo no es precisamente signo de sabiduría y sensatez y repito algo que ya escribí, como los judíos contra Jesucristo Nuestro Señor que no podían contra su doctrina, arremetieron contra su persona con toda clase de injurias y calumnias, como hace ud.

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Siguen las calumnias contra Monseñor Squetino

El pasado sábado 12 de enero del 2019, Monseñor Juan José Squetino confirió el episcopado católico al padre Merardo Loya Loya. Para muchos católicos del mundo, especialmente de habla hispana, este obispo argentino sigue siendo un signo de contradicción: en unos provoca aceptación y en otros rechazo, y es difícil encontrarse con alguien que se muestre indiferente ante su labor episcopal. O bien levanta grandes muestras de admiración o bien enciende campañas de odiosos improperios contra su persona.

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Nosotros queremos denunciar aquí una serie de calumnias que se han esparcido constantemente a lo largo de estos años contra Monseñor Squetino a lo largo del espectro teológico del sedevacantismo.

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Sermón de Mons. Squetino en consagración episcopal de Mons. Merardo Loya

La Iglesia se ha vestido de gala. Tenemos la bendición de contar con un nuevo obispo católico con la doctrina de siempre. Unidos en oración, desde Cuba Católica, nos declaramos bajo la autoridad y sujeción a los dos obispos, el consagrante y el consagrado. Que reine la unidad entre los fieles y sacerdotes católicos.

Dios bendiga al nuevo obispo y lo mantenga firme en la fe.

Contestación a una vieja calumnia contra el linaje de Mons. López-Gastón

Cuba, 8 de mayo del 2018

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En el sitio web “Foro Católico”, al igual que en otros foros de tradicionalistas, o mejor dicho de “tradi-locos” (aquellos pseudo-católicos que piensan que para ser católicos solo se necesita defender la “Tradición” y asistir a cualquier capilla donde se celebre la misa tridentina, sea independiente, cismática o acéfala) hay abundantes calumnias contra los obispos relacionados con el linaje episcopal que desciende de Mons. Datessen. Me refiero específicamente a Mons. Pierre Sallé, Mons. Mamistrá, Mons. López-Gastón, Mons. Urbina y Mons. Squetino.

En el presente post, contestaré brevemente a las principales calumnias que contra ellos hay por la Red de Redes, dejando para un posterior opúsculo más extenso y acabado, el análisis exhaustivo de toda la “mitología anti-Squetino” que esparcen los tradi-locos.

1) “En una lista conocida sólo aparecen 14 sacerdotes ordenados por Mons. Carmona, y López-Gastón por ninguna parte”

Este tipo de sofismas es el que generalmente usan los tradi-locos, aludiendo a supuestas listas exhaustivas de ordenados al sacerdocio por Mons. Carmona. Ahora bien, esto no significa nada pues dichas listas han sido elaboradas por “católicos” obsesionados con criticar y denostar el episcopado de Mons. Squetino. Cualquier alusión a los obispos que entroncan con Mons. Squetino, serán calumniados para anular su apostolado y esparcir la duda sobre los fieles asociados a dicho obispo, que por su conocida prudencia, sabiduría y santidad, es uno de los pocos obispos serios que tiene Hispanoamérica.

Pero si fuera insuficiente todo esto que digo, les presento una foto donde aparecen sentados juntos, Mons. Carmona y el padre (todavía no era obispo) José Ramón López-Gastón, vestido de sacerdote. Por tanto, dicha foto demuestra como mínimo, que el obispo Carmina tenía por sacerdote válido a López-Gastón. Es una prueba de que él lo trataba como tal. En ese caso… que cada quien saque sus propias conclusiones.

Carmona y Lopez Gaston

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¿Dónde está la Iglesia? – Parte II – Mons. Squetino

Primera Parte de este artículo de Mons. Squetino: https://cubacatolica.wordpress.com/2017/10/04/donde-esta-la-iglesia-mons-squetino/

          Hace un tiempo publicamos en el blog un artículo sobre la unidad de la Iglesia, y mostramos que al ser una nota la Unidad, si ella faltara, faltaría la Iglesia pues la Iglesia de Cristo es dogmáticamente UNA, SANTA, CATÓLICA Y  APÓSTOLICA, teniendo como un propio la visibilidad. La Iglesia de Cristo es Una y Única y además, como dice S.S. Pio XII, debe ser visible. Donde falte una de éstas notas, falta la Iglesia de Cristo.

