El novus-ordismo: una evaluación eclesiológica y teológica

Escrito por Griff Ruby[1]

 

 

 

 

 

Puede parecer extraño que dedique uno de estos estudios al novus-ordismo, es decir, a los que siguen la religión de la organización actual del Vaticano, propiamente conocida como religión del Novus Ordo. Para mayor claridad, también especifico aquí que por Novus Ordo me refiero no a cualquier persona afiliada de alguna manera a la organización del Vaticano, sino a aquellos que usan como su forma rutinaria de “adorar” los ritos gravemente dañados que se han introducido allí para desplazar y reemplazar los Ritos auténticos de la Iglesia Católica, y que se utilizan en al menos el 98% de toda la organización del Vaticano. Por lo tanto, para esta discusión excluyo a aquellos que han conservado las formas de culto verdaderamente católicas, ya sea bajo los auspicios de los diversos “indultos” de 1971, 1984 o 1988, o del “Motu Proprio” de 2007 que reemplazó a todos los anteriores “indultos”, o bien por sacerdotes que de otra manera “arrastran los pies” para no dejarse arrastrar por la nueva religión, por ejemplo, sobre la base del indulto perpetuo del Papa San Pío V para usar la Misa que promulgó, o cualquiera de los diversos Ritos Alternativos (Ritos no latinos, en su mayoría orientales, pero algunos son occidentales). Con respecto a la categoría de Ritos Alternos, algunos se han corrompido, se han novus-ordisado, cada vez más a medida que pasa el tiempo, e incluyo aquí aquellos cuyos Ritos Alternos están corrompidos, pero excluyo a los de cualquier Rito Alterno que retienen todo, o lo suficiente, de su Tradición litúrgica auténtica como para estar dentro de los límites. También excluyo a aquellos que no están afiliados a la organización del Vaticano, pero que parecen buscar la “aceptación” de ella, como la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y las sociedades con ideas afines. Éstos representan categorías diferentes.

Conocer la historia católica, amar esa historia y buscar ser parte de ella, estar físicamente integrado en esa única Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo, es la única razón por la que alguien busca la auténtica Tradición de los católicos. La Iglesia vivida y expresada total y exclusivamente como católicos tradicionalistas, lo que los de la religión Novus Ordo no lo son específicamente. Y para ser leales a esa Iglesia que nuestro Señor fundó, no podemos cometer la idolatría de entregarse a la “adoración” no católica, ya sea Novus Ordo, Protestante o cualquier otra, y por lo tanto, como verdaderos católicos debemos rechazar categóricamente todo el Novus Ordo, en sus ceremonias, “misas”, servicios y obras.

Uno simplemente no puede moverse en los círculos católicos tradicionales sin encontrarse con muchas exposiciones de cuán diferente es la religión Novus Ordo de la religión católica, todo tipo de detalles sobre por qué las desviaciones son tan serias a pesar de los intentos realizados por parte de los agentes del Novus Ordo para minimizar esas desviaciones, explicarlas, venderlas como “avances” sobre la doctrina anterior, o afirmar que las desviaciones no son tan serias o importantes. Hay muchos libros, artículos y sermones que han hecho esto y no repito esa información aquí, más que para resumir el resultado de todo eso, mostrar cuál es el cambio dogmático más fundamental en la crueldad del mismo, y luego lanzarme a la discusión del mismo, desde un punto de vista eclesiológico.

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Documento inédito sobre el Cónclave de 1958

Ver el siguiente video donde explicamos el significado de este documento.

Documento desclasificado del Departamento de Estado de Los Estados Unidos

Desde: Roma

Para: Secretario de Estado

11 de octubre 1958

«Durante la conversación con el funcionario de la embajada, la fuente del Vaticano expresó una visión personal, el próximo papa será “elegido” fuera del cónclave por acuerdo entre los cardenales. La fuente dijo que Pio XII fue electo de esta manera y recordó que conforme los cardenales iban llegando al conclave de 1939 el cardenal Pizzardo los llamaba afuera y les pedía preparar un bosquejo biográfico de Pacelli. Añadió que consultó con Monseñor Montini y ambos decidieron, por obvias razones, no seguir con la petición de Pizzardo.

