El chantaje de la izquierda – (El PSOE provoco la guerra Civil. Todas las pruebas)

Fuente: https://laverdadofende.wordpress.com/2013/06/17/el-chantaje-de-la-izquierda-el-psoe-provoco-la-guerra-civil-las-pruebas/

EL CHANTAJE DE LA IZQUIERDA.

Las falsedades de la Guerra Guerra Civil española.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

  1. ALEGANDO FALSOS MOTIVOS
  2. a) El peligro de fascismo en España
  3. b) La violencia de Falange Española
  4. c) Más pretextos
  5. d) No valen consejos: “la suerte está echada”
  6. PREPARARON LA GUERRA CIVIL
  7. DECLARARON LA GUERRA CIVIL
  8. HACER DE ESPAÑA LA SEGUNDA REPÚBLICA SOVIÉTICA DE EUROPA
  9. AL PRECIO QUE FUESE
  10. a) Al precio de continuar la Guerra Civil
  11. b) Al precio de una guerra civil dentro de la Guerra Civil
  12. c) Al precio de fracturar España
  13. FIELES DEFENSORES Y SUMISOS SERVIDORES DE UNA POTENCIA TOTALITARIA
  14. a) Socialistas bajo el influjo y servideumbre de Moscú
  15. b) La URSS Patria del proletariado, Paraíso de felicidad y progreso
  16. c) Fieles defensores de la URSS
  17. d) Represión contra los marxistas no sumisos a Moscú
  18. e) La República democrática de nuevo tipo
  19. IDEOLOGÍA Y RÉGIMEN POLÍTICO BASADO EN EL TERROR Y EN EL GENOCIDIO
  20. DURANTE LA GUERRA CIVIL MINTIERON AL PRINCIPIO
  21. a) Declaración encubierta de la Guerra Civil y silenciarla en caso de fracaso
  22. b) Farsa y pucherazo: febrero de 1936
  23. MINTIERON EN EL INTERMEDIO
  24. a) El fusilamiento del hijo de Largo Caballero
  25. b) La salida de todo el oro y la plata del Banco de España
  26. c) La huida del Gobierno del Frente Popular de Madrid
  27. d) La masacre religiosa
  28. e) Las víctimas del bombardeo de Guernica
  29. MINTIERON AL FINAL
  30. ACOMPLEJADOS Y CONSENTIDORES
  31. LIBERALES O DEMÓCRATAS

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

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REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN – 2da parte

Autor: Jose Luis Uribe Fritz

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Los frentes de este ataque que hemos señalado y sus fases más determinantes, son los siguientes:
1.-Proceso revolucionario Filosófico-Ideológico-Político (primera fase): revolución francesa 1789.
-Persecución religiosa cruel y sanguinaria (primera fase).
-Prohibición legal de las instituciones religiosas (primera fase).
-Infiltración masónica-revolucionaria de la Iglesia (primera fase).
-Modificación del orden político-legal-institucional: leyes laicas (primera fase).
-Negación de la Revelación y la religión (primera fase).
Siglos XVIII y XIX. Esfera de acción: local y regional; Francia y Europa.

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REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN – 1ra parte