          Nos dice Su Santidad León XIII en su encíclica “Satis Cognitum“: “Ahora bien, si se mira lo que ha sido hecho, Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo de la fe: Creo en una sola Iglesia… Es pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de Ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina.”

          En ese artículo decíamos que, ante la crisis actual, cuando uno se pregunta dónde está la Iglesia Católica, deberíamos afirmar que estaba en aquella congregación de fieles (Coetus Fidelium) que quisieran eficazmente la elección del Papa para acabar con la vacancia que se prolonga desde la muerte de S.S. Pío XII.

          Últimamente, el P.Basilio Méramo está predicando en sus sermones sobre la validez de las ordenaciones y consagraciones de Mons. Thuc, ataca su obra argumentando que estaba loco, y defendiendo a capa y espada a Mons. Lefebvre y su actuar, separando a Mons. Lefebvre de su Fraternidad San Pío X diciendo que es resultado del P. Schmidberger y los obispos consagrados por Mons. Lefebvre.

          Yo, personalmente, no hago un santo de Mons. Thuc, sí cometió errores en su obrar, errores de los que Dios se sirve para continuar su Iglesia, aunque a muchos no les guste.

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Tercera respuesta al P. Meramo

El Padre Basilio Méramo me acusa de cobardía por no publicarle su última “réplica”, he aquí mi respuesta.

Padre Basilio:

No es cuestión de pantalones, sino de honestidad intelectual e integridad católica. Yo no soy un liberal, y no tengo por qué publicarle sus errores y diatribas teológicas, frutos no del estudio sereno sino del apasionamiento sectario que lo aflige. Estudie el asunto con integridad y entonces será escuchado por los católicos serios. Mientras tanto solo en su capilla será tenido en cuenta. La Iglesia Católica no es un circo.

Su gigante sabiduría pretendiendo refutar la objeción que pone el padre Altamira a la cuestión de la validez del episcopado de Mons. Lefebvre es de humo, pues no aplica lo que usted dice de que un obispo masón siempre pretende trasmitir el episcopado porque los satanistas quieren conservar el poder en sus sectas para burlarse de la Iglesia y de Cristo. ¿Por qué no aplica ese argumento? Sencillo, porque los obispos masones infiltrados en la Iglesia sólo trasmitían ese poder episcopal válidamente a quienes seguirían sus pasos y formarían parte de ese complot cabalístico y masónico contra la Iglesia. Por el contrario, si los ordenados no serían proclives a las ideas masónicas de Lienart, ¿por qué Lienart estaría interesado en trasmitirle el episcopado válidamente? ¿Acaso le interesaba a Lienart consagrar obispos válidamente para la Iglesia Católica? ¿Estaba muy interesado en eso? ¿No es precisamente eso, acabar con las sagradas órdenes, lo que han pretendido desde el siglo XIX los carbonarios y demás sociedades secretas? Lo otro sería lanzar la especulación de que Lienart le trasmitió el episcopado a Lefebvre porque pensó que este era de su partido masónico, y en ese caso, ¡!ay!!, sería mejor ni seguir el argumento.

Por tanto padre, lo que dice Altamira lejos de ser una objeción satánica, es totalmente plausible y válida. La que viene del infierno para confundir a los fieles es la suya, tratando de pintar a su excelencia Mons. Thuc, contra viento y marea, como  un loco o desquiciado. Calumniar es pecado, y grave, peor si la persona calumniada es un obispo de la Iglesia.

Gústele a Ud. o no, los errores tácticos de Mons. Thuc son NADA, comparados con la concepción herética y galicana del papado y de la Iglesia que tenía Mons. Lefebvre. Usted recibió el “sacerdocio” de él, pero eso no quita que usted pueda analizar la cuestión con objetividad. Sea valiente, y si descubre que necesita reordenarse, acuda a cualquier obispo “thucista”, de los que tanto ha calumniado, para que no exponga a la duda a sus feligreses.

Usted me dice en su correo que yo fui quien se metió con usted sin que nadie me hubiera llamado a emitir mi opinión, pero:

  1. a) Usted está cuestionando un asunto que compete a toda la Iglesia Católica (la validez del linaje episcopal de Mons. Thuc)
  2. b) No es mi opinión, sino la de la mayoría de los tradicionalistas, y por tanto, en ese sentido, no hablo solo, sino que escribo en nombre de muchos que por falta de tiempo en este mundo tan agitado y siniestro, apenas pueden tomarse unos minutos para responder a sus diatribas tenebrosas.