Especulando sobre el sucesor de Pio XII, la fuente dijo que el colegio puede escoger muy bien a un viejo cardenal cuyo corto pontificado pueda dedicarse totalmente a la reorganización de la Curia Romana dejada por el papa fallecido en “estado deplorable”. La fuente indicó que la elección de Siri, Ruffini, Ottaviani sería “desafortunada para la iglesia”, ya que estos tres cardenales tienen un enfoque no realista para los grandes problemas que enfrenta el mundo hoy. La fuente dijo que la elección de cualquiera de los tres podría depender de la influencia de los cardenales americanos y la sugerencia voluntaria de las autoridades de los Estados Unidos que harían bien en ejercer discretamente “su propia influencia en ciertos cardenales americanos”.

Zellerbach»

 

Refutación al artículo del Padre Ricossa sobre la elección del Papa

Por David Martínez (damartinez900212@gmail.com)

20 de agosto del 2020

Desde el año 2002 circula en las redes un artículo escrito por el sacerdote italiano sedevacantista Francesco Ricossa, titulado «La elección del Papa», donde dicho sacerdote pretende analizar con rigor teológico la legitimidad de un posible Cónclave formado por obispos sedevacantistas para elegir a un legítimo Sucesor de San Pedro, y poner fin así, a la larga Sedevacante que hay en la Iglesia desde la muerte de Su Santidad Pio XII ocurrida en 1958.

La versión que yo he podido leer ha sido tomada del siguiente enlace: http://www.etudesantimodernistes.fr/2017/02/l-election-du-pape.html?fbclid=IwAR3U4h8euO61oBBza7DPCvgsfGvjI-DXNzQX6VVRmA5PnklOTrAV-Z7PxsE

Iré respondiendo a las manipulaciones y tergiversaciones teológicas que hace el padre Ricossa en este escrito. No pretendo tener ni la inteligencia ni la formación teológica apropiada para responderle, sino que me apoyaré en otros autores que han refutado los sofismas del anti-conclavismo, incluso desde antes de que naciera este artículo de Ricossa. Mi tarea será simplemente la de ordenar sistemáticamente una respuesta a tan bárbara ráfaga de falacias por parte del mencionado sacerdote. Sin más preámbulo comencemos.

1 – La falacia básica de Ricossa

La falacia básica de todo el artículo está en defender que son los obispos residenciales, en tanto miembros ex officio de un Concilio General, los únicos electores extraordinarios posibles del Papa, en ausencia de cardenales.

El padre Ricossa utiliza varios sofismas para probarlo, que podríamos resumir en el siguiente:

Premisa 1: Según Cayetano y Journet, es el Concilio General quien tiene el deber de elegir al Papa en ausencia de cardenales.

Premisa 2: Los actuales obispos sedevacantistas, no son miembros del Concilio General, por carecer de jurisdicción territorial.

Conclusión: Los actuales obispos sedevacantistas no pueden elegir a ningún Papa para la Iglesia.

A este sofisma respondemos:

a) distinguimos la premisa 1: «Según Cayetano y Journet, es el Concilio General quien tiene el deber de elegir al Papa en ausencia de cardenales», en tanto que por dicho Concilio entendían ellos a la reunión de obispos que han recibido la jurisdicción territorial de un Papa, concedemos; en tanto que Cayetano o Journet, especularon sobre lo que nos ocupa ahora, a saber, la posibilidad de que obispos consagrados en Sedevacante (sin mandato papal) intervinieran en esa elección, negamos.

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Refutación a los sofismas modernistas de la página ForoCatólico.com – I

Cienfuegos, 22 de octubre del 2020

Ayer 21 de octubre recibí un email del editor principal de la página www.forocatolico.com con un tono arrogante e increpante, donde me decía, entre otras cosas:

«Estuve viendo tu sitio y veo que a pesar de que te identificas como católico, no lo eres en realidad.»

«Me gustaría invitarte a participar de un foro que con un grupo de amigos estamos armando.»

«Porque yo sigo al Papa Pancho, y vos no. Uno de los dos, cometió el pecado de APOSTASÍA, que es un pecado GRAVÍSIMO. ¿Cuál de los dos será quien cometió ese pecado?»

«He estado invitando a varios sedevacantes a debatir, ninguno ha respondido, espero que no sea tu caso. Sólo veo cuestiones de la masonería detrás de estas ideas locas. Espero que no lo seas.»

Mi respuesta fue pronta. Le comuniqué al señor que me registraría en su foro “católico” para participar en el temido debate. Y hoy, 22 de octubre, él publicó una editorial titulada «El sedevacantismo, una muestra de la masonería en acción», donde expone sus ideas sobre el tema.