Autor: Jose Luis Uribe Fritz

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“El comunismo científico es la ideología de la clase obrera que tiene como fin producir su liberación”. Esta sentencia fundamental del comunismo, es ampliamente conocida y majaderamente reiterada por los teóricos de las organizaciones de izquierda y sus libelos, desde hace más de un siglo y medio. Sin embargo, desde hace unos treinta años, que ya no se viene escuchando, ni leyendo ni esgrimiendo como argumento de análisis de la contingencia política, salvo en aquellas agrupaciones de izquierda (trotskismo 4ª internacional, stalinistas, maoístas, foquistas-guevaristas, anarco-comunistas, etc.) que se mantuvieron en gran parte, al margen de la renovación ideológica del socialismo y que para efectos prácticos del proceso revolucionario actual, no tienen una mayor influencia. Aunque de una u otra forma se han integrado al proceso revolucionario moderno, desde la periferia del mismo y no en posiciones de vanguardia. Y frente a este raro auto mutismo con respecto a uno de los “dogmas” centrales del socialismo científico, más que preguntar cuánto de esta realidad subsiste como punto de partida de una contingencia preexistente para la izquierda; en el proceso de la aprehensión que obligadamente deben hacer de las “contradicciones político-económicas” que producen a su vez, las “condiciones coyunturales objetivas” de opresión necesarias suprimir para lograr la anhelada e inevitable “liberación” del proletariado; hoy en día, es más apropiado inquirir, sobre qué tipo de liberación se alude; o siempre se ha encubierto mejor dicho; en verdad, bajo esta formulación doctrinaria. Porque es evidente para todo el mundo, pues está en la superficie de la política formal, que ya nadie oye hablar a los “neo” revolucionarios, de “materialismo histórico”, “dialéctica”, “socialismo científico”, “lucha de clases”, “clase obrera”, “conciencia e identidad de clase”, “proletariado”, “solidaridad proletaria”, “desalineación”, “internacionalismo proletario”, “vanguardia del pueblo”, “poder popular”, “explotación capitalista”, “vía revolucionaria de masas”, “insurrección popular” “avanzar sin tranzar”, ni de eliminar al odiado “Estado burgués, la democracia burguesa y a la burguesía misma”. En cambio, sí se les oye hablar profusamente, de “tolerancia”, “solidaridad”, “paz”, “no violencia”, “objeción de conciencia”, “derecho a la diferencia”, “organización no gubernamental”, “igualdad”, “diversidad”, “feminismo”, “patriarcado”, “derechos humanos”, “derechos sexuales y reproductivos”, “autodeterminación”, “autogestión”, “empoderamiento”, “ciudadanía”, “revolución ciudadana”, “consejismo”, “movimientos sociales”, “asamblea nacional”, “asamblea constituyente”, “poder local”, “organización horizontal”, “multiculturalismo”, “no discriminación”, “inclusión”, “visualización”, “democracia directa”, “voceros”, “facilitadores” y un largo etc. de neologismos ideológicos, que no guardan una relación directa con la doctrina materialista de explotación-liberación económica que siempre ha sido el sustrato ideológico de la práctica revolucionaria. Más adelante retomaremos este punto para analizarlo en mayor profundidad. Bástenos por ahora hacer notar, primero; que bajo esta maraña de terminología neosocialista, persisten inalterables los cuatro objetivos ideológicos de la revolución: el fin de la religión, del Estado-Nación, de la familia y de la propiedad privada. Y segundo, que frente a este para muchos, ininteligible léxico de nuevas nomenclaturas y conceptualizaciones de neo “paradigmas” ideológicos revolucionarios, cabe representar lo que señala el insigne apologista Católico, el Padre Alberto M. Weiss, que “es muy reducido el número de los que, en las grandes luchas intelectuales, saben darse cuenta de toda la importancia de una palabra.”

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Coetus Fidelium – Dr. Homero Johas

“La Iglesia es la congregación de los fieles” (Santo Tomás)

Las herejías generalizadas actuales son de dos clases:

  1. A) El Ecumenismo del Concilio Vaticano II, elimina la unidad de fe divina y católica, principio de fe divina y católica, principio firme y único de toda la Iglesia (Trento, D.S. 1500). El Magisterio de Pío XI, en “Mortalium animos”, ya repelió tal secta como: “falsa religión cristiana”. Toleran un primado papal, honoris causa, por Derecho meramente humano, no divino. Herético.
  2. B) El Anti-conclavismo. Un puñado de obispos, sacerdotes, laicos; con una decena de falsos argumentos ya refutados, se niegan a cumplir el deber gravísimo de extinguir la vacancia del cargo papal. Quieren permanecer acéfalos, como los herejes monofisitas después del Concilio de Calcedonia, con los cuales Sergio hizo acuerdo ecuménico, con el apoyo del Papa Honorio I.

No quieren el primado de jurisdicción del Sucesor de Pedro, dogma de fe. Dicen: “No es necesario”, “falta la profesión de fe en retorno de un Papa fiel”, “falta un Pontífice que transmita el poder a los obispos.”

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Carta de Mons. Squetino a los obispos sedevacantistas – y III

CARTA A LOS OBISPOS SEDEVACANTISTAS (continuación)

Antes que nada quiero decir que voy a seguir intentando y peleando por la reunión de un cónclave para la elección del Papa. Treinta y ocho años se tardaron (estudiando, discutiendo los teólogos de entonces) para que lo que se llamó el “Gran Cisma” terminara con la elección de Martín V, pero llegaron en su amor por la unidad de la Iglesia y de los fieles católicos a terminarlo con el concilio imperfecto de Constanza. Cincuenta y cuatro años pasaron ya desde la muerte de S.S. Pío XII y todavía no se ha hecho nada, o muy poco.  Que persevere lo que me reste de vida, que solo Dios sabe cuánto será, tratando de poner mi cuota para la unidad de la Iglesia, aunque algunos no lo vean así, no es nada. Si no se logra, en conciencia sé que no habrá sido por mi negligencia como Obispo Católico

