Iglesias separadas del Catolicismo

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Los miembros de la Iglesia que deben aceptar pacíficamente una elección papal

LAS MIL Y UNA FORMAS DE ELEGIR UN PAPA LEGÍTIMO

san pedro

PREÁMBULO SOBRE EL CUERPO ELECTORAL DEL PAPA

«La elección del Papa es el acto más sublime, el más sagrado, el más venerable que pueda realizarse sobre el mundo»,  escribió hace ciento cincuenta años Cayetano Moroni.

Pero cabe preguntarse quiénes forman parte del cuerpo electoral, es decir, quiénes son aquellos que tienen el derecho de elegir un papa. Esta cuestión se ha modificado mucho con el paso del tiempo; también se han modificado de un modo notable los procedimientos para la elección. Han existido elecciones por aclamación de todo el pueblo cristiano de Roma; otras se han dejado en manos de la votación de un par de cardenales; han existido elecciones impuestas por algún emperador poderoso y elecciones en las que el grupo de electores ha escogido con absoluta libertad; hay papas que han sido elegidos por unanimidad y hubo períodos en los que giraban por Europa, el mismo tiempo, dos, tres e incluso cuatro “papas” o “antipapas” (el nombre papa o antipapa se les atribuía conforme a las diversas opiniones sobre su validez).

En resumen, tanto la cuestión de quiénes tienen derecho a elegir un Papa, como el asunto de qué forma se hace la elección, es una cuestión de derecho eclesiástico y no divino, de manera que, siendo tantas las formas habidas, como veremos en un repaso histórico, lo único común a todas ellas, es lo que es de derecho divino y por tanto inmutable, a saber: la Iglesia es la que tiene exclusivamente ese derecho y jamás lo puede perder, no importa que la Iglesia- los que tienen la fe católica íntegra- delegue la representación de la misma para la elección del Sumo Pontífice en pocos o muchos cardenales- siempre que conserven la pertenencia a la Iglesia- o admita la injerencia de los príncipes seculares, siempre en calidad de católicos, o admita la elección popular de los católicos, como ha ocurrido.

La mayor parte de los teólogos que han tratado la posibilidad de la elección de un papa cuando no hay cardenales, bien por muerte de todos, bien por renuncia tácita, según el canon 188 del C.I.C- es decir, hay renuncia tácita según el canon porque se haya abrazado la herejía o caído en apostasía o cisma, sin necesidad de declaración de la Iglesia para que ipso facto pierdan el oficio-, coinciden en que la Iglesia jamás pierde el poder de elección. Esa elección, según la filosofía tomista corresponde al nivel jerárquico inmediatamente inferior al cuerpo que renunció tácitamente. Según unos,  bien a un concilio reunido con el fin de la elección, el cual ha de confirmar el elegido, una vez dada su aceptación del cargo de Vicario de Cristo, y según otros a un cónclave. Es decir, todos coinciden en lo esencial: que la Iglesia en cualquier circunstancia puede proceder a la elección en caso de sede vacante, si bien difieren en lo accidental, la forma, o sea, cónclave o concilio.

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Objeciones VS Conclavismo – Solo los Cardenales pueden elegir al Papa

Analizamos brevemente una objeción común contra el conclavismo, la que dice que solo los Cardenales pueden elegir al Papa. Esperamos poder subir más videos pronto.

Sin cardenales no hay conclave?

Letters from Bishop Squetino to sedevacantist bishops from all over the world

este

“Ubi Petrus ibi Ecclesia”

14 Jul 2016

1st Letter

To the Lords Sedevacantist Bishops

Ave Maria!

“There must exist in the True Church a perfect unity of regime, that is: there must be at the head of that religious society a supreme and visible authority, of divine institution, to which all the members that form it must obey.It isn´t enough a kind of friendship policy or good neighborhood among a lot of ecclesiastical headquarters disconnected legally, that is: independent of each other, without another headsupreme that an invisible and celestialChrist, whosewords and mandatesare interpreted for everyone according to his own taste.”(RP Fernando Lipúzcoa, Apologetic Breviary, 1954)

Being Jesus Christ Head of the Catholic Church and beginning of his life, there is nothing in it that He doesn´t operate and doesn´t dependon Him; He has founded it as “true and perfect society” (Pius IX) “giving him themeans necessary for its safety and action” (Leo XIII) and instituted an organ that he himself deemed appropriate to choose and He himself created to exercise in perpetuity the government of his Kingdom without spot or wrinkle of corruption: the Pope; to govern her, to speak to her incessantly and to look for this indubitable signal so that she was always sure of her guidance. Thus, promising her assistance until the end of time, she demanded in the midst of her the manifest and effective sign of his presence. This wonder was made through the institution of a Vicar, by whom the government of the Church is exercised forever in his own name and in his own virtue;and that in feeling of St. Jerome, denying their need and dignity “there will be as many schisms in the Church as there are priests.”