Por tanto, si usted tiene derecho a que yo le publique sus “réplicas” en mi blog, yo también tengo el mismo derecho a que mis escritos contestando a sus argumentos, sean publicados en el suyo. De lo contrario, usted estaría aplicando algo que aparentemente critica mucho en sus sermones: la ley del embudo, ancho para usted y estrecho para mí. Sea justo y honrado.

Que Dios le permita serenarse en esta polémica, y pueda ver la Verdad.

PD – Conocido es que en la consagración episcopal de Mons. Lefebvre estuvieron presentes otros obispos además de Lienart, por lo que el verdadero problema fue su ordenación sacerdotal, en la cual si estuvo exclusivamente Lienart. Siendo dudosa su ordenación sacerdotal, el episcopado sería dudoso, pues no puede recibir el obispado quien no ha recibido previamente el sacerdocio. No obstante, el argumento que hago se aplica igual: ¿Estaba muy interesado Lienart en aportarle sacerdotes validos a la Iglesia Romana?

Contra-réplica al P. Bailio Méramo

Carta abierta al P. Basilio Méramo

Cienfuegos, 18 de abril del 2018

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Padre:

No pretendo ser teólogo, ni filósofo, y mucho menos un sabio. Mis conocimientos de teología católica son fruto del estudio de muchos libros católicos que algunos sacerdotes me han recomendado. No pretendo igualarme a usted, pues no soy sacerdote y no tengo la ciencia sagrada que tienen ustedes. No pretendo humillarlo en público ni en privado, refutándole y haciéndole quedar mal parado. Simplemente quiero mostrarle los argumentos que yo he encontrado a favor de la validez y legitimidad de Mons. Thuc, contrariamente a lo que usted últimamente viene diciendo.

Escribo yo, pero no estoy solo, y con esto lo que quiero decir no es que algún sacerdote u obispo dirija mis escritos, sino que en ellos no expreso otra cosa que el común pensar de muchos católicos del mundo entero. He hecho mis averiguaciones y diligencias pertinentes, para no escribir tonterías. Jamás me hubiera atrevido a polemizar en un tema sin tener los elementos. De lo contrario sería esto una falta de respeto al tiempo que tanto usted como yo tenemos que dedicar a seguir esta disputa.

Yo quiero suponer que usted más que malicia y deshonestidad intelectual, simplemente desconoce algunos elementos del asunto que analiza (me refiero principalmente al linaje Thuc pero indirectamente también al conclavismo). Y digo esto, porque teniéndole por un sacerdote culto y preparado (sus opúsculos teológicos son bien fundados), no encuentro otra explicación que el que usted desconoce la versión adecuada de los hechos y por eso ahora sale con esa cantidad de verdades a medias y sofismas, para terminar en algo que hace mucho tiempo está refutado.

Le quiero poner una analogía de otra cuestión que en el mundo tradicionalista es muy mal vista, criticada apriorísticamente y sin tomarse el trabajo de hacer muchas averiguaciones: el milenarismo. Los argumentos que usted emplea para criticar a Mons. Thuc tienen el mismo valor, que los argumentos que usan los anti-milenaristas para criticar el Milenio (que si el Santo Oficio declaró no ser segura la enseñanza del milenarismo, que la obra del padre Lacunza fue puesta en el Índice, etc.). Así como usted ha demostrado muy bien, aquellos argumentos contra el milenio son puros sofismas, pero aun así hay muchos que por su “tirria” anti-apocalíptica y anti-milenarista, siguen repitiéndolo sin saber que ya están refutados. Algunos conocerán esos argumentos, pero por deshonestidad intelectual prefieren dar a entender que no existen. Pues verá usted que lo mismo pasa con la cuestión del linaje de Mons. Thuc: hace muchos años, más de 20 aproximadamente, se levantó una serie de calumnias y mentiras contra Mons. Thuc para desprestigiarlo y confundir a los católicos sedevacantistas que recibían los sacramentos de los sacerdotes y obispos “thucistas”. Algunas de estas acusaciones vertidas contra Mons. Thuc eran verdades injustamente consideradas y sacadas de su contexto, otras eran verdades a medias y algunas por supuesto, eran simples calumnias.

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