            Cuando publiqué las cartas a los Obispos Sedevacantistas, muchos entraron en pánico, pensaron que íbamos a elegir un Papa en la cocina del Seminario durante el desayuno. Qué ridículos por favor no me subestimen. Para mí fue y es una sorpresa ver cuánta división  y espíritu de independencia hay en las almas, de todos, laicos y clérigos. Lo que sí me queda más claro que nunca, es que hay muchos enemigos que tiemblan ante la posibilidad de la unidad católica, y por eso usan un arma judeo-masónica: la calumnia, la mentira, la difamación. Como decían los iluministas franceses: “Miente, miente que algo quedará” (“Mentez, mentez, quelque chose restera”) . Seguir leyendo

Carta de Mons. Squetino a los obispos sedevacantistas – II

CARTA A LOS SEÑORES OBISPOS SEDEVACANTISTAS (continuación)

Ave María!

Después de haber publicado la carta a los Sres. Obispos Sedevacantistas con nuestra postura acerca de la necesidad de poner los medios para acabar con la vacancia de la Sede Apostólica, lo único que nos queda es ir desarrollando nuestro pensamiento y nuestra convicción. En ella insto a los obispos que dicen todavía guardar la fe católica, pero, que hicieron de la “sedevacante” un estado permanente (hasta el punto, con el paso de los años, de formar en las almas la idea de una Iglesia sin la necesidad del Papa) y no una transición, a darse cuenta de que su intervención es esencial para poner fin a ese estado catastrófico de cosas

Creo que la carta habla por sí misma, no tengo nada que agregarle o quitarle, perfectamente transmite nuestro pensamiento, solo vamos a tratar de que sea leída por todos los obispos que nosotros conocemos personalmente y por referencias, sin excluir a ninguno, (porque de eso se trata y a ellos se dirige) , de crear una situación de discusión teológica con ellos para que tomando conciencia del fruto espantoso de división que se está recogiendo en la Iglesia y en las almas por querer perpetuar la vacancia de la Sede Apostólica, nos demos cuenta de que el árbol malo de la falta de unidad en una única cabeza el Papa, jamás dará buenos frutos y pongamos entonces manos a la obra para proveerlo. Seguir leyendo

Carta de Mons. Squetino a los obispos sedevacantistas – I

A los Señores Obispos Sedevacantistas

¡Ave María!

 “Debe existir en la Verdadera Iglesia perfecta unidad de régimen, o sea: debe haber al frente de esa sociedad religiosa una autoridad suprema y visible, de institución divina, a la cual obedezcan todos los miembros que la forman. No basta una especie de política de amistad o buena vecindad entre un montón de jefaturas eclesiásticas desconectadas jurídicamente, es decir: independientes entre sí, SIN OTRA CABEZA SUPREMA QUE UN CRISTO INVISIBLE Y CELESTIAL CUYAS PALABRAS Y MANDATOS  INTERPRETA CADA UNO A SU GUSTO.”                                                                                                                 

                                                                     (R.P. Fernando Lipúzcoa. Breviario Apologético. 1954)

Siendo Jesucristo Cabeza de la Iglesia Católica y principio de su vida, no hay nada en ella en que Él no opere y que no dependa de Él; la ha fundado como “verdadera y perfecta sociedad” (Pio IX) “dándole los  medios necesarios para su incolumidad y acción” (León XIII) e instituyó un órgano que Él mismo juzgó oportuno elegir y Él mismo creó para ejercer a perpetuidad el gobierno de su Reino sin mancha ni arruga de corrupción: el Papa; para gobernarla, hablarle incesantemente y parecer por esta señal indubitable para que estuviera siempre segura de su guía. Así pues, prometiéndole su asistencia hasta el fin de los tiempos, exigió en medio de ella el signo manifiesto y eficaz de su presencia. Esta maravilla la realizó mediante la institución de un Vicario, por quien el gobierno de la Iglesia se ejerce para siempre en su propio nombre y en su propia virtud; y que al sentir de San Jerónimo, negando su necesidad y dignidad “habrán en la Iglesia tantos cismas como sacerdotes.”

Ahora bien, es imposible siquiera imaginar una “sociedad verdadera y perfecta” no gobernada por un soberano, es así que la Iglesia Católica es “verdadera y perfecta sociedad”, por tanto necesariamente debe ser gobernada por uno solo: el Vicario de Jesucristo; pues no solo está edificada sobre Cristo, sino también sobre San Pedro como FUNDAMENTO VISIBLE de esa misma y única autoridad.

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