Now, it is impossible to even imagine a “true and perfect society” not governed by a sovereign, so the Catholic Church is “true and perfect society”, therefore it must necessarily be governed by only one: the Vicar of Jesus Christ; for it isn´t only built on Christ, but also on St. Peter as a VISIBLE FOUNDATION of that same and only authority.

The VISIBLE nature of the true Church is identified by a VISIBLE unity of Faith, a VISIBLE unity of regime, under a VISIBLE primacy of jurisdiction: the Pope.Thus, “Jesus Christ didn´t conceive or institute a Church formed of many communities that resemble certain general characteristics, but distinct from one another and not linked together by those links that can only give the Church the individuality and unity that we make profession in the symbol of faith: “I believe in the Church one” …”(Leo XIII). “Wherefore those who forge the Church in such a way that it can neither touch nor be seen are separated from the divine truth, being only a pneumatic being, as they say, in which many communities of Christians, although mutually separated in the faith, join, however, by an invisible bond.” (Pius XII)

The Vicar of Jesus Christ exercises a power that isn´t contained in the essential powers of the episcopate, but is above the episcopate by its nature and its title, because this power is the very power of Jesus Christ, Head, Principle and Sovereign of the episcopate.Consequently, the Vicar of Jesus Christ has all the unique authority of Jesus Christ without division or limitation.It isn´t an intermediate or secondary Head located between Jesus Christ and the episcopate, but it is Jesus Christ, the only Head made visible, speaking and working in the Church for the organ that ishehas chosen;being the MAIN institution from which all the formation of the Church springs. It is the first FOUNDATION of the building and it is in the SOURCE AND PRINCIPLE Church, and the bishops receive from him all that they are, because the episcopate has no other source but Jesus Christ and the Vicar of Jesus Christ in the indivisible unity of the same principality; and this as a consequence and mirror of the divine principle of procession, being that the very nature of the episcopate comes from the procession itself, and in them -this procession- creates dependency, which is nothing other than the mission or jurisdiction given and accepted.

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Respuesta de Mons. Squetino al P. Meramo

Al P. Basilio Méramo

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A propósito de la Consagración Episcopal de Mons. Merardo Loya

         El segundo domingo de Epifanía, el P. Meramo publica, a través del blog de Radio Cristiandad, su sermón donde habla sobre la consagración episcopal de Mons. Merardo Loya y, como siempre, ofende, insulta, difama, calumnia, detracta, etc, a quienes se oponen a su postura anárquica de acéfalo perenne, insostenible por cierto, y más la suya, que ni siquiera obedece a ningún obispo, sedevacantista fruto del efecto Bergoglio, tradicionalista lefebvrista frustrado que ni su congregación lo quiso.

Primero, quiero decirle, al P. Meramo, que sus sermones dan vergüenza ajena, dan pena, tristeza, fruto de un temperamento visceral y violento, amargado y desequilibrado (como ud. mismo dice en su sermón que es el resultado de la crisis de la Iglesia), que siempre tuvo y que nunca lo llevó a nada, porque desde que yo era seminarista de la Fraternidad, así como ud. dice que me conoció, así también yo lo conocí y conocí también la reputación de violento y mal llevado y soberbio que ud. tenía en medio de quienes lo conocían, pero bueno, este comentario es nada más para decirle que somos pocos y creemos que nos conocemos mucho, cosa que a veces no es tan así, que eso se comprueba en la práctica, y por el tenor de sus sermones, me doy cuenta que no estaban tan equivocados los que así hablaban de ud.

Segundo, cuesta creer que todas esas barbaridades que dice, las dice en el ámbito de la Santa Misa, sepa, Padre que muchas de las cosas que ud. afirma son viles calumnias, groserías, faltas gravísimas a la caridad y después de eso no tiene escrúpulos en seguir el Santo Sacrificio de la Misa. Yo le digo que ud. sigue la Misa en pecado mortal contra la caridad, contra la justicia, contra la veracidad. Da tristeza y vergüenza escuchar a la gente que asiste, reír y algunas veces carcajear por las burlas que ud. hace de aquellos que no puede refutar, porque sus argumentos teológicos son viscerales, casi infantiles, a lo mejor quizá fruto de su edad, que en el caso suyo no es precisamente signo de sabiduría y sensatez y repito algo que ya escribí, como los judíos contra Jesucristo Nuestro Señor que no podían contra su doctrina, arremetieron contra su persona con toda clase de injurias y calumnias, como hace ud.

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