Es triste ver como personas como él, aparentemente sinceras de corazón, y que buscan la verdad católica, no logran o no quieren ver la realidad de la usurpación de la Cátedra del Apóstol San Pedro por una serie de impostores papales, que dicen ser Vicarios de Cristo, pero en realidad son Vicarios del Demonio, pues hablan como el Dragón, esparciendo por su boca blasfemias, impiedades y herejías, para confusión de sus incautos seguidores.

Antes de leer la editorial, pensé que la calidad teológica de su argumentación sería más profunda y seria, pero me encontré con el post más mediocre que hayamos visto en contra del sedevacantismo. No se necesitan muchos estudios teológicos para refutar con contundencia las falacias y los disparates que allí se contienen. Pensando en hacer una serie de varios post, donde vaya analizando el susodicho escrito anti-sedevacantista, quiero comenzar con el argumento más interesante que utilizó: el de los obispos sedevacantistas. En este tema el autor maneja verdades a medias y luego concluye auténticas ficciones.

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Información sobre las ediciones del Denzinger

Muchas veces hemos intentado buscar una cita del Magisterio de la Iglesia en el famoso «Enchiridion Symbolorum», más conocido como “Denzinger”, y nos hemos encontrado con la desagradable sorpresa de que no coincide la numeración con la cita que estamos buscando. ¿Por qué sucede eso?

El nombre “Denzinger” es sinónimo de un “manual católico de credos, definiciones y declaraciones sobre cuestiones de fe y moral” (Enchiridion Symbolorum Definitionum et Declarationum de Rebus Fidei et Morum) que ha aparecido en 37 ediciones desde 1854 hasta 1991.

La edición original de 1854 del Enchiridion fue idea de Heinrich Denzinger (1819-1883), sacerdote y profesor de teología dogmática en Wurzburg, Alemania. En su primera edición, compiló unos 100 documentos eclesiásticos en traducción latina que incluían símbolos o profesiones de fe, decretos y declaraciones de concilios (tanto provinciales como ecuménicos) y decretos papales hasta el pontificado de Pío IX. Denzinger supervisó un total de cinco ediciones durante su vida, y amplió las selecciones para incluir extractos de la encíclica de 1865 de Pío IX, Quanta cura (junto con su “Syllabus“), así como pasajes del Vaticano I. Curiosamente, no incluyó ninguna de los textos del Concilio de Trento.

Las ediciones sexta a novena (1888-1900) de Denzinger fueron supervisadas por Ignaz Stahl, profesor privado y honorario de la Universidad de Wurzburg. Bajo Stahl, el número de documentos aumentó a 155 con la inclusión de documentos de Trento, las constituciones del Vaticano I y más encíclicas papales.

Después de la muerte de Stahl en 1905, Herder Publishing Company se hizo cargo de la producción de todas las ediciones posteriores. Las primeras nueve ediciones fueron producidas por Oskar Stahel de Wurzburg.

Las ediciones 10ª a 13ª (1908–21) fueron supervisadas por Clemens Bannwart, S.J. y su asistente, Johannes B. Umberg, S.J. Haciendo uso de la mejor investigación de su época, Bannwart revisó completamente la primera parte de Denzinger sobre los credos. Además, reelaboró ​​el índice sistemático de acuerdo con diez categorías principales, una disposición que figuraba en gran medida en los manuales de teología dogmática hasta el Vaticano II. Una preocupación especial por los peligros del Modernismo se evidencia en la inclusión de Bannwart de 34 páginas de documentación de la encíclica de Pío X de 1907, Pascendi dominici gregis.

Johannes B. Umberg, S.J. figura como editor de la 14ª a la 27ª ediciones de Denzinger (1922-1951). Umberg era un especialista en teología sacramental, e incluyó más documentos en esa área, así como referencias al Código de Derecho Canónico de 1917. También reintrodujo una sección sobre teología moral en el Índice, organizándola según el decálogo.

El famoso modernista Karl Rahner, S.J. supervisó las ediciones de la 28ª a la 31ª (1952-1957). En la edición número 28ª, Rahner pidió sugerencias para una edición revisada de “Denzinger”. Anticipándose al proyecto de revisión, solo se realizaron cambios menores en las ediciones de este período.

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